PSOE
Cerdán, un año en caída libre desde la cárcel
Se cumplen 12 meses desde que el informe de la UCO le mandó a Soto del Real con un horizonte procesal agravado por el 'caso SEPI' y las "cloacas"


Publicado el 28/06/2026 a las 05:00
Pocas imágenes resumen con tanta crudeza la caída política al abismo como estas dos instantáneas. La primera es en el pleno del Congreso. Jueves 12 de junio de 2025. Ha sido una noche muy movida. Los rumores sacuden la bancada socialista. Santos Cerdán sube hacia su escaño. Pedro Sánchez, en pie, charla con Patxi López. Cerdán duda si tocar la espalda al presidente a modo de saludo. Al final, no se atreve. Solo osa a rozar en el hombro a López. Sánchez, quien a esas horas ya sabe lo que dice el atestado de la Guardia Civil, lo fulmina con la mirada. Los ojos del presidente acaban de firmar la sentencia de muerte de su mano derecha en el PSOE. Ese preciso instante (que ilustra estas líneas) queda ya para las hemerotecas de un año de calvario para el jefe del Gobierno. Para entonces, el todopoderoso secretario de Organización de los socialistas es ya un cadáver político, aunque todavía sea capaz de deambular por el hemiciclo. Como un zombi -y en la soledad de su escaño-, Cerdán lee en su móvil el informe de la UCO sobre su patrimonio que supone su crucifixión y el inicio de un descenso a los infiernos que lejos de atenuarse, se ha agravado en estos 12 meses.
La segunda instantánea ocurre el viernes 4 de julio de 2025. Francisca Muñoz, Paqui, otrora orgullosa esposa del lugarteniente del presidente, llega, bajo un enjambre de cámaras y un calor achicharrante, al aparcamiento de la cárcel madrileña de Soto del Real, donde su marido ha ingresado el 30 de junio, por haberse lucrado presuntamente con la adjudicación ilícita de obra pública.
Un año después de esa doble estampa, Cerdán ya no está entre rejas. Pero ha visto a su mujer expuesta en la picota pública del Senado, ha tenido que regresar a sus orígenes en Milagro y ya no está cercado solo por la causa de las mordidas con Acciona y Servinabar. La Audiencia Nacional le ha colocado también en la red forjada en la SEPI y como destacado miembro activo -cuando no líder- de las llamadas ‘cloacas de Ferraz’, la estructura supuestamente utilizada para torpedear investigaciones judiciales y policiales incómodas para el entorno de Sánchez, el Gobierno y el PSOE.
Aquel jueves en el Palacio de las Cortes no hubo refugio, gesto de protección ni complicidad de última hora. La noche anterior, las turbulencias se habían adueñado de Ferraz. El informe de la Guardia Civil sobre el que tanto se había especulado ya no era una amenaza abstracta. Era el documento que iba a romper la carrera del hombre que había sido guardián del aparato del PSOE y negociador con Carles Puigdemont primero de la investidura en Bruselas y, luego, en Suiza, de la continuidad de la legislatura.
El mazazo indiscutible fueron los audios grabados por Koldo García, unidos al informe de la UCO. No eran apuntes de agenda ni conjeturas policiales. Eran grabaciones en las que se escuchaba con crudeza a Cerdán dirigiendo el reparto de las presuntas comisiones ilegales con el exministro José Luis Ábalos y su asesor. Eran los archivos sonoros de la demolición de Cerdán. Fue devastador incluso para sus defensores más fieles. Lo de Ábalos ya había sido un plato muy difícil de digerir para el PSOE, pero el salto de las investigaciones por corrupción a Cerdán cambió la escala del escándalo. Alcanzaba al dirigente plenamente en activo que Sánchez había colocado al frente del aparato socialista cuando, hace ahora un lustro, prescindió del exministro en el Gobierno y en el puesto de mando de Ferraz.
El imputado clama su inocencia: la UCO no busca “investigar delitos, sino destrozar personas”
Cerdán había subido muy alto. Era el guardián de Ferraz, el discreto secretario de Organización que estuvo junto al presidente desde los tiempos del Peugeot, en la travesía de las primarias que devolvió a Sánchez al poder interno del PSOE cuando casi nadie apostaba por él. El expresidente Zapatero -cuya imputación hace un año también habría resultado inimaginable- llegó a ensalzarle como “súper Santos Cerdán” en un mitin. Un año después, aquel superhéroe orgánico es el malo de una película con tintes de serie B.
NEGACIÓN HASTA EL FINAL
Cerdán intentó resistir hasta el último minuto. Negó todo, denunció filtraciones y dijo que no tenía nada de lo que defenderse. Pero los agentes le colocaron en el centro de un mecanismo de supuestos pagos por adjudicaciones: 620.000 euros abonados, otros 450.000 pendientes... Acciona, Servinabar, Antxon Alonso, Ábalos, Koldo y grabaciones que convertían la sospecha en deconstrucción política. El Supremo dio forma penal al desplome. El juez Leopoldo Puente lo citó como investigado y terminó enviándolo a prisión provisional el 30 de junio de 2025. Atribuyó a Cerdán un papel central en una organización orientada a obtener “premios económicos” por adjudicaciones públicas. El alivio para él de la salida de prisión seis meses después ha acabado siendo, en realidad, un rellano. La UCO siguió rastreando sociedades, cuentas, tarjetas, gastos y vínculos familiares. Acciona y Servinabar se convirtieron en el bloque más pesado. La sospecha del 2% cobrado sobre adjudicaciones de obra pública pasó al corazón económico de la causa.
El informe patrimonial fue la caja de Pandora. Pero lo que está por venir puede ser peor. La UCO trabaja en un segundo informe para reconstruir el supuesto rastro del dinero, los bienes, las sociedades, los consumos y los beneficios atribuidos a su entorno. La Audiencia Nacional lo ha colocado al frente de Hirurok, la red de la SEPI bautizada en euskera como ‘Nosotros tres’ junto a Antxon Alonso, Leire Díez y el expresidente de la sociedad pública Vicente Fernández. Pedraz le atribuye jerarquía superior, capacidad estratégica y participación en beneficios. Y que desde la llegada de Sánchez a Moncloa el exdirigente socialista se marcó como objetivo ‘asaltar’ la SEPI para controlarla por detrás a su antojo. De ahí llegó el salto a las ‘cloacas de Ferraz’: el juez sostiene que Cerdán habría puesto “a disposición de la estructura criminal la estructura del partido”. El objetivo de la UCO “no es investigar delitos, sino destrozar personas”, sigue clamando él un año después.