Solidaridad
Estudiantes de la Universidad de Navarra, en un voluntariado en Italia
Siete alumnos del campus navarro han colaborado en un voluntariado con personas con discapacidad en Padua (norte de Italia). Los residentes del Colegio Mayor Belagua han acompañado a internos con discapacidad física e intelectual


Publicado el 13/08/2026 a las 05:00
Acompañar a personas con discapacidad en el gimnasio, sus paseos, talleres de manualidades o conciertos. Son algunas de las actividades en las que han participado estudiantes de la Universidad de Navarra durante un voluntariado en Padua (norte de Italia). Siete residentes del Colegio Mayor Belagua han participado por cuarto año consecutivo en este voluntariado en la Obra de la Providencia de San Antonio (OPSA), una institución que acoge desde 1955 a personas con discapacidad física e intelectual.
En esta edición han participado Luis Muñoz, Jaime de las Bárcenas, Alfonso Casasola, Jaime Avello, Ignasi García, Miguel López-Madrazo y Guillermo Alonso del Real. Durante diez días, se han integrado en la vida cotidiana del centro, han compartido tiempo con los residentes y colaborado con los cerca de 600 profesionales que trabajan en la institución.
Más allá de las actividades concretas (juegos de mesa, manualidades, cine, peluquería, conciertos, karaoke...), el objetivo era sencillo: estar presentes, compartir tiempo y construir una relación de confianza con los residentes del centro.
Guillermo Alonso del Real reconoce que la experiencia le hizo descubrir una forma diferente de entender el servicio a los demás. “En una sociedad que con frecuencia deja de lado a quienes son más vulnerables, el equipo de OPSA mantiene viva una manera de cuidar que nace de la entrega cotidiana”.
UNA HUELLA PROFUNDA
El momento más emotivo, coinciden los voluntarios, llegó el último día. Estudiantes y residentes compartieron canciones, guitarras y bailes. “La humanidad llega hasta donde alcanza el amor”, apunta Guillermo Alonso.
Para otro de los cooperantes, Alfonso Casasola, la estancia en Padua le ha dejado una huella profunda. “No sé qué habría hecho si no lo hubiese descubierto”. Una impresión similar a la que comparte Ignasi García, que resume la experiencia con una sola frase:“He aprendido a querer de verdad”.