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Duelo
Contribuir a la vida desde la muerte
Tanatorios Irache celebra su 50 aniversario con una trayectoria ligada a la evolución de los servicios funerarios en Navarra y un compromiso que va más allá de la despedida: el acompañamiento emocional y la atención al duelo


Publicado el 01/11/2026 a las 05:00
Que la muerte forma parte de la vida es, ciertamente, una obviedad, pero, a pesar de la evidencia, aún en nuestra sociedad es un tema tabú del que no siempre resulta sencillo hablar. A menudo no sabemos qué decir ante la pérdida de alguien cercano, ni cómo acompañar a quien está sufriendo una situación así o qué hacer cuando, después de la despedida, la vida cotidiana continúa mientras el dolor permanece. Aprender a convivir con la ausencia es un proceso necesario para el que no siempre encontramos las palabras ni el apoyo que necesitamos.
Desde esa realidad nace una de las máximas que definen la filosofía del Grupo Tanatorios Irache: contribuir a la vida desde la muerte. Una idea que cobra especial significado cuando la entidad cumple 50 años de trayectoria en Navarra y que invita a mirar más allá de los servicios funerarios para detenerse en las personas, sus emociones y la importancia de sentirse acompañadas en los momentos más difíciles.
“Tanatorios Irache se ha centrado en dar vida a la sociedad navarra”, explican desde el Grupo. Una idea que se traduce en cuidar las emociones, acompañar a las personas que afrontan una pérdida y ofrecer herramientas a quienes, desde distintos ámbitos profesionales, conviven a diario con decisiones difíciles y situaciones de gran carga emocional.
Ese compromiso con el bienestar emocional se canaliza, en buena medida, a través de Fundación Irache. Constituida en 2007, estructura e impulsa todas las actividades y colaboraciones desarrolladas de forma altruista por el Grupo Tanatorios Irache en estrecha colaboración con otras entidades públicas y privadas. “Consideramos que tenemos el deber social y moral de contribuir con nuestro entorno, especialmente en aquello que tiene que ver con nuestra particular actividad”, apuntan desde Tanatorios Irache.
Acompañar más allá de la despedida
Una de sus principales líneas de trabajo es el programa de acompañamiento al duelo, puesto en marcha en 2007 en colaboración con el equipo de Psicología del Hospital San Juan de Dios de Pamplona. La iniciativa ofrece atención individual a familiares de personas fallecidas atendidas en las empresas de Tanatorios Irache, con el apoyo de profesionales especializados. También organiza las jornadas gratuitas Vida y Duelo, encuentros colectivos que se celebran en distintas localidades navarras para acercar este acompañamiento a la población.
La atención al medio rural es uno de los aspectos que caracterizan esta segunda modalidad, ya que permite llevar estos espacios de encuentro y apoyo a municipios donde el acceso a determinados recursos puede resultar más complicado. A lo largo de los años, las jornadas han llegado a localidades como Estella, Elizondo, Bera, Alsasua, Villafranca, Los Arcos, Garínoain o Cortes.
La labor de la Fundación se extiende también a quienes acompañan a otras personas desde su profesión. A través de iniciativas como Reinspira, impulsa actividades formativas dirigidas a profesionales sociosanitarios y otros colectivos. La gestión del estrés, la comunicación con las familias, la transmisión de noticias difíciles o el acompañamiento en situaciones de pérdida son algunos de los asuntos que se abordan en estos espacios. El objetivo es proporcionar recursos que ayuden a estos profesionales a desarrollar su trabajo cotidiano y a cuidar también de su propio bienestar emocional.
“Un ritual de despedida, de amor, compartido y vivido es muy sanador”
Hablamos con Juan Pedro Arbizu, psicólogo clínico responsable del Área de Psicología del Hospital San Juan de Dios, que colabora en el programa de acompañamiento al duelo de Fundación Irache, para que nos dé algunas claves sobre el acompañamiento del duelo.
¿Por qué sigue siendo tan difícil hablar de la muerte en nuestra sociedad?
Tengo dudas sobre si se habla poco de la muerte o si es un poco mito; cada vez hay más jornadas, programas de televisión, reportajes... Quizás conviven dos realidades: se habla más en público, en lo técnico o profesional, pero se sigue hablando poco en lo íntimo, en casa. Se podría decir que se habla mucho sobre la muerte, pero poco desde la muerte.
¿Qué es lo que realmente necesita una persona en duelo?
No necesita grandes palabras ni consejos. Cada persona es distinta, pero en general se espera presencia, escucha, tener un lugar y un tiempo para expresar el dolor y no sólo en los primeros días sino durante todo el camino de duelo que puede ser largo. Es en esos momentos, cuando ha pasado un tiempo, cuando cuesta más estar presente y es cuando más se echa en falta.
¿Qué frases o comportamientos, aunque tengan buena intención, pueden resultar contraproducentes?
Todo lo que limite y cierre la posibilidad de expresar dolor. Lo que decimos pensando, inconscientemente, más en nosotros que en el otro; “tienes que ser fuerte”, “el tiempo lo cura todo”, “tienes que rehacer tu vida”... Muchas veces decimos este tipo de expresiones porque no sabemos qué decir, son automáticas, pero también porque nos cuesta acoger o validar expresiones de sufrimiento, de dolor. En realidad, nos cuesta acompañar a alguien que sufre.
¿Y cómo podemos acompañar sin invadir su espacio ni intentar acelerar su recuperación?
Tú lo estás diciendo, respetando su ritmo, validando sus emociones, no juzgando... estando ahí de verdad. Combinar el respeto con nuestro ofrecimiento para lo que se pueda necesitar. En mi experiencia de trabajar con muchas personas en situación de sufrimiento, de duelo, suelen compartir que han sentido más la ausencia de apoyo de personas que pensaban que iban a estar.
¿Qué papel desempeñan los rituales de despedida, como los funerales o los velatorios, en el proceso de duelo?
Muy importante; cada vez estamos más desprovistos de rituales en nuestra sociedad; no sé por qué, pero se nos está privando de ellos. Y los rituales, si los vivimos con sentido, con su significado, tienen efecto emocional muy rico; además, suelen generar movimiento, paso. El lenguaje, la palabra, puede expresar y ayudar mucho; pero vivir un ritual de despedida, de amor, compartido y vivido tiene mucha fuerza y es muy sanador. Se habla mucho de las fases del duelo.
¿Son realmente etapas que todas las personas deben atravesar?
Hay muchos modelos para entender el duelo; se puede hablar de fases, pero también de tareas del duelo. Lo importante es que haya un movimiento, un camino en el dolor, que las emociones vayan fluyendo, estabilizándose y resignificando los vínculos. No es que el tiempo lo cure todo, sino lo que hacemos en ese tiempo. Además, cada persona tiene su camino, su proceso, su ritmo, que no suelen ser lineales.
La mayor parte de los duelos son sanos y esto es importante recalcarlo. No debemos patologizar el duelo
¿Cuándo un duelo puede necesitar apoyo psicológico profesional? ¿Qué señales deberían alertarnos?
Son muy pocos. La mayor parte de los duelos son sanos y esto es importante recalcarlo. No debemos patologizar el duelo. Sí hay que estar atentos cuando observamos un duelo congelado, reprimido, sin movimiento, sin expresión de dolor y con consecuencias en la funcionalidad de la persona. Puede ser bueno, en personas que tienen poca red de apoyo o pocos espacios para compartir y expresar el dolor, buscar un grupo de apoyo o alguna asociación que les ayude.
¿Todavía existe cierto pudor a pedir ayuda o se ha normalizado acudir a un profesional?
Esto ha cambiado mucho últimamente, se ha normalizado pedir ayuda cuando se necesita. Pero insisto, tan malo es no acudir a un profesional cuando se necesita como lo contrario.
¿Estamos preparados para acompañar el duelo de los niños? ¿Cómo debemos explicarles la muerte y permitirles expresar sus emociones?
Los niños tienen una capacidad de adaptación altísima y tienen recursos para afrontar las pérdidas; debemos no sobreprotegerlos. Cuando hablamos de niños en general, abarcamos un rango de edad muy amplio; debemos adaptarnos a cada edad y a cada perfil de niño cuando informamos e integramos al niño en el duelo o en la enfermedad de un ser querido. No debemos privarle de toda la fuerza, el amor y todo lo que compartimos las personas que queremos a alguien que ha muerto. En la despedida, en los rituales, en los abrazos.










