Templo
Iluminación navarra para la basílica del Pilar de Zaragoza
El pamplonés Javier Oneca, responsable de proyectos especiales de Saltoki, ha dirigido el diseño del interior del templo mediante 126 luces LED, programables según las necesidades litúrgicas


Publicado el 11/10/2026 a las 05:00
En estas fiestas de Zaragoza, la basílica de la Virgen del Pilar va a brillar con una luz especial gracias a las 126 luminarias LED que se han colocado en el altar mayor y en la Santa Capilla. La nueva iluminación artística resaltar la belleza del templo y su valor espiritual. Además se pueden programar en función de las necesidades litúrgicas o para facilitar las visitas guiadas. El trabajo ha sido realizado de forma conjunta por la empresa instaladora Enrique Coca de Zaragoza y la firma navarra Saltoki. “Iluminar el templo mariano más importante de la cristiandad conlleva una responsabilidad que te obliga a dar una y mil vueltas a cada decisión”, explica el pamplonés Javier Oneca Torres, responsable de proyecto especiales de Saltoki. Él ha dirigido un equipo, formado por técnicos de la delegación maña de Saltoki.
A finales de septiembre tuvo lugar el acto de inauguración, con presencia del presidente de Aragón, Jorge Azcón, entre otras autoridades. Con el templo en total oscuridad fueron desvelándose poco a poco las proyecciones sobre cada conjunto escultórico, acompañado de los cánticos de los Infanticos del Pilar. Fue el punto final a dos años de trabajo. La instalación ha sido financiada por la Fundación Endesa y va a permitir ahorrar 22,4 MWh de energía al año.
“Comenzamos con los primeros estudios en octubre de 2024. Hubo que medir todo el espacio para poder hacer los planos que nos permitirían levantar los 3D sobre los que plantear la iluminación”, señala Javier Oneca. Electricidad Enrique Coca hizo el análisis de la instalación existente y las opciones de ubicación de luminarias.
Saltoki ya tenía experiencia en iluminar templos. Hace unos años iluminó el baldaquino de Santa María la Real en la catedral de Pamplona. El palacete de Uranga de Burlada (con Ingeniería Naseis), el arco romano de Medinaceli, la fachada del mercado municipal de Logroño... los encargos han sido variados. Javier Oneca lleva en Saltoki desde 2013. Llegó con un currículo que incluye la iluminación de varias obras del Museo del Prado, encargos de empresas de Inditex o de instituciones internacionales como el British Museum, la National Gallery o la Biblioteca Presidencial Olusegun Abasanjo en Nigeria.
La Basílica del Pilar ha sido un gran reto. “Continuamente te planteas si encaja con el resto de los elementos y, sobre todo, si ayuda a la finalidad del Pilar, que no es otra que el culto. Las dimensiones son tan grandes, su arquitectura es tan compleja en sus detalles y son tantos los elementos a iluminar, que costó mucho encontrar un hilo del que tirar para establecer una narrativa que le diese sentido al conjunto”, describe.


En la Santa Capilla la decisión más importante fue la de separar cada elemento de su arquitectura, cada cúpula, cada pechina, cada medallón y dejar espacios oscuros entre ellos para que no se entremezclaran formando un solo techo. También se ha cambiado la iluminación de la imagen de la Virgen, que tenía una iluminación lateral y ahora la luz llega cenitalmente. “Oscurecer ligeramente el fondo fue una apuesta que creo que nos ha ayudado a darle el protagonismo que merece”, afirma. Igualmente, oscurecer los doseletes o prescindir de los candelabros de los medallones “también tenía lo suyo porque llevan ahí más de 100 años, pero han sido apuestas que han ayudado al resultado final”.


En cuanto al retablo mayor, las posibilidades de ubicar las luminarias eran muy reducidas. “Corríamos el peligro de que quedase como una masa plana, sin relieve, sin vida. Al final decidimos iluminar desde dos lados cada elemento, pero con diferente distancia en cada uno para provocar una sombra más marcada”, señala. Además, se decidió recuperar el óculo eucarístico iluminándolo desde dentro con un color más cálido que el resto y así “romper la monotonía cromática de todo el retablo”.