Medio ambiente
Navarra vislumbra un futuro más seco: contará con un 20% menos de agua en 2100
La Comunidad foral afronta una reducción de sus recursos hídricos en lo que queda de siglo. Uno de los efectos del cambio climático que analiza la última publicación de Orekan en el Día del Medio Ambiente


Publicado el 05/06/2026 a las 19:28
Aunque Navarra tiene agua suficiente a escala global, la diversidad bioclimática del territorio hace que no siempre esté en el lugar ni en el momento en que se necesita. Y conforme a los análisis desarrollados en el marco del proyecto europeo LIFE-IP NAdapta-CC, cada vez será un bien más escaso. Las proyecciones estiman que los recursos hídricos en la Comunidad foral puedan caer un 20% entre 2040 y 2100 de la mano del cambio climático y la progresiva subida de temperaturas, pudiendo llegar esa cifra a un 40% en los escenarios más desfavorables, sin mitigación alguna en las emisiones de dióxido de carbono (CO2). Algo que obliga, desde ya, a impulsar una mejor planificación hidrológica pública y un consumo más racional y eficiente.
Son datos y reflexiones que recoge la publicación Navarra actúa ante el cambio climático, recién editada por Orekan Gestión Ambiental de Navarra, la entidad pública especializada del Gobierno foral para la gestión del medio ambiente. Veía la luz este viernes 5 de junio, en pleno Día Mundial del Medio Ambiente, y se encuentra disponible para su consulta en la página web de Orekan. Un monográfico de 94 páginas, en euskera y castellano, que integra datos, proyecciones y experiencias reales.
EN TODOS LOS ÁMBITOS
Muestra que el impacto del cambio climático atraviesa todos los ámbitos del territorio. Además del bloque específico en torno al agua, sin duda uno de los principales retos de las próximas décadas ante la citada previsión a la baja, se aborda también el aire, centrándose en la evolución de las emisiones de gases de efecto invernadero, con especial peso del transporte, la industria y el sector agroganadero.
En el capítulo del territorio, se aborda la adaptación desde la gestión de los usos del suelo (bosques, prados, pastizales...) frente a incendios o sequías. En biodiversidad se destaca la función de los ecosistemas húmedos como indicadores del estado ambiental y piezas clave en la regulación hídrica y climática. Y en economía circular, se analiza la gestión de recursos y residuos como parte de la acción climática.