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Inmobiliaria

La eficiencia energética gana protagonismo en la compraventa de vivienda

La normativa europea no impide vender o alquilar viviendas con una calificación energética baja, pero sí marca el camino hacia un parque residencial más eficiente y rehabilitado, tal y como indican desde Navarralista, la inmobiliaria navarra sin comisiones

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Varios bloques de edificios: los de la izquierda presentan la fachada rehabilitada, en contraste con los de la derecha, sin rehabilitarCEDIDA
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Publicado el 15/07/2026 a las 05:00

En los últimos meses ha circulado con fuerza la idea de que las viviendas con una calificación energética baja no podrán venderse ni alquilarse a partir de 2030. El mensaje ha generado inquietud entre muchos propietarios, especialmente entre quienes residen en edificios antiguos o planean vender su vivienda en los próximos años.

Sin embargo, existen matices. El certificado de eficiencia energética ya es obligatorio, con carácter general, en las operaciones de compraventa y alquiler, y  su calificación debe aparecer en la publicidad del inmueble y ponerse a disposición de compradores e inquilinos. Pero actualmente no existe ninguna prohibición general que impida vender una vivienda por tener una calificación energética E, F o G.

“La Unión Europea está impulsando medidas para reducir el consumo energético de los edificios y mejorar su eficiencia. Es una tendencia que irá ganando relevancia en el mercado inmobiliario, pero una calificación energética baja no impide hoy vender una vivienda ni supone que vaya a hacerlo de forma automática en los próximos años”, explican desde Navarralista, la inmobiliaria navarra que marca la diferencia ofreciendo una tarifa fija, sin comisiones por venta del inmueble.

¿Qué dice realmente la normativa europea?

La Directiva europea 2024/1275 persigue un objetivo ambicioso: que el parque inmobiliario europeo alcance las cero emisiones en 2050. Para lograrlo, los Estados miembros deberán reducir progresivamente el consumo energético de los edificios residenciales y actuar de forma prioritaria sobre aquellos que presentan un peor comportamiento energético.

La norma fija metas de reducción del consumo medio de energía primaria de las viviendas para los próximos años, pero no establece una prohibición general para vender inmuebles con bajas calificaciones energéticas. Lo que sí exige es que los países desarrollen políticas que impulsen la rehabilitación, apoyándose en ayudas económicas, financiación, asistencia técnica e incentivos destinados a mejorar la eficiencia de los edificios.

La tendencia, por tanto, es clara: la eficiencia energética tendrá cada vez más peso en el mercado residencial, pero no como una barrera inmediata para la compraventa, sino como un factor que influirá progresivamente en el valor y la competitividad de los inmuebles.

Una cuestión especialmente relevante en Navarra

Esta realidad tiene una importancia especial en Navarra, donde una parte significativa del parque residencial fue construida décadas antes de que existieran las actuales exigencias en materia de aislamiento térmico y eficiencia energética.

En muchos casos, las mejoras necesarias para aumentar la calificación energética no dependen únicamente del propietario de una vivienda. Actuaciones como el aislamiento de fachadas, la renovación de cubiertas o la modernización de sistemas de calefacción central requieren la implicación y el acuerdo de toda la comunidad de vecinos.

Por ello, el estado energético del edificio será cada vez más determinante. No solo influirá en el confort y en el gasto energético de quienes viven en él, sino también en su atractivo para futuros compradores. “Quien adquiera una vivienda valorará cada vez más las mejoras ya realizadas y la capacidad del edificio para adaptarse a las futuras exigencias energéticas”, señalan desde Navarralista.

Las ayudas, una herramienta clave

Mejorar la eficiencia energética de un edificio supone una inversión importante que, en muchas ocasiones, sería difícil de afrontar sin apoyo público. Por eso, las ayudas a la rehabilitación se han convertido en un elemento fundamental para que numerosas comunidades de propietarios acometan este tipo de actuaciones.

En Navarra existen distintas líneas de subvención destinadas a edificios de más de 25 años que cumplan los requisitos establecidos. Entre ellas destacan las ayudas para mejorar la envolvente térmica —fachadas, cubiertas o aislamiento—, que pueden alcanzar hasta el 50% del presupuesto protegible, con importes máximos que varían en función del tipo de actuación. También existen subvenciones para modernizar instalaciones térmicas centralizadas, mejorar la accesibilidad o retirar materiales con amianto.

La cuantía final depende de factores como las características del edificio, el alcance de la intervención o el cumplimiento de los requisitos técnicos y administrativos de cada convocatoria.

Con carácter general, las viviendas deben destinarse a residencia habitual y permanente, el edificio debe tener una antigüedad mínima de 25 años y las obras no pueden haberse iniciado antes de obtener la correspondiente calificación provisional. Además, existen importes mínimos de inversión para acceder a estas ayudas.

Para gestionar estas solicitudes, los interesados deberán acudir a las Oficinas de Rehabilitación de Viviendas y Edificios (ORVE). “Lo recomendable es informarse de las subvenciones disponibles y los trámites necesarios para acceder a ellas antes de aprobar una derrama, aceptar un presupuesto o iniciar cualquier actuación”, apuntan desde Navarralista.

Prepararse para el futuro, sin caer en alarmismos

La transición hacia un parque residencial más eficiente plantea desafíos importantes, pero también abre oportunidades para modernizar edificios, mejorar el confort de las viviendas y reducir el consumo energético.

“Los propietarios no deben interpretar la normativa europea como una amenaza inmediata ni pensar que su vivienda dejará de poder venderse por tener una calificación energética baja. Pero sí hay que tener claro que la eficiencia energética tendrá cada vez más relevancia y que las administraciones deberán seguir impulsando medidas que faciliten la rehabilitación del parque residencial”, explican desde Navarralista.

Por eso, indican que la mejor estrategia “pasa por anticiparse y planificar: conocer la calificación energética de la vivienda, revisar el estado general del edificio y estudiar las ayudas disponibles puede ayudar a tomar decisiones con mayor tranquilidad y perspectiva”.

“La eficiencia energética no impide hoy vender una vivienda en Navarra, pero será un factor cada vez más decisivo para compradores y vendedores en los próximos años”, concluyen.

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