Ola de calor
Jorge San Miguel, usuario del hospital maternal del HUN: "Esta situación mata a gente"
Sin pasar 24 horas desde el nacimiento de su hijo, San Miguel y su mujer pidieron el alta voluntaria debido a la elevada temperatura en la habitación que ocupaban


Publicado el 25/06/2026 a las 05:00
Es uno de los momentos más felices en la vida de una pareja, pero en el caso de Jorge San Miguel y su mujer se convirtió en un infierno. Literalmente. El nacimiento de su tercer hijo en plena ola de calor ha sido una experiencia que ha llevado a San Miguel a la indignación y, de hecho, solicitaron el alta voluntaria, “bajo su responsabilidad”, sin que se hubiesen cumplido 24 horas desde el nacimiento para huir de los 32 grados que se registraban en la habitación del edificio maternal del Hospital Universitario de Navarra.
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El nacimiento se produjo a las dos de la mañana del día 22. Y durante la noche se mantuvieron en torno a 29 grados, explica San Miguel. “Había leído las noticias y sabía que nos íbamos a encontrar con calor. Me llevé el termómetro y un ventilador”, afirma.
Sin embargo, con las primeras horas del día San Miguel, que es arquitecto especialista en rehabilitaciones, ya vio que la situación se podía complicar “por cómo es el edificio y la orientación”. No es padre primerizo, ya que tiene otras dos hijas de 3 años y medio y dos años, y sabe que los recién nacidos se deshidratan fácilmente.
“Es el momento en el que cogen el pecho, igual la madre no tiene aún leche y se pueden deshidratar. Es un riesgo”. Ante esta situación hablaron con la pediatra para comunicarle que se querían marchar.
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“Nos aconsejó que no nos fuéramos porque no habían pasado ni 24 horas y el bebé estaba un poco ‘apagado’. Pero yo le pregunté si era más adecuado estar a 32 grados. Nos dijo que no era adecuado pero que no nos podía recomendar marcharnos”. Por eso, pidieron el alta voluntaria y se fueron poco después de las tres de la tarde del mismo día 22, cuando lo habitual es permanecer al menos 48 horas en el centro.
La experiencia de los otros partos y el buen estado de la madre ayudó en la decisión. “Para una madre primeriza, cuando suele costar más que suba la leche, y su bebé la situación puede ser tremenda”, añade.
INDIGNACIÓN COMPARTIDA
Con todo, San Miguel afirma que estos problemas de climatización no son nuevos y se llevan denunciando desde hace años. Además, hay zonas convenientemente refrigeradas. De ahí que no entienda que se prolongue en el tiempo. “¿Dónde está la priorización? Esta situación mata a gente. Es objetivo”, indica.
Añade que hay infinidad de estudios en los que se indica que a partir de los 28 grados se somete el cuerpo de personas vulnerables a un estrés que puede impactar en su salud, desde bebés a ancianos, que se desestabilizan, u otras personas en una situación de salud compleja o recién operadas.
Y describe que la gente lleva varios ventiladores ya que en el hospital hay uno por habitación que apenas mueve el aire. “Me enfadé. Es una vergüenza”. Y añade que los políticos son “irresponsables”. Hay conocimiento, afirma. “Esta negligencia debería tener responsabilidad penal por parte de los responsables de poner en marcha estas medidas”.
Aboga para se pongan en marcha medidas generales para climatizar todo el hospital. “Depende de la voluntad política y de que quieran dedicar dinero”. O, en su caso, aplicar medidas paliativas, como dispositivos de refrigeración puntuales (aire portátil) para no llegar a este extremo. “Eso se puede hacer hoy mismo”.
Según afirma, es paradójico que haya oficinas públicas, museos o edificios climatizados y que no lo estén los hospitales.
Por último, resalta la labor de los profesionales que trabajan en estas “penosas condiciones” y que prestan “toda la ayuda posible” a los pacientes. “Hacen lo que pueden. Dar agua, paños...Tienen toda la disposición y la atención e indignación es compartida”.