El kiosco que no pudo ser en Barañáin
El arquitecto redactor de esta infraestructura planteó, sin éxito ni respuesta oficial, reutilizarla. Ahora que el derribo tiene luz verde, lamenta que no se haya disfrutado y que ni siquiera se conozca


Actualizado el 02/02/2019 a las 06:00
La del Cubo del Lago de Barañáin es la historia de lo que pudo ser y no fue. Una infraestructura pensada como cafetería y kiosco de música. Un equipamiento que venía a completar el parque de la Constitución, la principal zona verde de un municipio que prácticamente acababa de terminar su desarrollo. Un edificio innovador arquitectónicamente, incluso premiado, pero que ya desde su construcción se enfrentó a problemas. Unos avatares que marcaron sus inicios y el devenir de una instalación que apenas funcionó unos meses y costó más de medio millón de euros a las arcas municipales. Ahora, más de quince años después, la estructura va a ser derribada para dar paso a un kiosco “clásico” y una “pequeña estructura” para tener servicio de cafetería en verano.
La retirada del kiosco fue acordada en pleno el jueves. El Consistorio de Barañáin decidió aprovechar parte de una subvención del Gobierno foral para obras en ayuntamientos para poner fin a un equipamiento que acaparó problemas y sufrió “semi abandono”, según relató el ahora responsable de Urbanismo, Alberto López, portavoz a su vez de EH Bildu. Su eliminación fue una de las ideas recogidas en un proceso participativo puesto en marcha en 2018, que también se centró en mejorar el conocido como Lago de Barañáin.
En pleno el derribo del kiosco, bautizado como “cubo” por su forma”, recibió el visto bueno de los grupos mayoritarios: UPN (6) y EH Bildu (4), además de Geroa Bai (3) e I-E Equo (2). Se abstuvieron el PSN (3), Participando (2) y Pueblo de Barañáin (1). Después de años con el local cerrado, la inversión llevada a cabo y el gasto para mantener a salvo de actos vandálicos el edificio apenas hubo debate en pleno. Sólo el PSN, refrendado por Pueblo, avanzó su abstención ante las dudas por la respuesta del arquitecto responsable del proyecto. Temían un posible recurso al no haber firmado lo contrario. El concejal de Urbanismo lo descartó.
REUTILIZACIÓN DESCARTADA
El portavoz de Participando, Txuma Huarte, planteó otro debate. La posibilidad de reciclar y reutilizar el edificio tras eliminar la parte superior del cubo y dejar el resto a modo de kiosco. “Sería un coste mínimo para ver cómo funciona y a partir de ahí tomar decisiones”, expuso. Retomó de esta manera, pero también sin éxito, lo que había planteado el arquitecto redactor del proyecto, Luis Tena, que junto a Soledad Castiella ganó un concurso de ideas y redactó el proyecto en 2001. Tena se lamentaba ayer de que el Consistorio no hubiera “recogido el guante”. “Ni siquiera han respondido a lo que planteamos en comisión”.
El responsable del proyecto, que tiene pendiente percibir lo correspondiente a la dirección de obra, lamenta que los vecinos de Barañáin no hayan podido disfrutar del edificio que costearon con sus impuestos. Recuerda el azaroso camino desde las obras hasta el cierre meses después de la apertura. “La empresa que lo construía, Tudeco, quebró y lo dejó casi acabado pero con muchos defectos sin reparar en 2003. Entonces el Ayuntamiento lo saca a concurso de explotación, cambiando por exigencias del adjudicatario los usos que teníamos previstos. Y se inaugura en 2004 sin tener un fin de obra ni certificación final, porque no nos hicimos responsables por las condiciones en que estaba. El arrendatario lo abandona al poco tiempo y se cierra. El proceso de vandalización comienza inexorablemente. Lleva cerrado desde entonces. 15 años sin usar”.
Lamenta también que en Barañáin ”no se conozcan las posibilidades que tiene”. “Da la impresión de que no lo han visto por centro. Propusimos su reciclaje, suprimir los cierres laterales y mantener el techo traslucido, anular el sótano, mantener los aseos adaptados y demás y la barra de bar. Para conciertos se podría colocar un tela acústica... Pero prefieren tirar y construir otro clásico e instalar otro bar”. Es una pena”, se lamenta.