Celebración
Seis casas regionales, una misma familia en Navarra
La XXXVII Semana Cultural de las Casas Regionales reunió este sábado a representantes de seis comunidades autónomas en el Palacio de Navarra, donde celebraron sus raíces y su vínculo con la Comunidad Foral entre trajes tradicionales, recuerdos y bailes

Publicado el 24/10/2026 a las 18:13
Bajo las grandes lámparas de araña y entre los espejos y detalles dorados del Salón del Trono del Palacio de Navarra, los trajes regionales fueron este sábado los protagonistas.
Unas 46 personas participaron en la recepción organizada por la Federación de casas regionales y el apoyo institucional del Ayuntamiento de Pamplona, en la que representantes de seis casas regionales cambiaron por unas horas sus sedes habituales por uno de los espacios más solemnes del palacio.
Cada uno llegó con sus propias raíces, sus tradiciones y su historia, pero todos compartían el haber encontrado en Navarra un lugar al que también llamar hogar.
Castilla y León, Galicia, Cantabria, Aragón, Extremadura y la Comunidad Valenciana estuvieron representadas en el encuentro. Una celebración que va mucho más allá de los bailes, la gastronomía o los trajes típicos. Se trata, sobre todo, de mantener vivo el recuerdo de la tierra de origen sin dejar de echar raíces en la que les ha acogido.
"Es como una familia lo que se crea, y esto es una reunión de familias", resumió Jaime Valdeolmillos Marcos, presidente de la Federación de Casas Regionales en Navarra desde hace 14 años y también de la casa de Castilla y León, anfitriona de esta edición. Para él estas asociaciones son una forma de compartir lo que cada comunidad lleva consigo. "Se reúnen para hacer actividades que puedan fomentar la cultura, la música, la gastronomía...", explicó.
La mañana había comenzado fuera del palacio. Los representantes de las distintas casas se reunieron para acudir a la iglesia de San Nicolás, donde asistieron a misa y realizaron una ofrenda floral a la Virgen del Pilar. Después desfilaron por la avenida de Carlos III hasta llegar al Palacio de Navarra, donde les esperaba la recepción institucional.
En el interior del Salón del Trono, los protagonistas ocuparon el espacio reservado habitualmente para grandes ocasiones. No había público ajeno al acto, más allá de algunos acompañantes.
Frente a ellos, la vicepresidenta segunda del Gobierno de Navarra, Ana Ollo, quiso recordarles el significado del lugar que encontraban. "Este es el lugar que se reserva para las grandes recepciones, donde Navarra recibe al más alto nivel, y hoy sois vosotros", les dijo.
Ollo agradeció también la labor que realizan para que sus costumbres no se pierdan con el paso de las generaciones. "Quiero agradeceros el papel que hacéis por difundir vuestra cultura, vuestros orígenes", señaló.
Porque estas asociaciones no solo mantienen vivas las tradiciones de sus lugares de procedencia, sino que también forman parte de la vida cultural de Navarra, participando en sus actividades y compartiendo sus propias celebraciones.
Uno de los momentos más personales llegó de la mano de Valdeolmillos. El presidente de la federación dejó a un lado las palabras habituales de un discurso institucional y leyó un poema que había escrito para la ocasión.
En sus versos recordó los campos de Castilla y León, el esfuerzo de quienes trabajaron aquella tierra y el sentimiento de quienes un día tuvieron que marcharse. Pero también habló de la acogida y de la posibilidad de construir una nueva identidad sin olvidar la anterior.
Fueron una manera de poner palabras a lo que estas seis casas regionales representan, personas que siguen sintiendo como suya la tierra en la que nacieron, pero que han hecho también de Navarra parte de su historia.
En esa misma línea intervino el Jefe de Servicio de Ciudadanía Castellana y Leonesa en el Exterior, Jorge Herrera González, quien reconoció el trabajo de estas asociaciones en la defensa de sus costumbres y tradiciones.
Se refirió a sus integrantes como "los mejores embajadores" de sus respectivas comunidades, por su capacidad para mantener vivas sus raíces y compartirlas con quienes les rodean.
La solemnidad del Salón del Trono dio paso después a una celebración más abierta. Los representantes salieron a la avenida de Carlos III, donde, frente al Palacio de Navarra, realizaron una demostración de sus bailes tradicionales.
Cada grupo aportó sus propias danzas, convirtiendo la calle en un pequeño escaparate de la diversidad cultural que convive en Navarra.