Navarros globales

El navarro que busca hacer match en el Tinder mexicano de células madre

Amaro Sánchez Larrayoz lleva desde 2018 en Ciudad de México. Trabaja en NMDP, una ONG de EE UU que busca que pacientes que necesitan un trasplante de médula y no tienen donantes en su familia puedan recibir células madre

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Amaro Sánchez, transportando células madre de médula ósea en un aviónDN
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Diana de Miguel

Publicado el 31/05/2026 a las 19:00

Tras realizar en Boston una investigación en microbiología, Amaro Sánchez Larráyoz (Pamplona, 1992) se propuso dar un giro en su carrera y dejar el mundo académico para probar suerte en el ámbito corporativo. Lo que no imaginaba era que terminaría trabajando en Ciudad de México en una suerte de Tinder de células madre y tocando con su banda de flamenquito en eventos multitudinarios como el Gran Premio de Fórmula 1 o la celebración del Día de la Hispanidad en la Embajada de España.

Licenciado en Farmacia por la Universidad de Navarra, fue en 2018 cuando recibió una oferta laboral de México para trabajar en el Programa Nacional de Donadores de Células Madre (NMDP por sus siglas en inglés), una organización sin ánimo de lucro de EE UU que acababa de abrir sede en el país azteca. NMDP trabaja desde 1987 para conectar a pacientes con cánceres sanguíneos (leucemia, linfoma, mieloma) que requieren un trasplante y no tienen donantes compatibles en su familia, con personas que se han ofrecido a donar sus células madre para que tengan una oportunidad.

Viajó hasta Ciudad de México para la entrevista y ya lleva allí siete años. Cuenta que cuando llegó eran 15 personas en el equipo y que ahora son más de 50. “Nuestra labor es casi equivalente a la que realiza en España la Fundación Josep Carreras, sólo que nosotros tenemos operación tanto en EEUU como en México y somos el registro más grande y con más donantes del mundo. Lo que hacemos es registrar personas en maratones, universidades, centros comerciales… Les explicamos la necesidad y, si están de acuerdo, ponen sus datos en un registro y se toma una muestra de ADN, con saliva de la boca. Con eso entran a la nube, digamos, la base de datos mundial”, explica.

Su responsabilidad principal está en el área médica y hospitalaria donde tiene que revisar todos los casos del país de pacientes que no tienen donante familiar para trasplante. El objetivo a largo plazo es llegar a los 2.000 pacientes cada año que son, dice, los que lo necesitan. El trabajo que realiza se encuadra directamente en el área de los pacientes. “Por confidencialidad nunca sé la identidad real de los donadores, (ni ellos tampoco saben la nuestra de los pacientes)”.

En coordinación con su equipo en México y EEUU buscan donantes compatibles y gestionan el traslado de células madre para que el trasplante pueda realizarse (en hospitales públicos o en privados). El objetivo, como en Tinder, es hacer match. “En muchos casos, viajo al país donde está el donante para recoger la médula y transportarla conmigo en la cabina del avión hasta el hospital en México”.

Se trata, asegura, de un proceso anónimo y altruista. Aunque todos y cada uno de los pacientes le han marcado, guarda un cariño especial al primer caso de trasplante no-familiar de Costa Rica. “Nos llevó casi dos años saltar las barreras y lo transporté personalmente hasta allí en noviembre de 2024. Allí ya hacían trasplantes de médula con familiares, pero nunca habían podido hacer un no-familiar y el primero fue en el Hospital San Juan de Dios (hospital público)”, asegura.

La trascendencia pública del trasplante fue tal que la propia paciente, Ana Isabel Flores, relató su mejoría tras la operación en la televisión del país (Teletica).

GUITARRISTA y VOZ DE 'LOS CHICHIS'

Sus semanas transcurren entre reuniones en los hospitales revisando casos de pacientes y los días de oficina. Los fin es de semana le gusta viajar, hacer deporte, descubrir restaurantes y tocar música con amigos, sobre todo por la colonia Roma y Condesa, donde reside. Dos barrios con buena conectividad vial, seguridad y variedad de servicios que resultan idóneos para vivir por su belleza y calles icónicas.

La música tiene un protagonismo destacado en su tiempo libre. Hace dos años formó de la mano de siete amigos (españoles y mexicanos) una banda de flamenquito, ‘Los Chichis’ (@loschichis_mx) donde canta y toca la guitarra.

Esta expresión artística que combina música vocal, danza y acompañamiento musical y originaria de España, ha arraigado profundamente en la cultura mexicana. Tras España y Japón, el país de los aztecas es donde más academias de flamenco hay y está considerado como el referente americano del flamenco.

Lo que más le gusta de su país de acogida es la gente. “Es encantadora y muy cercana. A veces basta con ir un día al gimnasio para que te integren y te inviten a planes con su familia el fin de semana: probar comida típica, salir o simplemente convivir. Es muy fácil sentirse acogido y hacer amigos. Tienen un espíritu muy disfrutón, bromista y alegre- Les encanta juntarse para comer, bailar, beber o contar”. Además, asegura que hay muchas oportunidades laborales y el margen para el crecimiento profesional es amplio y que, además, los salarios pueden llegar a ser más altos que en España. 

"Aunque existe la percepción de que México es muy inseguro, yo invito a venir y comprobar que no necesariamente es así”. Ciudad de México está muy de moda. “Somos muchísimos extranjeros y turistas, cada semana abren restaurantes nuevos, hay eventos cada día y los artistas más importantes de todos los ámbitos pasan siempre por aquí”.

Recomienda las playas de Oaxaca y Baja California, “no tan conocidas como el Caribe, pero para mí más bonitas y con un ambiente más auténtico México”. A los amantes de la montaña, ascender el Pico de Orizaba y el volcán Iztaccíhuatl, de más de 5.000 metros.

Lo más duro, dice, es la distancia con España. “Volver a Pamplona me supone más de 20 horas de viaje y aunque me gustaría ir más no siempre es posible”. A medio plazo le gustaría volver a Europa para estar más cerca de familia y amigos pero por ahora disfruta de la experiencia y de lo bueno de vivir en México.

DNI

Amaro Sánchez Larráyoz nació en Pamplona en 1992. Es hijo de María Paz y Amaro, jubilados, y tiene un hermano más pequeño; Ignacio (1994) que trabaja en Madrid con ingeniero de telecomunicaciones. Estudió en Larraona Claret y luego Farmacia en la Universidad de Navarra. Durante años y hasta terminar la universidad jugó en la cantera del Club Waterpolo Navarra. Cuando terminó los estudios se trasladó a Boston para realizar una investigación en microbiología y desde 2018 trabaja en Ciudad de México en la ONG de EEUU NMDP.

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