Envejecimiento
El cuidador que ahora necesita cuidados: "He cuidado de cuatro personas en mi casa, no me he permitido ni un vino, ni un café"
Ángel Igúzquiza Bravo (Cárcar, 1948) vive en Pamplona desde los 15 años y entre 1984 y 2010 compaginó su trabajo en la SuperSer con el cuidado de sus padres y de dos de sus tíos en su casa del barrio de Iturrama. Hasta que fallecieron. Hoy, hijo único, soltero y con poca red familiar y de apoyo, acude al programa 'Siempre acompañados' de Fundación Caja Navarra y Fundación Pauna y planea sus próximos años. "Ya he pedido plaza en la Misericordia. No quiero depender de nadie"


Actualizado el 29/05/2026 a las 07:56
Ángel Igúzquiza Bravo (Cárcar, 1948) sabe perfectamente en qué consiste cuidar de otras personas. De hecho, además de su trabajo retribuido, cuidar se ha convertido en su dedicación principal desde los 36 hasta los 62 años. Por sus manos y su preocupación han pasado sus padres y dos de sus tíos maternos, hasta el último fallecimiento en 2010. Hoy, con 78 años, hijo único, soltero y sin una gran red social, es él quien empieza a necesitar ser atendido.
Y para planificar su futuro más inmediato acude al programa ‘Siempre acompañados’ en el barrio de Iturrama, gestionado por Fundación Pauma y que cuenta con el respaldo de Fundación Caja Navarra, Fundación ‘la Caixa’ y el Ayuntamiento de Pamplona. , Desde hace dos años, las educadoras sociales lo asesoran y orientan sobre cómo enfocar su vida actual y futura. “Ya he pedido plaza en la Casa de Misericordia. No quiero depender de nadie y sé que en la residencia voy a estar muy bien atendido”.
Él conoce bien qué suponen las pérdidas, pues su madre falleció cuando solo sumaba 4 años. Su padre se volvió a casar en segundas nupcias y aquella mujer se convirtió en su madre “para siempre” y hasta el final de su vida. Técnico y maestro industrial por el instituto Virgen del Camino y el colegio Salesianos de Pamplona, trabajó en control de calidad y en el centro logístico de la fábrica Superser hasta que a los 55 años recibió la incapacidad laboral. “Mi vida ha sido el trabajo y cuidar a mi familia. Durante años no me he permitido ni un café, un pintxo ni un vino. No sabía ni dónde estaba el cine. He pasado muchas Navidades en los hospitales y en las consultas médicas”.
En 2010 comenzó a ayudar como voluntario en la residencia de las Hermanitas de los Pobres en la Avenida de Guipúzcoa. “Preparaba desayunos, ayudaba con el aseo a los internos, les acompañaba a las consultas, hacía teatro en Navidad... Vamos, de todo”, se ríe ahora al recordarlo. Hasta que su salud se empezó a deteriorar y lo dejó. “Empecé con arritmias, preferí estar más tranquilo y dejé de ir”. Permiso para disfrutar Y así recaló en 2024 en el centro cívico de Iturrama (calle San Juan Bosco), que acoge, como otros barrios, el desarrollo del programa ‘Siempre acompañados’.
DARSE PERMISO PARA DISFRUTAR
“Yo buscaba compañía y que me ayudaran a organizar mi vida. A veces, damos demasiadas vueltas a las cosas, no sabemos qué hacer y nos aferramos a nosotros mismos”. Comenzó a acudir a sesiones individuales con la educadora social Ana María Pérez Sola y a otras, grupales. “Me han ayudado a organizar lo que quiero hacer y ya he pedido plaza en la Misericordia. No quiero depender de nadie. Allí se organizan muchas actividades, voy a estar acompañado y, si me ingresan en el hospital y después tengo que rehabilitarme, sé que me van a a atender mejor que en casa”.
Hasta el pasado marzo vivía solo en su piso de Iturrama pero desde entonces lo hace con una cuidadora interna. El día lo pasa “entretenido” con muchas actividades. “Me levanto a las seis y hago una tabla de ejercicios, luego me voy a pasear por la Vuelta del Castillo. Me gusta cocinar (hizo un curso de cocina en el instituto Ibaialde de Burlada) y estudiar inglés. Tengo todas las cintas de That’s English”. A las 20.30 horas, después de cenar, le gusta ver una película del Oeste en 13 TV y después, pronto a dormir. “Porque madrugo”. En alguna ocasión, también ha estado de vacaciones en Las Palmas de Gran Canaria. “Solo quiero estar bien cuidado y acompañado”.
UN PROGRAMA PARA ACOMPAÑAR LA SOLEDAD
Hay personas (mayores o no) que se sienten aisladas, no tienen a quien recurrir ante un problema, echan de menos contar más gente cerca y les gustaría apoyarse con “un buen amigo”. Acumulan los síntomas de la soledad no deseada. Para hacer frente a esta realidad, que, según los expertos, mata más que el colesterol, se han puesto en marcha distintas iniciativas. Una de ellas es el programa ‘Siempre acompañados’, impulsado por la Fundación Pauma y que cuenta con el respaldo de las fundaciones Caja Navarra, ‘la Caixa’ y el Ayuntamiento de Pamplona. Los profesionales del programa (educadores y trabajadores sociales, psicólogos...) atienden a los mayores de manera gratuita en centros sociocomunitarios de los barrios más envejecidos de Pamplona: Iturrama, Azpilagaña, San Juan, Ermitagaña, Mendebaldea, Ensanche y Txantrea.
La responsable de los centros de Iturrama y Azpilagaña, la educadora social Ana María Pérez Sola, insiste en la importancia de tejer redes de apoyo para los mayores. “Tenemos sesiones individuales en las que hablamos con las personas para que nos cuenten cómo se sienten y qué desean. Y otras, también grupales. Es bonito que a partir de ahí la gente se reconozca por el barrio”.
Respecto de Ángel Igúzquiza, a quien ha acompañado desde hace dos años, valora su “muy buen aptitud”. “Ha trabajado muy bien y ahora ya se ha dado permiso para salir del cuidado y centrarse en su autocuidado sin sentimiento de culpa”.
Las personas interesadas en participar en el programa o darlo a conocer a amigos o familiares pueden llamar al 618 950 920 o enviar un e-mail a soledad.pamplona@pauma.es. Un profesional contactará con ellos y les propondrá un plan de trabajo personalizado.