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Una joven navarra, profesora de español e impulsora de una ONG en Malawi: "Un momento difícil me enseñó un nuevo camino"

El duelo por la muerte de su madre llevó a Ana Guerra Castillejo desde su Valtierra natal hasta Malawi para colaborar en un proyecto misionero. Cuatro años después, es profesora de español e impulsa su ONG, 'Sangalala'

Ana Guerra Castillejo (Valtierra, 1993) ayuda a la población vulnerable de Malawi con su ONG, 'Sangalala'.
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Ana Guerra Castillejo (Valtierra, 1993) ayuda a la población vulnerable de Malawi con su ONG, 'Sangalala'.DN
Ana Guerra Castillejo (Valtierra, 1993) ayuda a la población vulnerable de Malawi con su ONG, 'Sangalala'.

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Sonsoles Echavarren

Publicado el 06/09/2026 a las 17:39

El dolor por la muerte de su madre cambió su vida. Y la llevó hasta el corazón de África, donde ahora convive a diario con una población vulnerable con la que intenta cooperar. “La pérdida de una madre es uno de los dolores más grandes que puede experimentar una personas. Necesitaba tiempo y sentir que hacía algo que tuviera sentido”. Así lo cree Ana Guerra Castillo (Valtierra, 1993), quien, en mayo de 2022, viajó por primera vez con su hermana pequeña, Esperanza, a Malawi. 

¿Su objetivo? Colaborar durante tres meses con un proyecto de las Misioneras de la Caridad. Pero la experiencia no terminó entonces. Hoy, cuatro años después, Ana Guerra, educadora social, es profesora de español en un colegio internacional (ABCCA Academy) en aquel país y dirige la ONG que ella misma impulsó “desde Navarra pero con el corazón y el trabajo en Malawi”: Sangalala (alegría, en un dialecto local), para mejorar la educación, nutrición y sanidad de niños y jóvenes. 

"Echo de menos a mi numerosa familia (su padre, siete hermanos, catorce sobrinos y una más en camino). Siento que Malawi es mi lugar y aún tengo mucho que hacer. Aunque Navarra siempre será mi casa y estaré vinculada a mi tierra”.

 Tras su primera experiencia africana con “los más pobres de los pobres”, Ana Guerra decidió regresar a África en 2023 para “seguir ayudando”. “No podía considerar aquella primera experiencia como algo puntual sino que sentía que había dejado una parte de mí allí y debía regresar”. Y en agosto de 2024, junto a su hermana Esperanza y su mejor amiga, Beatriz, avanzaron un paso más y fundaron ‘Sangalala’. 

En agosto de 2024, confiesa, tomó una de las decisiones más importantes de su vida. “Me mudé a Malawi. Nunca imaginé que un viaje para afrontar la pérdida de mi madre terminara convirtiéndose en mi proyecto de vida. Un momento difícil me enseñó un nuevo camino”. 

LA NECESIDAD DE AYUDAR

 Pero Malawi no surgió como la primera experiencia de Ana en el campo de la cooperación. Durante sus años de estudiante y gracias a un beca, vivió y estudió un año en Ecuador, donde colaboró con asociaciones y proyectos humanitarios. “A lo largo de mi vida, en todos los lugares en que he vivido, siempre he intentado encontrar un espacio para ayudar a algún colectivo. La cooperación no es solo un trabajo sino una forma de entender la vida”. 

Al llegar a Malawi, Ana Guerra tuvo claro que quería llevar la ONG desde el terreno pero que debía ser un proyecto independiente de su vida personal. “Seguí una formación compatible con mi carrera para ejercer como profesora y tener un trabajo estable con el que mantenerme, pagar mi casa, mi alimentación, mis viajes a España...”

Y reconoce que estos dos últimos años han resultado“una locura”. “Compatibilizar una profesión a jornada completa como profesora con la gestión de una ONG requiere muchísimo esfuerzo”. Así, su día a día se reparte entre la preparación de las clases, la atención a los alumnos, las responsabilidades del colegio, las reuniones para sacar adelante los proyectos, los contactos con los proveedores, presupuestos, visitas a obras... 

En África, subraya también, ha cumplido otro de sus sueños de niña: tener un perro. “Siempre decía que, cuando fuera mayor, tendría un pastor alemán. Y ese momento ya ha llegado. Ahora mi perro forma una parte muy importante de mi vida, vamos a pasear, a la montaña...” En su tiempo libre, relata, aprovecha “todo lo que el continente le ofrece”: safaris, buceo, montañismo... “He recorrido miles de kilómetros conduciendo, he dormido en una tienda de campaña bajo un cielo lleno de estrellas... He aprendido a disfrutar de las cosas sencillas”.

 Y aunque lo que más le gusta de Malawi es la paz que ha encontrado y a unas personas “increíblemente amables, que te miran a los ojos cuando te saludan”, echa mucho de menos a su numerosa familia. “Aunque intento estar presente desde la distancia, soy consciente de que me estoy perdiendo muchos momentos de las vidas de mis sobrinos. Hay cumpleaños, celebraciones, momentos que pasan rápido y no vuelven. En especial, tengo ganas de pasar tiempo con mi padre y conversar con él”.

DNI
Nombre. Ana Guerra Castillejo.
Fecha y lugar de nacimiento. Valtierra, 1993.
Familia. Hija de Feliciano Guerra y Purificación Castillejo (fallecida). Es la sexta de ocho hermanos (Samuel, María, Rebeca, David, Pedro, Ana, Esperanza y Juan). Soltera, sin hijos.
Estudios. Educación Social en la Universidad de Almería. Antes de viajar a Malawi, trabajó con migrantes sin apoyo en Navarra.
Lugar de trabajo. Profesora de español en la ABCCA Academy e impulsora de Sangalala, una ONG “nacida desde Navarra pero con el corazón y el trabajo en Malawi”.

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