OFRECIDO PORDOCTOR ÁNGEL HIDALGO
Traumatología
Dolor lumbar crónico, cuándo preocuparse y qué tratamientos funcionan
Muchas personas presentan esta dolencia que condiciona su calidad de vida. El doctor Ángel Hidalgo, especialista en Cirugía Ortopédica y Traumatología en el Centro Médicis de Pamplona, aporta las claves para reducir sus efectos


Publicado el 02/11/2026 a las 05:00
El dolor lumbar afecta a personas de todas las edades. En algunos casos desaparece en pocas semanas, mientras que en otros persiste durante años y limita la vida cotidiana. El doctor Ángel M. Hidalgo, especialista en cirugía de columna, explica qué tratamientos existen, cuándo debemos preocuparnos y qué aporta la denominada “ablación del nervio basivertebral”.
¿Por qué algunas personas llevan años con dolor lumbar?
El dolor lumbar tiene diferentes orígenes. Puede proceder de los discos intervertebrales, las articulaciones posteriores, los músculos o las propias vértebras. Además, cuando se mantiene durante meses, el sistema nervioso experimenta cambios que influyen en la percepción del dolor.
En consulta vemos con frecuencia personas con alteraciones importantes en la resonancia y pocas molestias, mientras que otras, con imágenes aparentemente menos llamativas, presentan limitaciones considerables.
Por eso necesitamos conocer cómo empezó el dolor, qué actividades lo desencadenan y cómo afecta a la vida diaria; tenemos que hacer una historia clínica y una exploración detalladas.
¿Es lo mismo tener lumbalgia que ciática?
No. La lumbalgia se localiza principalmente en la parte baja de la espalda, aunque también alcanza los glúteos o los muslos. La ciática aparece cuando una raíz nerviosa se irrita o comprime. Habitualmente provoca dolor que desciende por una o las dos piernas, acompañado en ocasiones de hormigueos, alteraciones de sensibilidad o pérdida de fuerza.
Esta diferencia condiciona el tratamiento. Por ejemplo, las infiltraciones epidurales con corticoides tienen indicaciones concretas en determinados dolores radiculares, pero no están recomendadas para el dolor lumbar aislado.
¿Cuál es el primer tratamiento que recomienda?
El ejercicio físico, adaptado a las condiciones de cada paciente. Caminar, nadar, montar en bicicleta y realizar ejercicios de fortalecimiento muscular ayudan a recuperar la capacidad funcional.
Pensemos en una persona que ha dejado de pasear porque teme que le aumente el dolor. En lugar de recomendarle reposo, intentamos que recupere progresivamente esa actividad, insistiendo en que camine las distancias que tolere.
En ocasiones añadimos fisioterapia y tratamiento farmacológico. También valoramos el sobrepeso, el descanso y las condiciones laborales.
¿Qué alternativas existen cuando estas medidas no son suficientes?
Disponemos de tratamientos semiinvasivos mediante la realización de diferentes infiltraciones y tratamientos intervencionistas. Cuando sospechamos que procede de las articulaciones posteriores, realizamos bloqueos diagnósticos de las ramas nerviosas que transmiten su sensibilidad. Si la respuesta es favorable, valoramos la radiofrecuencia.
También existen infiltraciones musculares y de planos fasciales, indicadas en determinados dolores miofasciales.
¿Qué es la radiofrecuencia lumbar?
Es una técnica que aplica calor (y recientemente frío) de forma controlada sobre las ramas nerviosas que recogen el dolor de las articulaciones posteriores lesionadas. Se realiza mediante agujas colocadas bajo control radiológico y de impedancias. El procedimiento se realiza de forma ambulatoria.
En pacientes seleccionados con dolor facetario conseguimos reducir las molestias durante un determinado tiempo, aunque el efecto no siempre resulta permanente. Su eficacia es variable y la evidencia sobre los resultados a largo plazo sigue siendo limitada. Debemos seleccionar bien las indicaciones y comprobar si realmente están ayudando al paciente.
Se está hablando de una técnica novedosa, la ablación del nervio basivertebral. ¿En qué consiste?
Es una alternativa interesante para determinados pacientes con dolor lumbar crónico. Durante años hemos prestado especial atención a los discos y las articulaciones posteriores. Actualmente conocemos mejor el papel de las plataformas vertebrales, que son las superficies óseas situadas junto a los discos.
En algunos pacientes estas estructuras presentan alteraciones inflamatorias o degenerativas que se relacionan con el llamado dolor vertebrogénico. Parte de esa sensibilidad se transmite a través del nervio basivertebral, situado dentro del cuerpo vertebral.
La intervención consiste en introducir una sonda mediante una pequeña incisión, bajo control radiológico, hasta alcanzar el interior de la vértebra. Allí aplicamos radiofrecuencia para producir una ablación térmica controlada del nervio.
¿Cómo se selecciona a los pacientes y qué resultados ofrece?
Habitualmente consideramos esta técnica en personas con dolor lumbar de más de seis meses, que no han mejorado suficientemente con tratamientos conservadores y presentan alteraciones características en la resonancia, denominadas cambios Modic tipo 1 o 2.
Imaginemos una persona con dolor lumbar persistente, especialmente al permanecer sentada o inclinarse hacia delante, cuya resonancia muestra estos cambios. En ese contexto valoramos si existe concordancia entre los síntomas y las imágenes, descartando otras causas. Los ensayos clínicos muestran mejorías significativas del dolor y la función en pacientes seleccionados, mantenidas durante años en una parte de ellos. Sin embargo, necesitamos más estudios independientes. Además, el procedimiento es relativamente costoso, por lo que la indicación debe ser rigurosa. En estos momentos estamos incorporando esta técnica en nuestro arsenal de terapias.
¿Qué señales de alarma deben preocuparnos ante un dolor lumbar?
Hay síntomas que requieren acudir inmediatamente a Urgencias como son la pérdida importante o progresiva de fuerza en las piernas, la aparición de retención urinaria, la pérdida de control de esfínteres o el adormecimiento de la región genital y perineal, y obligan a descartar una compresión neurológica grave.
Por ejemplo, una persona con dolor lumbar que presenta alguno de esos síntomas, no debe esperar una consulta programada y debe consultar de forma rápida con su médico de familia o acudir a urgencias.
También requieren nuestra atención aquellos pacientes con dolor lumbar que tienen sobre todo dolor nocturno, o asocian fiebre o tienen antecedentes de cáncer o presentan pérdida de peso inexplicada.
Son situaciones poco frecuentes, pero reconocerlas a tiempo resulta fundamental.
¿Cuándo está indicada una operación?
Cuando identificamos una alteración anatómica que explica los síntomas y existe una expectativa razonable de mejoría. Es el caso de determinados pacientes con hernia discal, estenosis lumbar o inestabilidad vertebral.
En el dolor lumbar axial crónico debemos ser especialmente prudentes. Encontrar degeneración discal en una resonancia no justifica una intervención de forma generalizada.
¿Qué mensaje daría a quienes llevan años sufriendo dolor lumbar?
Que merece la pena revisar su situación y valorar las alternativas disponibles. El ejercicio sigue siendo fundamental y disponemos de procedimientos intervencionistas para casos seleccionados. La ablación del nervio basivertebral amplía nuestras opciones terapéuticas, aunque todavía debemos precisar mejor qué pacientes obtienen mayor beneficio.
En definitiva, buscamos que cada persona recupere actividad y autonomía. A veces, volver a caminar sin miedo, descansar bien o disfrutar de una afición supone una mejoría considerable.
Siempre insistimos en que tratamos personas, no imágenes de resonancia magnética. Lo importante es cómo se encuentra el paciente y qué podemos hacer para mejorar su situación funcional.
Consulta Dr. Hidalgo
- DR. ÁNGEL M. HIDALGO. Especialista en Cirugía Ortopédica y Traumatología. Patología y Cirugía de la Columna Vertebral.
- DR. IGNACIO SANCHO. Especialista en Cirugía Ortopédica y Traumatología. Patología y Cirugía del Miembro Inferior.
Centro Médicis
C/ Castillo de Maya, n. 41, (Pamplona).
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