Solidaridad

Sor Adelina vuelve a América

Va a cumplir 82 años, pero sor Adelina no se jubila. Hace las maletas rumbo a Paraguay, de donde partirá a cumplir con su vocación: las misiones. Se despide así de Diadie Baradji, a quien ha dado en estos últimos meses, con el resto de las Hijas de la Caridad de La Providencia, cobijo, alimento y ayuda para intentar conseguir su regularización

*A: Irati Aizpurua San Román *F: 12-06-26 *T: Entrevista a sor Adelina, que con 84 años vuelve a las misiones. *L:  Residencia de la Providencia de Hijas de la Caridad. Pamplona.
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Sor Adelina Gurpegui y Diadie Baradji, en la puerta de La Providencia, en Pamplonairati aizpurua 
*A: Irati Aizpurua San Román *F: 12-06-26 *T: Entrevista a sor Adelina, que con 84 años vuelve a las misiones. *L:  Residencia de la Providencia de Hijas de la Caridad. Pamplona.

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Marialuz Vicondoa

Publicado el 13/06/2026 a las 19:00

Sor Adelina vuelve a América del Sur. A sus casi 82 años, esta Hija de la Caridad, de Berbinzana, ansía regresar a las misiones para estar con los más pobres, con los que más sufren. Es su vida. Mientras a su alrededor le preguntan profusamente, incluida la madre general, máxima autoridad de las Hijas de la Caridad, por qué se marcha cuando ya le toca descansar, ella solo tiene oídos para su corazón o para su alma o para su vocación. “Desde que nací mi vocación ha sido ser misionera. Ymientras tenga vida debo responder a esta vocación”. Lo dice mientras ultima los preparativos para un viaje, uno más, que todavía no tiene destino concreto.

Adelina Gurpegui Goicoechea (24 de julio de 1944) sabe que este lunes estará en Paraguay donde está la casa provincial de América del Sur de las Hijas de la Caridad. Allí decidirán dónde hace más falta esta misionera que un día quiso ser, también, bailarina pero que se hizo enfermera, fisioterapeuta y misionera. Y ella obedecerá. Feliz. “A donde me manden”, dice. Puede ser Bolivia, Chile, Argentina, Uruguay o el mismo Paraguay. “Me da igual el lugar. A mi edad, he estado en todos los sitios: en residencias, con mayores, enfermos, niños de la calle... Si no tengo trabajo, me dedico a la huerta, que para eso soy de pueblo”, explica esta menuda mujer que atesora experiencias en, además de los países citados, Puerto Rico y Haití.

*A: Irati Aizpurua San Román *F: 12-06-26 *T: Entrevista a sor Adelina, que con 84 años vuelve a las misiones. *L:  Residencia de la Providencia de Hijas de la Caridad. Pamplona.
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Sor Adelina Gurpegui dice adiós en la puerta de La Providencia, la casa de las Hijas de la Caridad, donde hasta ahora cuidaba a sus hermanas dependientes. Se marcha a América de SurIrati aizpurua
*A: Irati Aizpurua San Román *F: 12-06-26 *T: Entrevista a sor Adelina, que con 84 años vuelve a las misiones. *L:  Residencia de la Providencia de Hijas de la Caridad. Pamplona.

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Conocida como Sor Adrenalina, ha desplegado su energía en toda su amplitud durante el año y medio que lleva en La Providencia, la casa de las hermanas jubiladas. Hermanas, que no monjas, matiza, porque las Hijas de la Caridad no pertenecen a una orden religiosa sino a una sociedad de vida apostólica al servicio de los pobres, como quería San Vicente de Paúl. Aquí llegó el 19 de diciembre de 2024 después de estar año y medio en el Chad, donde casi se deja la vida. Enfermó de paludismo en varias ocasiones, de tifus, de infecciones varias y tuvo que regresar a España para curarse. “Me da igual dónde morir. Estaba feliz pensando que moría en el Chad porque me enterrarían en el patio de la misión e irían los muchachos a rezar a mi tumba”, explica. 

Ya recuperada, aterrizó en La Providencia para cuidar de las hermanas dependientes, la mayoría de más de 80 años. Le van a echar de menos en esta casa, en la plaza arzobispal de Pamplona que hasta hace un par de años era también residencia estudiantil femenina. Porque de la mano de Txema Gracia, de AyudaIn, ha organizado continuas actividades socioculturales y de ocio para unas hermanas que “han estado toda la vida trabajando con los pobres”.

Quien le va a echar de menos, y mucho, será Diadi Baradji, de 23 años y procedente de Mali, de donde salió hace casi cuatro años. Llegó en patera a España y desde el 23 de diciembre de 2025 vive en Pamplona. Dormía en un recoveco de los muros de la catedral o debajo del puente cercano a La Providencia. Hasta que conoció a Adelina, su ángel, con quien habla en francés. Las hermanas y la superiora de La Providencia le han procurado cobijo, alimento y ayuda para intentar regularizarle. Es la pena con la que se va Adelina, se marcha sin ver resuelta la situación del chico a quien retiró de la calle. Confía en que conseguirá el certificado que le falta para acogerse a la regularización. Y con esa esperanza vuela este domingo a Paraguay.

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