Salud
Estas son las recomendaciones de un experto de la Clínica Universidad de Navarra para reducir el dolor crónico en verano
El Dr. Francisco Leal, responsable del Área de Dolor de la Clínica Universidad de Navarra en Madrid, advierte de que el calor puede empeorar determinadas patologías, pero destaca que unos hábitos saludables contribuyen a aliviar muchos síntomas


Actualizado el 01/07/2026 a las 11:05
El verano puede convertirse en un aliado para muchas personas que conviven con dolor crónico. Según el Dr. Francisco Leal, responsable del Área del Dolor de la Clínica Universidad de Navarra en Madrid, esta época del año ofrece circunstancias que pueden contribuir a mejorar los síntomas de numerosos pacientes.
“La disminución del estrés, una mayor exposición a la luz solar, el aumento de la actividad física y unos mejores hábitos de descanso pueden ayudar a reducir la inflamación y mejorar la percepción del dolor en muchas personas”, explica el especialista.
Cerca de nueve millones de personas conviven con dolor crónico en España, una condición que afecta a uno de cada cuatro adultos y que constituye una de las principales causas de deterioro de la calidad de vida y de discapacidad, según el Barómetro del Dolor.
Aunque no existe una solución universal, los expertos recuerdan que pequeños cambios en los hábitos diarios pueden influir de forma significativa en el bienestar de los pacientes. El Dr. Leal recomienda mantener una hidratación adecuada con suficientes electrolitos, evitar las horas centrales de mayor calor, realizar ejercicio físico moderado de forma regular y procurar un descanso nocturno de calidad. “Asimismo, la exposición prudente al sol favorece la síntesis de vitamina D, un elemento importante para la salud musculoesquelética”.
MÁS GOTA Y MÁS MIGRAÑA
Sin embargo, el calor no beneficia a todos los pacientes por igual. Algunas patologías neurológicas, determinadas neuropatías, la gota o ciertos tipos de migraña pueden empeorar durante los meses más cálidos. Por ello, los especialistas aconsejan prestar atención a cambios bruscos en los síntomas y consultar con un profesional sanitario cuando aparezcan signos de alarma, como el empeoramiento repentino del dolor, los mareos, la confusión, la visión borrosa o cualquier alteración que no mejore tras refrescarse e hidratarse adecuadamente.
“El verano puede ser una oportunidad para cuidarse mejor, moverse más y reducir algunos factores que alimentan el dolor. Escuchar al cuerpo y adaptar las rutinas a las necesidades de cada persona es fundamental”, señala el Dr. Leal, que destaca la importancia de evitar el consumo excesivo de alcohol, cenar tarde y el sedentarismo, factores que pueden contribuir al empeoramiento de algunos cuadros dolorosos y dificultar el descanso.