PAMPLONA

La lluvia no ahogó el centenario de la Dolorosa en Pamplona

La Dolorosa cumplió con el ritual del traslado a la catedral desde la iglesia de San Lorenzo. Media hora más tarde, envuelta en plástico y bajo una pertinaz lluvia. Pero salió

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La lluvia no ahogó el centenario de la Dolorosa en PamplonaJesús Garzaron
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Myriam Munárriz

Actualizado el 06/04/2019 a las 12:12

A la emotividad que supone el traslado de la Dolorosa desde la iglesia de San Lorenzo hasta la catedral, el viernes se sumaba que la tradición cumplía cien años. Pero un cielo destemplado amagaba con aguar el aniversario. Y la amenaza, a las ocho y media de la tarde, hora prevista para la salida de la talla mariana, se hizo realidad: una pertinaz lluvia provocó que hubiera que reescribir la primera parte del guión: el homenaje que le brindaba la Pamplonesa por ese siglo.


Así que en lugar de hacerlo en la calle, a pie de la iglesia, se hizo dentro, por lo que el gentío que esperaba fuera no pudo ver como el primer toque al paso con el mazo se dejó en manos de Vicent Egea, director de la banda. “Ha sido muy emotivo. La pena es que no se haya podido tocar fuera”, decía poco después de que terminaran de sonar los acordes de la pieza Crucifixus de Alberto Pina.


Y tampoco se pudo cumplir con el horario previsto para el inicio de la procesión. Hubo que colocar sobre la figura un impermeable, aunque se optó por el más fino y transparente que deja una visión completa de su cara y el manto, en lugar de otro para días de lluvia más torrencial en el que sólo queda al descubierto el rostro.


Eran las nueve cuando, envuelta en un aplauso, salía en la calle, donde le esperaba al resguardo de un paraguas, y con la medalla al cuello que le identificaba como Hermana de la Soledad, Visitación Díez Díez de Arizaleta; y junto a ella, estaban otras 19 mujeres para ese primer acompañamiento a la Dolorosa. Una invitación que les hizo llegar la Hermandad de la Pasión, organizadora del traslado de la única figura de la procesión de Semana Santa propiedad del Ayuntamiento. “De la emoción, estoy hasta nerviosa. Tengo una gran devoción a esta virgen y me apetecía mucho participar de este homenaje”.


Un sentimiento compartido por Ana María Minondo Sanz y Camino Marco Arriaza, ambas de la Corte de Santa María la Real, que sí forma desde hace tiempo parte del acompañamiento. “Nosotras sumamos ya una década y es un privilegio ser parte del traslado”, decían. Como la Hermandad de Nuestra Señora del Rocío de Navarra. “La Hermandad de la Pasión nos invitó a participar y nos pareció un honor”, decía Paqui Soto Gámez.


Un cortejo al que se suman, entre otros, las cofradías y hermandades de la Adoración Nocturna, los Amigos de la Catedral, el Santísimo Sacramento, los cereros y chocolateros o los carpinteros. Y junto a ellos, desde hace cinco años, los de La Medalla de la imagen Milagrosa de Perú. “El origen fue una pintura que hicieron los españoles en el siglo XVI en Lima y que ha sobrevivido a dos terremotos. En su parte posterior, aparece la imagen de la Virgen de la Nube, por lo que la devoción mariana está muy marcada”, indicaba Víctor Hugo Varado.


La Hermandad de la Paz y la Caridad se encarga de portar la Dolorosa y el viernes, con motivo del centenario de esta tradición, también se recordaba su origen, para acompañar y hasta enterrar a los ajusticiados. El color verde de su túnica responde a la bandera de Pamplona, que completan con el cordón y la capucha doradas. El viernes, el jefe del paso Eduardo Zubiri tuvo que extremar la precaución para que el suelo resbaladizo y la lluvia no pusieran en peligro los 1.200 kilos de la figura que llevaban a hombros 32 portadores.


Como el agua impidió que la Pamplonesa se sumara a la comitiva -en la que también estaba el Obispo de Navarra Francisco Pérez junto al párroco de San Cernin Javier Leoz- de forma espontánea los acompañantes entonaron piezas religiosas a lo largo de un recorrido jalonado de cientos de personas. También se agasajó a la Dolorosa con una jota (en la calle Mayor) y en la esquina de Jarauta con la pieza que en su honor compuso la Cofradía de San Nicolás.


A la comitiva se sumaron representantes municipales, con los diez concejales de UPN encabezados por su portavoz Enrique Maya, su homóloga socialista Maite Esporrín y, de Geroa Bai, Iñaki Cabasés y Javier Leoz.

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