Salud

Belén González, geriatra: "Una persona mayor puede estar bien siempre que sea bien cuidada"

La nueva presidenta de la Sociedad Navarra de Geriatría y Gerontología y médico en el Hospital Universitario de Navarra habla sobre el envejecimiento, la enfermedad, la soledad no deseada y, sobre todo, los cuidados

Belén González Glaría (Pamplona, 1979) es geriatra en el Hospital Universitario de Navarra y preside la Sociedad Navarra de Geriatría y Gerontología.
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Belén González Glaría (Pamplona, 1979) es geriatra en el Hospital Universitario de Navarra y preside la Sociedad Navarra de Geriatría y Gerontología.©Jesús M Garzaron
Belén González Glaría (Pamplona, 1979) es geriatra en el Hospital Universitario de Navarra y preside la Sociedad Navarra de Geriatría y Gerontología.

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Sonsoles Echavarren

Publicado el 24/05/2026 a las 05:00

Belén González Glaría convive a diario con personas mayores. A las que les han diagnosticado una neumonía, una infección de orina, una insuficiencia cardiaca o respiratoria... Y son ingresadas en la planta de geriatría. Ella se encarga de atender su cuerpo pero también su bienestar físico y emocional durante su estancia hospitalaria, unos días que, insiste, deben ser los menos posibles para que no se desorienten y vuelvan a su vida cotidiana. Por ese motivo, Belén González Glaría (Pamplona, 1970) es una voz más que autorizada para hablar del envejecimiento, las enfermedades en la vejez, la soledad y, sobre todo, los cuidados.

Lo hace desde la planta de geriatría en el Hospital Universitario de Navarra y ahora también como la nueva presidenta de la Sociedad Navarra de Geriatría y Gerontología (SNGG). Profesora asociada de la UPNA, donde imparte la asignatura de Cuidados Paliativos a alumnos de Medicina, está casada con el médico Federico Bolado, con quien tiene cinco hijos, entre los 25 y los 17 años. 

Se está invirtiendo la pirámide demográfica. Cada vez nacen menos niños y las personas mayores viven más años. ¿Cómo definiría la situación de los mayores? Vivimos una época de cambio. Por el envejecimiento poblacional y la dependencia asociada a la enfermedad crónica, no podemos separar la salud de lo social porque van de mano. Nos hemos dado cuenta de la importancia del cuidado y reconocemos el valor de las personas. Ahora se valora más. Quizá porque vemos que todos vamos a llegar a viejos. Queremos alcanzar esa edad bien pero resulta relativamente frecuente hacerlo en malas condiciones. Envejecer tiene sus consecuencias físicas y mentales. Sin embargo, mucha gente afronta ese momento con frustración, como un castigo. Aunque yo siempre digo que, puedes estar bien y feliz, independientemente de ese deterioro físico y mental. Siempre que estemos bien cuidados.

Pero muchas personas se rebelan contra esa situación que no esperaban..

Porque el envejecimiento supone un cambio cognitivo y funcional, con o sin enfermedad. A veces, ocasiona trastornos o problemas psicológicos de adaptación . Hay gente que dice: ‘A mí no me habían contado esto’. Y me da pena ese mensaje. A mis hijos siempre les digo que cuando me haga mayor quiero que me cuiden, me lleven al campo, a correr, a los gigantes... ¿O a un bebé no lo paseas en una silleta y está feliz?

Recalca que mucha gente se frustra al envejecer. En generaciones anteriores, no ocurría y se aceptaba mejor... 

La gente era más estoica y ni se lo planteaba. A los abuelos se los cuidaba en casa. Antes resultaba todo más sencillo porque las mujeres no trabajaban. Ahora es mucho más complejo por la vida que llevamos, aunque nos seguimos exigiendo el cuidado y sintiendo esa obligación. A mi generación de mujeres nos han educado para ser excelentes profesionales y madres. Lo tenemos difícil pero las generaciones que vendrán, todavía más. 

Critica que se sigue ‘vendiendo’ el mensaje de la ‘eterna juventud’...

 Es que me da mucha rabia que personajes públicos, como vi a Isabel Preysler hace poco en un programa de televisión, vendan esa idea de que les aterra la dependencia. Marcan tendencia y no ayudan nada. Todos albergamos el riesgo de convertirnos en dependientes pero no debemos verlo como algo negativo. Seguimos siendo personas independientemente de nuestro grado de dependencia. 

PATOLOGÍA CARDIACA Y CÁNCER

¿Cuáles son las enfermedades más frecuentes entre las personas mayores, por el mero hecho de alcanzar esa edad? 

Todas las patologías que afectan a los órganos, como la insuficiencia cardiaca, respiratoria... Los cánceres son mucho más dramáticos en una persona joven pero más frecuentes entre los mayores porque los genes también se estropean con los años. El cáncer a estas edades se vive de diferente manera. Existen muchos tratamientos a los que acceden los mayores y que antes no existían (más adaptados a sus cuerpos, con medicina de precisión). La edad cuenta y mucho. No puedes someter al mismo tratamiento (una quimioterapia) a una persona de 85 años que a otra más joven. Además de los problemas físicos, los cognitivos son muy prevalentes y los que más dependencia generan entre los pacientes. 

¿Cuál es el perfil de quienes ingresan en una planta de geriatría de un hospital? Personas a partir de 75 años porque hay que poner un límite de edad. Aunque cuando hice la residencia en Madrid hace treinta años, se ingresaba en el servicio de geriatría a partir de los 65. El mayor cambio en las personas mayores se acentúa entre los 80 y los 85 años. Ahí es cuando dices: ‘¡Menudo bajón ha dado!’ Cada vez se ven más nonagenarios y centenarios. Pero el hospital es un lugar de riesgo e intentamos que permanezcan ingresados el menor tiempo posible. Vienes por una neumonía pero te vas a quedar sin moverte, vas a comer peor o incluso puedes desarrollar un delirium o síndrome confusional.

DEMENCIA Y FAMILIA

¿Qué diferencia existe entre el Alzheimer y otros tipos de demencias? 

Se conoce como demencia a cualquier tipo de afectación cognitiva que te haga dependiente y que te limite lo que has hecho hasta ese momento (por ejemplo, cocinar, hacer la compra, conducir..) La más frecuente es el Alzheimer pero existen otros tipos de demencias (las degenerativas, las vasculares tras sufrir un ictus...) Ahora se insiste mucho más en trabajar la reserva funcional y cognitiva. La edad no provoca al demencia.

¿Cómo podemos prevenir? 

Cuidándose bien desde la infancia. Controlando los factores de riesgo vascular, practicando ejercicio físico, comiendo bien, afrontando la soledad no deseada... Si aplicamos todas estas cuestiones conjuntamente, podríamos prevenir la manifestación del 38% de las demencias. La soledad es un factor de riesgo con tanto o más peso que la hipertensión. No se puede separar lo sanitario de los social. 

Las demencias no afectan solo a la persona que las sufre sino también a todo su entorno familiar y social.

 Hay quien dice que se convierten en otras personas... No lo son. ¿Es otra persona el niño porque se porte mal, llore,  no entienda? Se trata de otra fase de la vida. Algunos piensan que para estar así, mejor morirse. ¿Pero si estás bien cuidado? ¿Un bebé de tres meses no es feliz? Una persona con demencia puede estar bien según el entorno que tenga: si se siente cuidada, ocupada y útil. El problema surge cuando las necesidades del paciente chocan con las del cuidador. Si no nos cuidamos, terminaremos maltratando a quien atendemos, por mucho que les queramos. El maltrato al mayor lo podemos infringir todos en cierta manera. Cuando les ignoramos, les infantilizamos...

Resulta muy habitual hablar a las personas mayores como si fueran niños.

 Como digo, es una forma de maltrato. Una vez me dijo una médico que si no sabía de dónde procedía el paciente, cómo había sido su vida, se perdía la mitad de la comprensión. Saber qué hay detrás de una persona (a qué se ha dedicado, dónde ha vivido, qué familia tiene...) te cambia la percepción. En las consultas, hago toda una historia de vida (número de hermanos, cómo se han relacionado...) Lo importante es conocer esa mochila. Por ejemplo, tuve un paciente al que le encantaba leer y cuando ya sufría deterioro cognitivo, seguía subrayando libros. 

Si tan peligrosa es la soledad, ¿qué habría que hacer para evitarla si no es deseada?

 Existen muchos tipos de programas en barrios, pueblos... Grupos para salir al monte, para leer... Desde la pandemia se han establecido diferentes problemas en barrios, localidades... Si alguna persona observa algo que le llame la atención, da un aviso al centro de salud y se articula un protocolo.  A nivel mundial, existen las llamadas ‘zonas azules’, que son lugares del mundo en los que viven más personas mayores de 100 años (Cerdeña, Sicilia, Japón...) ¿Y cuál es su secreto? Se trata de lugares relativamente aislados del mundo, en los que se alimentan bien, tienen un ‘ikigai’ (motivo de vida), practican actividad física y se ríen con los amigos. 

Mucha gente se siente sola al jubilarse.

 Porque las necesidades humanas son la seguridad, sentirse ocupado, útil y bien afectivamente. Hay gente que al jubilarse no sabe a qué dedicarse, si antes no había cultivado otras áreas de tu vida (ocio, amistades...) Porque, ¿te jubilas y qué te queda? Sobre todo, la familia. Aunque también supone una oportunidad, hay gente que la vive como una pérdida. Casi nadie se prepara mentalmente para la jubilación y el envejecimiento.

 ¿Y usted? ¿Cómo cree que llevará el momento de envejecer? No lo sé pero voy a dejar por escrito que me cuiden. Es muy importante hablarlo con la familia, que no se convierta en un tema tabú. En la historia clínica, también puedes planificar cómo y dónde quieres vivir tu dependencia, dónde y con quién te quieres morir. Habría que hablar de todo esto con naturalidad antes del deterioro cognitivo.

Muchas personas coinciden en que quieren morirse de repente, sin enterarse. ¿Usted qué opina?

 A mí no me gustaría. Yo quiero despedirme y que se despidan de mí. Como hizo mi madre sus últimas semanas de vida. Nos preparó muchísimo y los seis hermanos coincidíamos en lo bien que lo había hecho. ¡Para eso era roncalesa! Las personas que no pueden despedirse de sus seres queridos se quedan mal y el duelo resulta mucho más traumático. 

Usted presencia la muerte a diario, ¿cómo contempla los cuidados paliativos?

 Me gustaría que me quitaran el sufrimiento porque creo totalmente en los cuidados paliativos. Los profesionales están preparados para saber qué es lo que quiere el paciente y ofrecerle la muerte que desee. La medicina no siempre cura pero sí puede aliviar. He visto un cambio a nivel sanitario y el abordaje ahora es mucho más humano. Antes, el modelo resultaba más paternalista y ahora estamos virando a un modelo hacia la persona y contamos con ella. Insiste en la importancia de los cuidados... Es que una persona, independientemente de que tenga una enfermedad física o mental, puede estar bien, siempre que esté bien cuidada. ¿Crees que un bebé de tres meses es feliz? Si lo estimulan, le cantan, le dan de comer... ¡claro que sí! Lo importante es el afecto. Yo a mis hijos ya les digo que quiero que me cuiden. Cuidarse es una forma de sostenerse socialmente. Vivimos siempre alrededor del cuidado (nos cuidan o cuidamos), excepto entre los 20 y los 30 años.

 ¿Siempre quiso ser médico? 

No lo tenía muy claro. Incluso escribí a la Escuela de Arte Dramático de París (risas). Me gustaba todo: el teatro, la filosofía... Al final, me decanté por Medicina y después tuve claro que haría alguna especialidad relacionada con la cabeza y la mente.

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