Sucesos
La investigación sitúa los hechos de Yesa en torno a la primera semana de agosto
Se están analizando grabaciones entre el 31 de julio y 4 de agosto, cuando aparecieron los restos


Publicado el 20/08/2026 a las 05:00
Los investigadores de la Guardia Civil sitúan el crimen y el traslado hasta el embalse de Yesa en un momento entre el 31 de julio y el 4 de agosto. Fue la tarde de este último día cuando una familia que paseaba por una playa del embalse situada cerca del pueblo abandonado de Escó (término de Sigüés) dio la alerta sobre las siete de la tarde.
El cuerpo había sido arrojado al agua descuartizado y por diferentes zonas: ese mismo día aparecieron la cabeza y las extremidades y en días posteriores se localizaron más partes. De hecho, algunas personas tomaron imágenes de los restos y las llegaron a subir a sus redes sociales.
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Al menos hasta el viernes de esa semana, las labores de búsqueda con numerosos efectivos fueron muy intensas en la zona: se movilizaron patrullas de Criminalística, Policía Judicial, Grupo Especial de Actividades Subacuáticas y Servicio Cinológico (unidad canina) de la Guardia Civil, que rastrearon tanto el interior del embalse como los alrededores. Los restos humanos encontrados fueron enviados al Instituto de Medicina Legal de Zaragoza, donde se les practicó la autopsia para conocer las causas de la muerte.
Los investigadores consiguieron a los pocos días poner nombre y apellidos a la persona encontrada. Para poder situar dónde y cuándo se produjeron los hechos los agentes de la Guardia Civil han analizado horas y horas de numerosas cámaras, tanto de Pamplona como del trayecto hasta Yesa. Se investiga sobre todo una franja temporal situada entre el 31 de julio y el 4 de agosto.
El hecho de que el cuerpo hubiera estado bajo el agua también dificulta la fijación de la hora del fallecimiento. Si en técnica forense se estima que un cuerpo pierde un grado de temperatura por hora durante las siguientes 10/12 horas tras la muerte, y que después se ralentiza a la mitad hasta alcanzar la temperatura ambiente, el hecho de que se encontrara sumergido en agua alteró este proceso, por lo que los forenses tendrían que recurrir a otras variables para intentar aproximarse a la hora en que se produjo la muerte.