Fiestas

El director de lidia que se despide después de 33 años en una localidad ribera: "La vaca me corneó cuatro días antes de mi boda"

Francisco Salvatierra García, vecino de Milagro, verá este año las vacas en la plaza de su pueblo como un espectador más después de más de tres décadas al mando del festejo. Cuenta que la adrenalina que da un recorte "no se puede explicar"

Francisco Salvatierra García, en un recorte
AmpliarAmpliar
Francisco Salvatierra García, en un recorte Ángel Garnica
Francisco Salvatierra García, en un recorte

CerrarCerrar

M. Carmen Garde

Publicado el 15/08/2026 a las 19:00

Su casa está, literalmente, pegada al corral de las vacas. Y de pequeño vivía a unos cien metros de la plaza de la iglesia donde se celebran los festejos taurinos. ¿Casualidad? Seguramente no. Porque Francisco Salvatierra García (29 de noviembre de 1965) difícilmente puede contar su vida sin hablar de vacas.

Su memoria regresa al niño de ocho años que esperaba con impaciencia las fiestas del pueblo “porque entonces no nos íbamos como ahora de vacaciones y las fiestas eran lo más grande del año”. Inquieto y de ojos vivarachos, miraba fascinado cómo los jóvenes recortaban las vacas. Después, cuando sacaban las novillas llegaba su turno de intentarlo. “Primero te acercas un poco, ves que controlas y te gusta; así que cada vez quieres más. Cuando consigues el recorte es una adrenalina increíble, que no sientes con ninguna otra cosa. No se puede explicar con palabras. Siempre digo que pasión por el riesgo. Difícil de entender y más de explicarlo”, comenta. 

La afición le podía. Francisco era capaz de ir andando hasta Villafranca y otros pueblos en fiestas, regresar de noche y recurrir a alguna mentirijilla para salir del paso en casa. “Mis padres nunca me lo prohibieron. Lo único que me pedía mi padre era que no bebiera antes. Y es algo que lo he llevado a rajatabla”, apunta. 

Pronto empezó a destacar como recortador, especialmente por su habilidad para saltar las vaquillas. A los 24 años, el alcalde de entonces, Antonio Barrado Beraza, le invitó a ser director de lidia. Se sacó el carné de novillero y empezó a ejercer en las fiestas de la Juventud de 1992. Guarda la factura de su primera actuación en los dos días de vacas: 20.000 pesetas. “Entonces, ponían para financiar las fiestas dinero los bares y la sociedad de la juventud. Aporté aquel sueldo unos tres años. Luego, ya lo financió todo el ayuntamiento y me guardé el dinero para comprarme un coche”, comenta. 

En estas más de tres décadas no le faltan anécdotas, que ahora recuerda con una sonrisa. “He sacado vacas de una calleja sin salida llena de madres y niños y de más de un burladero donde se había metido la vaca. He cogido a niños pequeños que se habían colado en el recorrido mientras las madres estaban hablando y me he quedado sin alguna uña por quitar la novilla de encima de alguna mujer en la plaza...”, enumera.

Pero su labor como director de lidia también ha sido adelantarse, evitar percances. La experiencia le ha enseñado “a trabajar con la vista”, a reconocer el riesgo casi de un vistazo. “Por cómo camina una persona sé si sabe recortar o no. A más de uno le he dicho que parara, que estaba a diez minutos de acabar en la ambulancia”

Hay detalles de su historia que pocos conocen. En estos 33 años, Francisco solo ha utilizado cuatro capotes, todos confeccionados por sus padres con lona y rematados por su mujer, Ana Carmen Lebrero. 

Lo que muchos sí recuerdan es la única cogida que ha sufrido. Ocurrió el 29 de septiembre de 1992, en fiestas de Cadreita. Era martes y cuatro días después, el sábado 3 de octubre, se casaba. «Me quise quitar el gusanillo y di un recorte a una vaca. Me siguió y metió medio cuerpo en el remolque al que yo había saltado. Me dio una cornada en el escroto, 33 puntos y la boda estuvo en el aire. Al final, como no tenía fiebre, me dieron el alta voluntaria el mismo sábado y me casé», recuerda Francisco mientras enseña la información que entonces publicó Diario de Navarra. Aquella historia llevó a la pareja a un programa de Televisión Española presentado por Constantino Romero.

Francisco Salvatierrra, con las informaciones publicadas por Diario de Navarra sobre su cogida cuatro días antes de casarse
AmpliarAmpliar
Francisco Salvatierrra, con las informaciones publicadas por Diario de Navarra sobre su cogida cuatro días antes de casarse M.C.G.
Francisco Salvatierrra, con las informaciones publicadas por Diario de Navarra sobre su cogida cuatro días antes de casarse

CerrarCerrar

En la hora de su despedida, Francisco agradece a su compañero Cecilio Pérez, a todas las corporaciones municipales y, en especial, a su mujer e hijos por respetar su pasión. “Me he cuidado mucho, haciendo deporte todo el año, porque ser director de lidia me ha dado grandes momentos de disfrute, pero también ha sido una enorme responsabilidad”, añade. Cuenta que a los 60 es hora de cortarse la coleta. Este año, en las fiestas patronales que comenzarán el 29 de agosto, será el primero que ve las vacas como un mero espectador. “Lo pasaré un poco mal, con nostalgia, pero con el deber cumplido”.

DNI 

Francisco Salvatierra García (Milagro, 29 de noviembre de 1965). Hijo de Ernesto Salvatierra Díaz (guarnicionero) y de Pilar García Moracho(de Cadreita). Casado con Ana Carmen Lebrero, tienen dos hijos: Lorena, de 30 años e Iker (26). Comenzó como director de lidia en julio de 1992 y su último pase como tal lo dio en septiembre de 2025. Cursó una FP de mantenimiento y durante 43 años ha trabajado en la congeladora del pueblo, actual Gelagri, donde se ha jubilado como jefe de línea. “En la empresa nunca me han puesto objeción a mi papel en las fiestas y lo agradezco mucho”.

im
AmpliarAmpliar
Imagen de Fran Salvatierra vigilando el festejo taurino en la callecedida
im

CerrarCerrar

Al poner la memoria en marcha, Francisco afirma que tanto el vallado de hoy poco tiene que ver con el de los años 90. "Entonces, cualquier palo servía para burladero. Hoy está todo muy controlado y reglamentado: medidas, alturas, anchuras...". Lo mismo, asegura, cuenta que ha pasado con las vacas. "Antes eran más delgadas, de comer mucha hierba y poco pienso. Hoy hay una selección enorme en las ganaderías, se busca que la vaca remate, que siga al recortador", apunta.

Francisco cuenta que en la actualidad prima el espectáculo, para lo que se contratan a recortadores o se da un premio económico a los mejores. Sin restar mérito a los recortadores de las nuevas generaciones se queda con lo vivido en su juventud. "Es cierto que eran vacas más débiles, pero se recortaba con más técnica. No había dinero por medio. Todo el mundo lo hacía por afición. Y yo creo que eran mucho más técnicos que ahora. Más elegantes, aunque ahora también hay recortadores muy buenos", expone. 

Francisco ha estado gran parte de su etapa como director de lidia en la plaza.  "Lo que se demanda hoy es el espectáculo, que haya algún festejo en la plaza que atraiga a los vecinos. Las vaquillas valen una cantidad de dinero importante, unos 6.000 euros el día o por ahí. Si echas una vaca a la plaza y no hay nadie para recortar, ese dinero es tirado. La gente no se va a divertir. La vaca se va a estar en mitad de la plaza. Entonces ha llegado un punto en el cual hay que garantizar que cada día haya algún espectáculo", afirma el director de lidia. A su juicio, la ganadería de Arriazu, de Ablitas, es la que hoy atrae a más público. 

Francisco ha conocido tres plazas: "La de maderos con remolques, la plaza metálica y la nueva que se inauguró en 2016. La metálica fue un desastre. Esta  nueva está increíblemente bien hecha. Cumple la normativa perfectamente, tiene doble vallado y seguridad para los espectadores".

En cuanto a las nuevas hornadas de recortadores, Francisco señala que han proliferado mucho los marroquíes. "Les apasiona las vacas. Muchos son chavales que han nacido aquí, que han crecido con nuestra cultura y las vacas les atraen como a nosotros hace años", explica Fran, para quien en su labor ha sido imprescindible "entenderse" con los ganaderos para que el festejo se desarrolle de la mejor manera.

En el capítulo de satisfacciones se guarda el agradecimiento de personas a las que ayudó a no salir en ambulancia o de personas mayores. "Hace unos días fui a Cadreita y un abuelo de 90 años me reconoció. Yo he ido mucho a recortar al pueblo de mi madre. Me dijo que gozaba al verme y me hizo muy feliz", apunta. 

QUIEBROS Y RECORTES CONTRA EL CÁNCER

Una de sus actuaciones que mejor describen a Francisco que vio en las vacas la manera de ayudar a otros. En 2015, a raíz de que un amigo y recortador de otra localidad ribera enfermó de cáncer impulsó, junto con otros compañeros, el reencuentro de recortadores veteranos de Navarra, Aragón y La Rioja. 

Formaron un grupo, en el que también participaron recortadores más jóvenes, y realizaron varias exhibiciones en fiestas de diferentes pueblos con el fin de recaudar dinero para la asociación contra el cáncer, pero también para la esclerosis múltiple y para enfermedades raras. "Hubo una respuesta magnífica, colaboró mucha gente y hasta el 2020, cuando se acabó el grupo por la pandemia, recaudamos casi 100.000 euros para estas causas", recuerda emocionado y agradecido a quienes colaboraron.  

Ahora, con 60 años, afirma que ya ha recogido sus cuatro capotes y que los va a guardar como "oro en paño" por el valor sentimental que tienen. "A mis hijos, Lorena e Iker, no les ha tirado las vaquillas tanto como a mí. Ellos lo pasaban mal pero me han entendido y apoyado", concluye. 

Recortadores unidos contra el cáncer en Mendavia
AmpliarAmpliar
Recortadores unidos contra el cáncer en Mendavia cedida
Recortadores unidos contra el cáncer en Mendavia

CerrarCerrar
Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora