Calles y Barrios
A la espera del nuevo bulevar
Los comercios que se asoman a la avenida comercial confían en que las obras para transformar la zona sirvan también de revulsivo para abrir tiendas. Y un consejo para mantenerse: conocer bien los gustos del cliente


Actualizado el 10/12/2018 a las 13:50
Cuando María José Goñi Zubieta era directora del establecimiento de Zara en Tarragona, se metía en los probadores de las clientas para aconsejarles. “Y mis compañeras no lo entendían, era una carga más de trabajo. Pero es que a mí me encanta entablar contacto con quien viene a comprar”. Por eso se queda con el pequeño comercio y cuando vino a Pamplona a vivir esa fue su apuesta, primero como dependienta y, desde hace 12 años, al frente de su tienda de moda y complementos Sache. “Siempre digo que al que entra por la puerta hay que darle diez razones para comprar. Y eso pasa por una atención personalizada, saber qué le gusta a tu cliente y tenerlo”, añade. Ahora, desde su escaparate, mira ilusionada las obras de remodelación de la avenida comercial. “Ojalá esta reconversión en un bulevar anime a abrir más comercios y se anime la zona”.
Una opinión compartida por Isabel Isasi Barbier, que hace 39 años abrió el establecimiento de lotería, papelería y librería Isaba. “Esperemos que así sea una calle a la que apetezca venir, en lugar de irse a las grandes superficies”. Y es que ha sido testigo de la transformación demográfica de Barañáin. “Antes eran todo parejas jóvenes con niños que hacían más vida aquí. Ahora apenas ves pequeños y los jóvenes se van a estos centros comerciales. Por eso intentas ofrecer lo mejor para el cliente y que sepa que, por muy raro que sea lo que pida, se lo vamos a traer”, dice esta comerciante que atiende el negocio junto a su hijo Enrique Zabalza y la empleada Consuelo Díaz de Cerio Nagore.
También Cuadrados y Molduras Larrayoz es de las veteranas. Los padres de David Larrayoz Lezano abrieron el negocio en 1980 y con él ya se ha asentado la segunda generación que sigue manteniendo la clientela del principio a la que añade la suya propia a través de las redes sociales. “Es que esto no es un lugar de paso, como lo puede ser una calle de Pamplona. Así que tienes que moverte para buscar gente nueva. Y, además, al especializarnos en marcos a medida, tampoco nos hace mucha competencia ni internet ni las grandes superficies. Pero hay que cuidar y mimar a cada cliente”
A Carlos García Domínguez internet sí le hizo daño. “Yo tengo un negocio de música en Zizur. Y ahora cualquiera con un ‘pincho’ te monta una sesión de boda. Así que había que complementar. Me enteré de que el dueño de una carnicería de la avenida Comercial ponía en venta la suya y, como de joven me dediqué a este oficio, aquí estoy. El 1 de octubre reabrimos con nombre nuevo, Carnicería Barañáin. Y es que mi apuesta siempre ha sido por el pequeño comercio. Cuando viví en Francia, antes que aquí estaban de moda las grandes superficies; y me negué en redondo a comprar más. Todo es tan frío y poco personalizado... En el pequeño comercio sabes que el producto es fresco, que no hay bandejas envasadas al vacío. Y, como me gusta además tratar con el cliente, estoy encantado. Viene gente de aquí, más personas de mayor edad. Pero yo creo que los jóvenes también se están cansado de esa venta al por mayor”.