Sanidad
Sin bata y sin horario: la iniciativa de cuatro sanitarias del Hospital Universitario de Navarra para explicar el linfoma a sus pacientes
Hematólogas, enfermeras y una psicooncóloga de Hematología ofrecen en su tiempo libre sesiones informativas para atender las dudas de sus pacientes


Publicado el 07/06/2026 a las 16:57
Los pacientes del sistema sanitario se acumulan y el tiempo que el médico dedica a cada uno es limitado. Por eso hay preguntas sobre la enfermedad por la que se acude a consulta que se quedan, no sin contestar, sino sin formular siquiera. Porque también ocurre que los nervios con los que se acude a determinadas cita médicas, como las ocasionadas por un diagnóstico como es un linfoma, impiden formular preguntas y también entender las respuestas.
Ante esta situación, que lleva a muchos pacientes a buscar las respuestas o las supuestas respuestas en internet, un equipo de Hematología del Hospital Universitario de Navarra ha decidido convocar a sus pacientes, con el patrocinio del laboratorio Roche, para contarles, con un lenguaje apto para todos los públicos, aquello que les inquieta sobre su enfermedad. Sin batas sanitarias de por medio y, lo que es más importante, sin límite de tiempo. De tú a tú con el paciente para que pregunte a calzón quitado ‘todo lo que siempre quiso saber sobre el linfoma y no se atrevió a preguntar’, parafraseando el título de la película de Woody Allen.
El lugar, el hotel Iruña Park. El horario, por la tarde, después de la jornada laboral, con una merienda de por medio y ‘gratis et amore’. El equipo de Hematología ofreció su tiempo libre a unos 60 pacientes a quienes ven al otro lado del mostrador de la consulta y de quienes la hematóloga María Ángeles Goñi conoce sus nombres y apellidos, así como los de sus familiares y acompañantes habituales. No era la primera vez. Hace unos meses esta hematóloga utilizó el mismo método para explicar la leucemia crónica mieloide a los pacientes aquejados por este tipo de cáncer.
Entre los asistentes a la sesión sobre el linfoma se veían mascarillas para protegerse de las bajas defensas de los afectados por linfoma y pañuelos en la cabeza para cubrir los efectos de las quimiotorerapias. Y mucha, pero mucha sed de conocimiento. Y mucho, pero mucho agradecimiento a los profesionales. Además de Goñi, participaron la también hematóloga María Piva Sánchez, así como la enfermera de Hematología Ana Gorena y la psicooncóloga María Villafranca, profesionales del Hospital Universitario de Navarra. A todos atendían y con todos se reían. Fueron numerosas las intervenciones para lamentar y felicitar al mismo tiempo a su hematóloga de cabecera, la médica Goñi, ante su próxima jubilación.
Hubo espacio y tiempo, mucho tiempo, para hablar de todo. De cuándo un síntoma puede ser causa de alarma (“si tienes 38 grados y tiritona, te vas directamente al hospital”), cuándo la sudoración nocturna es signo de la enfermedad (“si te levantas de la cama mojado o tienes que cambiar las sábanas o el pijama y la sudoración es habitual”), si se puede aplicar el mismo tratamiento después de una recaída, si es hereditario (“no, salvo alguna excepción”), si un linfoma indolente se puede convertir en agresivo, si es posible la curación definitiva... Nadie se quedó sin preguntar. El equipo sanitario recibió de despedida un agradecido y sincero aplauso de un público que se marchó con más conocimiento del cáncer que sufren y con más tranquilidad y optimismo con que entraron a la sesión.
140 linfomas se detectan en Navarra al año, de los que 122 son no Hodking
Cada año se detectan en Navarra unos 140 casos de linfoma. Los más numerosos son los linfomas no Hodking, que suman unos 122, mientras que los linfomas Hodking alcanzan los 18. A partir de estos dos grupos, los tipos de linfoma superan los 60 y cada uno es diferente. “Decir linfoma es no decir nada. Es como señalar solo la inicial del nombre. Hace falta poner los apellidos. Antes se trataba todos por igual. Ahora se ha avanzado mucho en los tratamientos y cada vez son más individualizados. La mayor eficacia de los tratamientos ha generado una disminución de la mortalidad por este tumor”. Así lo explicó María Ángeles Goñi, hematóloga del Hospital Universitario de Navarra recientemente ante un grupo de 60 personas, entre pacientes hematológicos y familiares. La experta intervino en una sesión, patrocinada por el laboratorio Roche, con otras profesionales del equipo de Hematología para que sus pacientes pudieran consultar todas las dudas que les preocupaban sobre su enfermedad.
El linfoma, explicó con gran despliegue de gráficos y dibujos la hematóloga Goñi, es un tipo de cáncer hematológico que se produce cuando unos glóbulos blancos, los linfocitos, empiezan a crecer de manera descontrolada y se acumulan en los ganglios linfáticos o en otros ganglios. El sistema linfático conforma una red de tejidos y órganos formado por la linfa, los vasos linfáticos y los ganglios linfáticos. Estos ganglios, junto con el bazo, son los que luchan contra las infecciones.
Añadió que el linfoma en el mundo afecta a más de un millón de personas y que es más frecuente en hombres que en mujeres. Además, el no Hodking aumenta progresivamente con la edad, especialmente a partir de los 60. La hematóloga habló de los diferentes avances en su tratamiento en el siglo XXI, que le llevó a lanzar en varias ocasiones mensajes de optimismo hacia los asistentes.
Causas desconocidas
También despejó dudas sobre las preguntas que sobrevuelan esta enfermedad. “No se conocen las causas por las que se desarrolla un linfoma, salvo casos específicos que se pueden asociar al virus Epstein Barr o que es produce en pacientes con inmunodeficiencias. No se trata por tanto de una enfermedad infecciosa, ni contagiosa ni hereditaria, ni existen factores medioambientales que estén claramente relacionados con su desarrollo.
Por su parte, la hematóloga María Piva Sánchez, también del HUN, detalló las diferentes pruebas para llegar al diagnóstico. Explicó que el PET ha venido casi a sustituir al TAC (o escáner), “que muestra cómo están los ganglios y la intensidad de la enfermedad”. Además de la biopsia de la adenopatía (el aumento de tamaño del ganglio afectado), también se hace una biopsia de la médula ósea, que, “gracias a María Ángeles Goñi y después de muchas luchas, hemos conseguido que se hagan con sedación”.
Hubo también espacio para algunas recomendaciones a los pacientes que hizo la enfermera Ana Gorena: “Comer, beber, dormir, andar y sentido común”.