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Industria
Adriana Sánchez, al frente de la automatización que transforma la logística de Volkswagen Navarra
La directora del proyecto de Volkswagen en Autocar, filial de Grupo Reybesa especializada en automatización y robótica móvil, lidera uno de los despliegues de AGV más ambiciosos de la industria navarra, con más de 160 unidades ya operativas y la tecnología de HIKROBOT como socio clave del proyecto


Publicado el 02/09/2026 a las 05:00
La industria de automoción navarra vive un proceso de transformación silencioso pero imparable. Donde hasta hace pocos años las carretillas elevadoras eran las encargadas de alimentar las líneas de montaje, hoy avanzan robots autónomos capaces de moverse solos, cargar su propia batería y trabajar sin descanso. Volkswagen Navarra es uno de los escenarios donde este cambio se percibe con mayor intensidad, y detrás de esa transformación se encuentra Reybesa, a través de su filial especializada en automatización y robótica móvil, Autocar.
El grupo ha hecho de la automatización una de sus grandes apuestas de futuro. En Volkswagen, esa apuesta se traduce hoy en más de 160 AGV implantados en la planta, con nuevos proyectos ya en marcha. Al frente de este despliegue está Adriana Sánchez, que desde el pasado 1 de mayo dirige el proyecto de Volkswagen en Autocar, una de las cuentas más importantes de la compañía.
Su responsabilidad la sitúa en una posición clave: es la cara visible de Autocar ante el cliente, acude a las reuniones, cierra los acuerdos operativos y coordina al equipo de proyectos, mantenimiento y producción que trabaja dentro de las instalaciones de Volkswagen. “Obviamente, mis nuevas funciones representan un aumento importante dentro de mis cometidos, un reto y también un voto de confianza de la empresa hacia mí”, resalta.
El salto ha sido rápido. Adriana se incorporó a Autocar en febrero del año pasado y, en poco más de un año, pasó de gestionar un proyecto a responsabilizarse de toda la cuenta. Su trayectoria respalda esa confianza: antes de integrarse en Reybesa, acumuló 15 años en General Motors, donde pasó por calidad, ingeniería y proyectos dentro del área de manufactura, y dirigió después las operaciones de una empresa de maquinaria industrial en España. “Mi trayectoria profesional es larga, pero dentro del grupo es corta. Es una apuesta de ambos lados”, resume sobre su rápida progresión.
COLABORACIÓN CON HIKROBOT
Uno de los pilares de este proyecto es la alianza tecnológica con HIKROBOT, fabricante que actúa como proveedor de Autocar y socio de referencia en el desarrollo de la automatización. “Nosotros somos el proveedor de Volkswagen y HIKROBOT, a su vez, es nuestro proveedor y nuestro partner tecnológico”, explica Adriana. Su papel en el proyecto va más allá del suministro de máquinas: “Nos dan soporte técnico y nos hacen desarrollos específicos, ad hoc, solicitados por el cliente, que luego se llevan a cabo junto con nuestros técnicos”. Una colaboración, señala, que aporta un valor añadido claro para Autocar: “Aprovechamos el know-how y la experiencia que ellos tienen en la implantación de proyectos similares. Nos ayudan en el proceso de un proyecto tan complejo como este, porque ya traen un recorrido en la máquina, a nivel de software y de hardware, del que nosotros también estamos aprendiendo de su mano”.
Esa combinación de tecnología y acompañamiento técnico resulta especialmente relevante en un proyecto de esta escala, donde cada AGV debe integrarse con precisión en el ritmo de una planta de montaje. Adriana lo tiene claro: los AGV ya no son el futuro de la logística industrial, sino su presente. “Reducen desperdicios, costes y mejoran la seguridad”, explica. El mayor reto, matiza, no es tecnológico sino cultural: “Un AGV no es un operador logístico al uso. Si hay un problema, la máquina no va a improvisar ni a correr para recuperar el tiempo, como haría una persona. Va al ritmo que nosotros parametrizamos”. Ese cambio de mentalidad, apunta, se construye poco a poco, “educando al cliente y aprendiendo nosotros junto a él”.
Detrás de este perfil técnico hay también una historia personal que conecta con el propio espíritu de Autocar como empresa en plena expansión. Adriana llegó a Navarra hace ocho años desde su Venezuela natal. “Venía un poco asustada, porque me decían que en el norte eran muy cerrados y muy serios, y que me iba a costar”, recuerda. Ocho años después, no le cuesta definir dónde siente su hogar: “Los navarros me abrieron sus puertas y su corazón. Pamplona es mi casa”.