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Pamplona / Iruña

Aimar fue el Rey de la Faba por un día

En el centenario de la tradición rescatada por la sociedad Muthiko Alaiak, la ceremonia de coronación se realizó en la Catedral de Santa María la Real ante cientos de espectadores

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Aimar fue el Rey de la Faba por un día
  • Cristina Mogna
Actualizado el 19/01/2020 a las 06:00
La Catedral de Pamplona se convirtió ayer en escenario para la celebración de una ceremonia medieval. Los asistentes viajaron en el tiempo hasta el siglo XIV para presenciar “un acto de historia milenaria” en el que el pamplonés “del pueblo liso y llano” Aimar Irisarri Cía, de 11 años, fue coronado como Rey de la Faba.

Se trató de una “réplica exacta del acto de coronación de antiguos reyes de Navarra”, aseguró el historiador Fernando Hualde, miembro de la Asociación del Rey de la Faba, quien consultó los archivos guardados en la Catedral “con cariño y celo” para leer las mismas palabras que Carlos III pronunciara el día de su coronación. Hualde, que presidió la ceremonia, instó a los centenares de navarros que acudieron al acto a “trabajar enraizados en el ser y en la historia, agrupando a la diversa lengua y etnia, a las diversas ramas del folclore, sin renunciar jamás a la propia esencia”.

Aimar Irisarri había encontrado un zaldiko en el rosco de reyes que la sociedad Muthiko Alaiak ofreció también a otros 10 niños, en un intento por preservar la historia y las tradiciones navarras. Fue así como, entre los demás aspirantes, se convirtió en el elegido para ocupar el trono y ser el protagonista de la dramatización. Irisarri fue escoltado por el Príncipe de Viana y Doña Blanca de Navarra, precedidos a su vez de los pajes que portaban los atributos reales: corona, capa, cetro y espada. Dentro de la Catedral, el pequeño monarca fue ungido por el Obispo de Pamplona con los Santos Óleos, juró ante las Cortes “guardar y defender los Fueros y libertades de su pueblo” y colocó él mismo la corona sobre su cabeza. Para finalizar, el nuevo rey fue alzado sobre el pavés y se bailó un aurresku en su honor.

TRADICIÓN MILENARIA

La ceremonia del Rey de la Faba fue instaurada en la Edad Media por el rey Teobaldo I. Entre 1381 y 1439, los monarcas navarros ofrecían un trozo de rosco a los niños durante el día de Reyes y quien encontrara dentro de él un haba era proclamado rey por un día. La celebración fue rescatada en 1920 por el escritor y político carlista Ignacio Baleztena. Desde 1964, la sociedad Muthiko Alaiak traslada la celebración de forma itinerante por las localidades navarras. A propósito del centenario de la ceremonia, Aimar Irisarri y Javier Lusarreta, que actúo como el rey Carlos III, depositaron un centro de flores delante del panteón para hacer un homenaje a todos los monarcas navarros.

Además del desfile de embajadores, cortesanos, guerreros, bufoncillos y heraldos, el acto contó con la actuación de la Capilla de Música de la Catedral, así como del acompañamiento de música medieval del grupo Danserie y del Ensemble de Chirimias Miguel de Arrózpide.
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