Terremoto

Una navarra y su marido esquivan la muerte en Colombia por solo 24 horas

El joven matrimonio pasó la noche en un hotel de Pereira que, un día después, se derrumbó por el terremoto y donde hubo varias víctimas

Andrea Martínez de Morentin y su marido, Jacint Puig
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Andrea Martínez de Morentin y su marido, Jacint PuigDN
Andrea Martínez de Morentin y su marido, Jacint Puig

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Carlos Lipúzcoa

Publicado el 16/08/2026 a las 05:00

Salvados por la campana. La pamplonesa Andrea Martínez de Morentin Elizalde y su marido, Jacint Puig Serrano, todavía tienen el susto en cuerpo tras vivir en primera persona el terremoto que tuvo lugar en Colombia el pasado 10 de agosto.

Este joven matrimonio, que llevaba desde el pasado 3 de agosto de vacaciones en el país sudamericano, sintió que la tierra temblaba bajo sus pies durante su estancia en Salento, una localidad a escasos 40 kilómetros en coche de la ciudad de Pereira, que ha sido de las más afectadas por los derrumbes.

“Es una de las más turísticas del eje cafetero, que se suele visitar por el valle del Cocora. Por suerte, Salento es un pueblo de montaña con casas muy bajitas. Cuando empezó el terremoto, tuvimos que bajar una planta y salimos a la calle para ponernos a salvo. Fue un temblor muy duro, pero por suerte no cayeron edificios”, relata.

El verdadero sobresalto llegó cuando supieron que el hotel en el que habían pernoctado 24 horas antes, cuando hicieron escala en Pereira, se había derrumbado. “Dormimos una noche en el hotel Dibeni, en el centro de Pereira, porque llegábamos al aeropuerto con destino al eje cafetero y, por los horarios, preferíamos descansar allí”, rememora.

Cuando se enteraron que aquel edificio había colapsado por el temblor y que habían recuperado varias víctimas mortales del interior, quedaron estupefactos: “Podíamos haber sido uno de esos cuerpos. Ha sido un milagro y sentimos que tenemos una segunda oportunidad”.

Para evitar alarmar a su familia en Navarra, Andrea Martínez de Morentin escribió inmediatamente un mensaje para informarles de que estaban bien. “Les hice una videollamada en pantalla y vieron que realmente estaba bien. Agradecieron mucho que se enteraran del terremoto directamente por nosotros y no a través de las noticias”, explica.

También se pusieron en contacto con el consulado de España para dar cuenta de su situación en Salento, pero estaban “colapsados” y les facilitaron un contacto “por si surgía alguna necesidad de urgencia”. Los daños sufridos en el aeropuerto de Pereira impidieron que pudieran tomar el avión previsto para volar hasta Medellín, por lo que comenzaron la búsqueda de un medio de transporte alternativo.

Andrea Martínez de Morentin reconoce que aquellas horas vivieron un “auténtico caos” por la falta de información y la cantidad de gente “desesperada”. “Las conexiones de internet no iban bien y la terminal de autobuses estaba inhabilitada. Tuvimos la suerte de que, en un momento dado, la web de la empresa de autobuses comenzó a funcionar de nuevo y pudimos reservar dos billetes para continuar viaje”, señala.

Ya en Medellín, un lugar seguro en el que no han quedado secuelas del movimiento telúrico, siguen con sus planes de disfrutar de las vacaciones en Colombia, donde van a continuar hasta el 23 de agosto. “Hemos hecho más o menos el viaje según lo programado y ahora continuamos en ruta. De momento, va todo bien, solo con el susto de que, si nuestra llegada a Pereira se hubiera retrasado 24 horas por cualquier contratiempo, lo hubiésemos vivido de otra manera y quizá no lo hubiéramos podido contar”, menciona esta navarra.

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