Obituario
Ignacio Usechi, el gran presidente del Club Taurino de Pamplona
Casado con María Ángeles Pérez Anguiano e industrial de profesión, fue asimismo asesor artístico de la plaza de toros de la capital navarra


Publicado el 21/10/2026 a las 05:00
Casado con María Ángeles Pérez Anguiano e industrial de profesión, fue asimismo asesor artístico de la plaza de toros del capital navarra.
El mundo taurino está de luto, no sólo el pamplonés, no sólo el navarro sino el español, pues era conocido y apreciado en toda la península. A lo largo de muchos años de trabajo, hizo amistad con muchos ganaderos de bravo, matadores de toros, novilleros, toreros de plata… y todos ellos elogiaban su figura y su sapiencia taurina.
Nos dejó este lunes, tras no superar una enfermedad, y ante la abnegada presencia de María Ángeles Pérez Anguiano, su fiel esposa. Pamplonés de pro, Ignacio Usechi Goñi (nunca quiso decir su edad) supo disfrutar de su pasión, los toros. Y ambos recorrieron numerosas plazas de toros españolas: las de Sevilla, Ronda, Madrid, Azpeitia y la mayoría de las de Navarra.
Esa pasión le llevó a hacerse socio del Club Taurino de Pamplona en 1983. Nueve años después, en 1992, alcanzó la presidencia de esta entidad pamplonesa, fundada en 1948. Su buen hacer le permitió ocupar este puesto durante trece años, en dos periodos.
En ese periodo, el club taurino vivió su Edad de Oro. Prueba de ello es que en ese periodo, durante su mandato, situado entonces en la Plaza del Castillo, alcanzase los quinientos socios, una cifra que tuvo que limitar pues no quería que el club acabase masificado.
Entonces, la entidad era visitada por muchos toreros, unos famosos y otros de trayectoria más humilde. En más de una ocasión le echó un capote a una leyenda del toreo, al gitano, ya fallecido, Rafael de Paula. Pero igualmente ayudó a aquellos chavales que daban sus primeros pasos, incluyéndolos en algunos viajes e invitándoles a comer o a cenar cuando caían por el club.
Y esa característica generosidad también la practicó con prestigiosos ganaderos. En San Fermín, el día que lidiaba Dolores Aguirre, la ganadera vasca, tras el apartado, se desplazaba hasta el club para degustar una perola de cangrejos, cocinada por María Ángeles, de la que también daba buena cuenta el célebre fotógrafo Canito.
Tuve el honor de pertenecer a su junta directiva. Con él y su esposa, viajé a la portuguesa Santarem, que celebraba una magnífica feria dedicada al toro de lidia. El club taurino contó con su propio stand, que aquel sábado por la tarde se convirtió en el punto más animado de esa feria, por culpa de la chistorra y el buen vino de Navarra. Fueron buenos tiempos…
Como aficionado, mantuvo siempre un criterio cabal, que se vio reflejado en otra faceta taurina, la de asesor artístico de la plaza de Pamplona. En este sentido, formó un reconocido triunvirato con Emilio de Hita y Jesús García Urbina ‘Chuchín’ (fallecido también este año), que fue su mano derecha al frente del club. Los tres mantuvieron la seriedad taurina que requerían las corridas de toros de San Fermín.
Tuve la suerte de entrevistarle en varias ocasiones, siempre publicadas en este periódico. De todos era conocida su sincera amistad con dos matadores de toros navarros: Sergio Sánchez y Francisco Marco, ambos socios de honor del taurino, que compartieron con el club esos viajes del puente foral a numerosas ganaderías y torearon en ellas.
Pero en alguna de esas entrevistas acabó reconociendo sus preferencias. Entre los matadores de toros, dos nombres: José Tomás y Morante de la Puebla, casi nada. Y respecto a las ganaderías, se mostró partidario del encaste Santa Coloma.
Ahora, desde ese burladero celestial, podrás seguir disfrutando de tus queridas fiestas de San Fermín y de las corridas de toros, en las que siempre está en juego. Con emoción contenida, hoy más que nunca, me siento orgulloso de haber compartido ese bien, caro y necesario, llamado amistad. Por ello, concluyo con un “hasta siempre, buen amigo”.
Koldo Larrea, periodista pamplonés