Educación

El Andrés Muñoz, un colegio sin timbre y sin prisas: "Aquí todo tiene un componente educativo"

El Andrés Muñoz es el único centro de educación especial público de Pamplona, aunque recibe alumnado de toda la mitad norte de la comunidad. Este curso cuenta con 100 alumnos

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Foto de familia del equipo profesional del centro, que ronda las 120 personas y está compuesto por perfiles muy diversosirati aizpurua
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Ainhoa Piudo

Publicado el 29/09/2026 a las 19:30

En el barrio de Iturrama, en la esquina formada por Pedro I y Fuente del Hierro, hay un centro de estancias amplias y luminosas, de colores neutros, cuyo día a día transcurre sin prisas, sin timbres ni alarmas que marquen el paso. Su misión es atender al alumnado de entre 3 y 21 años con las mayores necesidades de apoyo, ese que no encuentra acomodo en el entorno ordinario; acompañar su día a día y el de sus familias, sus duelos, sus crisis, también sus logros y sus momentos felices. Sin mirar el reloj. 

El Andrés Muñoz Garde es el único centro de educación especial público que hay en Pamplona. Pero es mucho más, porque es un centro comarcal que recibe alumnado de toda la zona norte y media de Navarra, muchos transportados. La reforma y ampliación que se acometieron en las instalaciones permitieron, a partir del curso 23/24, atender a más personas y hacerlo, además, en condiciones mucho más acordes con sus necesidades. 

Este curso suman un centenar de alumnos. “Es la primera vez que ha habido más demanda que plazas”, explican desde su equipo directivo, formado por Rocío Rísquez, directora; Leyre Casimiro, secretaria; e Itxaso Antoñana, jefa de estudios. Afrontan su cuarto año al frente del centro, un puesto al que se postularon voluntariamente y de la mano. “Y estamos muy contentas”, valoran. 

Igual que en un centro ordinario, se imparten distintas etapas educativas. En este caso son Educación Infantil (3-6 años); los niveles de EBO1 (Primaria, 6-12 años), EBO2 (Secundaria, 12-16 años); y en la etapa postobligatoria, Ciclos de Formación Profesional Especial (modalidad B) y el Programa de Tránsito a la Vida Adulta (PTVA).

Los grupos tienen ratios de entre 3 y 5 alumnos y se configuran en función de muchos factores. “Agrupamos por características o necesidades de apoyo”. Más que la edad, suele ser determinante “el tamaño”, así como la “capacidad de comunicación y socialización”. “Y también son muy importantes las incompatibilidades”. 

Las rutinas son individualizadas y todo momento tiene un “componente educativo”, desde bajarse del autobús, ir al baño, hacer una asamblea o almorzar. Todo. 

PERFILES MUY ESPECIALIZADOS

Septiembre es un mes especial, como en cualquier centro educativo. Toca arrancar y el aterrizaje siempre cuesta. Para muchas familias supone “la primera separación” con su hijo o hija. Para otras, las llegadas desde recursos ordinarios como las estructuras específicas, implica un volver a empezar. “Muchas viven el cambio como un duelo, uno de los muchos que les tocan vivir. Pero después ven que es lo que su hijo o hija necesitaba”. 

Trabajan siempre con el foco puesto en cada familia, en qué necesitan. “Se trata de ver en qué podemos ayudar”. No juzgar es otra de sus máximas. Igual que la de promover la comunicación con las familias de forma diaria. “Mucho de nuestro alumnado no tiene lenguaje oral”. 

En el Andrés Muñoz, el equipo profesional supera en número al alumnado. Son más de 120 los profesionales los que, a lo largo del día, intervienen de una u otra manera. Los y las docentes son especialistas en pedagogía terapéutica (PT) , junto con los y las maestras especialistas en Música, Audición y Lenguaje, Religión y Educación Física. A ellos se les suman otros perfiles, como las especialistas de apoyo educativo (EAE), personal de orientación, enfermería, fisioterapia, monitores de piscina (el centro cuenta con instalación propia), conserjes, el servicio de limpieza y el personal de cocina. “Se cocinan los menús aquí, in situ, con toda la complejidad que supone adaptar los menús a todo el alumnado. Al ser un centro comarcal, la inmensa mayoría comen aquí”. Solo para el rato de la comida hacen falta 36 profesionales. 

El equipo directivo destaca la “alta especialización de los profesionales”, algo imprescindible frente “a necesidades cada vez más complejas”. “Desde el CAP (Centros de Apoyo al Profesorado) y el INAP ( Instituto Navarro de Administración Pública) nos están poniendo muchas facilidades, y todo el personal se forma muchísimo, no sólo los docentes”. Esas capacidades personales se articulan después en distintas líneas de centro, que permiten estructurar y homogeneizar la respuesta que se brinda al alumnado, muy focalizada en “lo multisensorial”. 

Desde este curso, el colegio cuenta también con una logopeda clínica, “una antigua reivindicación” . “Se trata de un perfil vital en un espacio con muchas personas con problemas de deglución”. Faltan otros, como los vinculados a la salud mental. “Se van dando pasos, pero la revisión y creación de nuevos perfiles es una necesidad que debemos abordar de forma conjunta”. 

Reivindican también que los espacios públicos y culturales sean habitables para su alumnado. Que puedan salir al parque, disfrutar de un concierto o encontrar un baño adaptado sin dificultades. “Hay que adaptar los entornos para que sean accesibles”. Desde el Andrés Muñoz se esfuerzan por “romper el empobrecimiento social” de las familias, por hacer comunidad, por tender puentes con otros centros del barrio, con los comercios. Para que les conozcan. Para dejar de ser invisibles.

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