El pueblo arropó a la familia del fallecido en su último adiós
- En torno a 600 personas siguieron ayer por la tarde la misa funeral por Félix de Luis en la parroquia de San Miguel
Publicado el 04/08/2011 a las 01:01
Félix de Luis amaba Lodosa. Lo sabían sus allegados y también, al menos, el párroco local -Pedro María Sanz-, que quiso quedarse con esto -el gran arraigo que el fallecido sentía por su localidad natal- en su despedida. En torno a seiscientas personas acompañaron a la viuda, María Ángeles Aragón, a sus dos hijos y demás familiares durante un funeral en el que se palpó el sentimiento de consternación que invade Lodosa. Párrocos de otras localidades -Mendavia, Viana, Cárcar, Sartaguda y San Adrián- esperaron también la entrada del ataúd a la iglesia a las seis de la tarde. Llegó en un coche fúnebre desde el tanatorio San Andrés, encabezando un cortejo de familiares que realizó el trayecto a pie.
Ya en la iglesia de San Miguel, Pedro María Sanz tampoco quiso olvidarse de su esposa y recalcó en su homilía las palabras que le había expresado ella minutos antes. "María Ángeles, con mucha entereza, ha dicho que ahora solo les queda reunirse y rezar. Es lo que les puede consolar más". También quiso trasladar a la familia del difunto el interés que había manifestado por ellos el arzobispo de Pamplona, Francisco Pérez.
Su apoyo se sumó al de cientos de vecinos: los que lo conocieron y los que no; los que vivieron el trágico suceso y los que no. Todos. La vecina Gloria Remírez Resano no quiso faltar a su último adiós. Su pésame no fue uno cualquiera. Ella se encontraba también en el portal nº 3 de la avenida de Navarra cuando entró el novillo. Lo vio todo. "Yo estaba con su mujer. El toro era muy bravo y todos gritamos. Empecé a correr escaleras arriba, pero me dio tiempo a ver cómo se cebaba con Félix. Fue horroroso", recordó. Su cuerpo descansa ya en el cementerio de Lodosa.