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Tradiciones
Gau Beltza: así es el Halloween tradicional que se quiere recuperar en Navarra
Taupa Euskaltzaleen Mugimendua impulsa la recuperación de esta celebración del otoño con una jornada en Pamplona el 28 de octubre y una propuesta de juego para acercar sus costumbres a las nuevas generaciones


Publicado el 23/10/2026 a las 05:00
Calabazas y nabos iluminados, ropas viejas convertida en disfraz, coplas tradicionales y nueces y castañas compartidas alrededor del fuego. Mucho antes de que Halloween se popularizara tal y como lo conocemos hoy, las noches de otoño ya tenían sus propios rituales en Navarra. Recuperar esa memoria y convertirla de nuevo en una celebración compartida es el propósito de Gau Beltza, una tradición que busca recuperar su espacio en los pueblos navarros.
Desde 2018, Taupa Euskaltzaleen Mugimendua trabaja para recuperar esta antigua costumbre y facilitar que cada vez más localidades la incorporen a su calendario. En Navarra, el movimiento avanza con experiencias consolidadas y nuevas iniciativas que buscan recuperar el carácter popular de la fiesta, con el euskera y el trabajo comunitario como elementos centrales.
Con ese objetivo, Taupa ha organizado para el próximo 28 de octubre una jornada en el Civivox Pompelo de Pamplona, que combinará una propuesta lúdica dirigida especialmente al público infantil con un encuentro para compartir experiencias y reflexionar sobre la recuperación de esta celebración.
Qué es Gau Beltza y cómo se celebraba tradicionalmente
Gau Beltza, conocida como la Noche Negra, está vinculada al otoño rural navarro, al final de las cosechas y al recuerdo de las personas difuntas. Era una celebración sencilla, estrechamente ligada a la vida comunitaria y a los recursos del entorno.
Durante esa noche, se colocaban calabazas y nabos iluminados en los caminos, mientras algunas personas se disfrazaban con sacos, sábanas viejas y el rostro manchado de carbón. También se recorrían las casas cantando coplas para pedir frutos de temporada, como castañas y nueces. En los hogares, las argizaiolak —soportes tradicionales para velas— proporcionaban luz en recuerdo de las almas.
Aunque Gau Beltza y Halloween comparten raíces culturales vinculadas al otoño y a la memoria de los difuntos, la recuperación que promueve Taupa pone el acento en el carácter comunitario de la tradición. Frente al consumo asociado a los disfraces y la decoración comercial, propone recuperar las costumbres locales, utilizar lo que se tiene en casa y construir la fiesta entre todos.
El euskera ocupa también un lugar central en esta propuesta, no solo como lengua, sino como vehículo para transmitir la memoria, las canciones y las costumbres de una generación a otra.
Altsasu, un ejemplo de recuperación de Gau Beltza en Navarra
Tal y como detallan desde Taupa, la recuperación de Gau Beltza no avanza de la misma manera en todo el territorio. En zonas como Baztan, Bortziriak y Sakana, así como en barrios y pueblos de la Comarca de Pamplona, existen celebraciones consolidadas en las que participan asociaciones, familias y colectivos locales.
En otras localidades, especialmente de la Zona Media y la Ribera, todavía queda camino por recorrer para trasladar la tradición al espacio público y convertirla en una celebración colectiva.
Altsasu ofrece un ejemplo de cómo puede desarrollarse ese proceso. Tras la pandemia, un grupo de ocho personas comenzó a trabajar para recuperar Gau Beltza, inicialmente desde el ámbito educativo y con el apoyo de materiales de Euskaltzaleen Topagunea.
La iniciativa fue creciendo al conectar la ikastola con las familias y recuperar costumbres como la ronda del Xanduli Manduli. Cada año incorporaron nuevas propuestas: desde fomentar disfraces elaborados con ropa vieja de casa hasta crear relatos mitológicos sobre el miedo con la participación del alumnado.
El auzolan, el trabajo comunitario, ha sido una de las claves de su evolución. Las familias y la juventud han ido ganando protagonismo hasta convertir la celebración en una experiencia compartida.
Para los impulsores de la propuesta de Altsasu, el reto actual es mantener ese espíritu humilde y participativo, evitando que la fiesta pierda su esencia y termine convertida en un espectáculo comercial.
Gau Beltza llega a Pamplona con un juego
Para acercar esta celebración a nuevas generaciones, Taupa Euskaltzaleen Mugimendua, con el patrocinio de Gobierno de Navarra a través del Instituto Navarro del Euskera, Euskarabidea, ha desarrollado Gau Beltza herri jolasa, una propuesta lúdica dirigida especialmente a niños y niñas, aunque también pensada para que las personas adultas descubran o redescubran las costumbres vinculadas a esta noche.
A través de distintas pruebas, el juego permite conocer los rituales de Gau Beltza y sus diferencias con el Halloween comercial. La iniciativa busca que el aprendizaje se produzca mediante la diversión y que las familias puedan compartir una experiencia en torno a la cultura popular.
La propuesta se estrenará en Pamplona el 28 de octubre, dentro de la jornada organizada por Taupa en el Civivox Pompelo. El programa comenzará a las 17.30 horas con Gau Beltza herri jolasa. A las 18.30 horas tendrá lugar una mesa redonda con la participación del antropólogo Jaime Altuna y representantes de distintas localidades, que compartirán sus experiencias y procesos de recuperación de la fiesta.
La jornada pretende ofrecer ideas y recursos a quienes quieran impulsar Gau Beltza en sus pueblos o barrios, además de crear un espacio para intercambiar experiencias y reforzar la colaboración entre iniciativas locales.
Cómo participar en Gau Beltza en Navarra
Las inscripciones para la jornada del 28 de octubre ya están abiertas a través de la web de Gau Beltza. El objetivo de Taupa Nafarroa es que cada vez más pueblos puedan recuperar esta celebración desde la participación de sus vecinos y vecinas, con la juventud como protagonista y el euskera como herramienta de transmisión cultural.
“Nos mueve sencillamente las ganas de conectar con nuestras raíces y disfrutar de una fiesta del pueblo, hecha entre todas y todos y sin caer en el consumismo”, explican desde la organización.
Una invitación a mirar al otoño desde las propias tradiciones y a demostrar que recuperar una fiesta también puede ser una forma de hacer comunidad.