Unión Europea
Teresa Anjinho, defensora del pueblo europeo: "La libre circulación en Europa debe relacionarse con la seguridad fronteriza"
Los ciudadanos de la UE que más reclamaciones trasladaron el año pasado a la oficina que dirige la abogada portuguesa fueron los españoles (455, un 14% del total), que mostraron su “preocupación” por la “rendición de cuentas” y el grado de “transparencia” de las instituciones comunitarias


Publicado el 30/08/2026 a las 17:47
Si los ciudadanos de la Unión Europea no pueden acceder a documentos que deberían ser públicos, si consideran que las instituciones no son suficientemente transparentes o si detectan que las administraciones no aplican la normativa comunitaria, entre otros supuestos, tienen una persona a la que recurrir: la defensora del pueblo europeo. Ella es, desde febrero del año pasado, la abogada Teresa Anjinho (Coimbra, Portugal, 3 de octubre de 1974), una “guardiana de la buena administración” que el pasado jueves visitó Pamplona para “sensibilizar” sobre la labor que desarrolla su oficina. Lo hizo en una conversación —a la que asistió su homólogo navarro, Patxi Vera— enmarcada en los VIII Cursos Europeos de Verano, organizados por la Fundación Diario de Navarra y Equipo Europa, en colaboración con la Comisión Europea.
Usted representa a los 450 millones de habitantes de la Unión Europea. ¿Cómo puede atender las preocupaciones de la gente que vive en regiones como Navarra?
Esa es una pregunta muy importante que yo misma me hago desde que decidí presentarme como candidata a defensora del pueblo europeo. En pocas palabras, somos los guardianes de la buena administración, lo que significa que nuestro objetivo es garantizar que toda toma de decisiones y toda elaboración de normas sea transparente, inclusiva, ajustada a las normas preestablecidas y realizada en interés público. Mi función clásica, por así decirlo, consiste en recibir las reclamaciones de los ciudadanos y tramitarlas. Por eso, es necesario que sepan que existo, y el hecho de que esté aquí también forma parte de esta labor de sensibilización y de dar voz a la oficina del Defensor del Pueblo.
¿En qué se diferencia su labor de la del defensor del pueblo de Navarra o de España?
Fui defensora del pueblo adjunta en Portugal, así que ya cuento con esa experiencia. Las oficinas nacionales o regionales se centran en las competencias de su territorio y yo solo me ocupo de las instituciones de la UE. Es probable que el defensor del pueblo de Navarra reciba reclamaciones relacionadas con la aplicación de la legislación de la Unión Europea, y eso es competencia suya. En mi caso, solo intervengo cuando hay un problema directamente relacionado con una institución europea.
¿Los tipos de reclamaciones son diferentes?
En las oficinas nacionales, se trata en su mayoría de quejas relacionadas con la vida cotidiana de los ciudadanos, mientras que en Europa están más relacionadas con el acceso a documentos, la transparencia, cuestiones de rendición de cuentas y la denominada “cultura de servicio”, así como con los casos en que las instituciones no responden y con las infracciones.
¿Usted se limita a exigir responsabilidades a las instituciones o también es crítica con la ciudadanía?
Ambas cosas. Somos un puente entre los ciudadanos y las instituciones. La fuerza de mi mandato reside en mi capacidad para ejercer mi influencia a través de canales independientes e imparciales y mediante una argumentación sólida y convincente. No trabajo solo para los ciudadanos ni solo para las instituciones, sino por la mejora del sistema en su conjunto, de la buena administración en su conjunto y, por supuesto, también por la ciudadanía europea.
En 2025, los ciudadanos españoles fueron los que más reclamaciones presentaron ante su oficina: 455, un 14% del total. ¿Cuáles son sus preocupaciones?
Reflejan las preocupaciones de la mayoría de los europeos que presentan reclamaciones ante mi oficina: transparencia y rendición de cuentas. Recibimos muchas quejas relacionadas con el acceso a documentos y con procedimientos de infracción. Se trata de casos en los que los ciudadanos denuncian que el Estado o la comunidad autónoma no cumple la legislación de la Unión Europea. Por lo general, presentan estas reclamaciones ante la Comisión y, si no quedan satisfechos con la respuesta —o con la falta de respuesta— de la Comisión, pueden acudir al defensor del pueblo europeo.
De esas 455 denuncias presentadas en España el año pasado, 56 dieron lugar a investigaciones. Una vez alcanzada esta fase, ¿qué pueden esperar los ciudadanos?
Pueden contar con que formularemos preguntas, solicitaremos más documentos y los examinaremos. Si detectamos que existe mala administración, podemos sugerir mejoras y aportar soluciones o propuestas de solución.
¿Ha recibido alguna reclamación sobre la actual crisis en Ceuta?
No. Lamento toda esta situación y solo puedo manifestar mi solidaridad, sobre todo con las víctimas.
¿Espera recibir alguna queja?
Sinceramente, por lo que he podido seguir hasta ahora, no. Para eso hay que identificar una cuestión muy concreta que implique la responsabilidad de una institución de la UE. Pero toca esperar.
¿Qué responsabilidades podría tener la Unión Europea?
No voy a hablar del caso de Ceuta porque no conozco los detalles, pero en el ámbito de la migración y su gestión se han presentado en el pasado reclamaciones ante la oficina del Defensor del Pueblo. Seguimos teniendo quejas acerca de, por ejemplo, las competencias de la Agencia de Asilo o de Frontex.
En estos momentos, los habitantes de Ceuta se quejan de la falta de seguridad en su ciudad, al tiempo que cientos de migrantes siguen a la espera de aclarar su futuro. ¿Qué puede hacer la UE por todos ellos?
Podemos ser testigos de la solidaridad en acción en la Unión Europea. Por el momento, se trata principalmente de un problema nacional que deben abordar las autoridades nacionales. Pero, efectivamente, estamos hablando de la importancia de garantizar la seguridad también en las fronteras exteriores, de la importancia de mostrar solidaridad hacia España y del ejercicio de las competencias de las autoridades españolas. Puesto que no me meto en política, creo que lo más importante es que se reflexione sobre cómo garantizar la seguridad, la transparencia de los procedimientos y la comunicación. Si hay un pilar que es fundamental en Europa, y creo que todo el mundo estará de acuerdo con esto, es la libre circulación, que debe estar relacionada con la confianza en la seguridad de las fronteras exteriores. Así que eso es algo sobre lo que la Unión Europea tendrá que reflexionar.