Envejecimiento
Carolina Montoro, profesora de la Universidad de Navarra: "Las personas mayores quieren vivir en sus casas, forma parte de su identidad"
Defiende que el envejecimiento es un “éxito” y aboga por no ver a las personas mayores como un bloque compacto y frágil. Reivindica medidas que potencien el envejecimiento activo. “Sentir vidilla en el barrio da calidad de vida”, asegura


Publicado el 15/05/2026 a las 05:00
Estamos en la era de la longevidad. Y en este tiempo el envejecimiento no debe interpretarse como una crisis sino como un “triunfo histórico” aunque plantee desafíos: la feminización de la vejez, la soledad no deseada, la demencia o el edadismo van a requerir más medidas. Así lo planteó este jueves Carolina Montoro Gurich, profesora titular de Geografía y miembro de la Cátedra Nuevas Longevidades de la Universidad de Navarra, durante el XXXII Congreso Nacional de la Sociedad Española de Enfermería Geriátrica y Gerontológica que se celebra en Pamplona bajo el lema ‘Envejecer con sentido, nuevas longevidades’. La experta resaltó que hay que superar la visión de las personas mayores basada en el declive físico y abogó por pasar de un modelo de déficit vinculado a enfermedad y sedentarismo a un nuevo modelo de desarrollo en el que prime que se trata de una etapa vital de crecimiento biográfico y se vea a las personas mayores como ciudadanos activos. Todo en un marco de “enorme” heterogeneidad de la población mayor.
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Su mensaje es que hay que dar vida a los años ¿Cree que aún es necesario interiorizarlo?
Desde luego. Hoy en día oímos hablar de envejecimiento y los tintes son negros. Es como una gran masa pétrea. ¿Significa que el hecho de tener personas que superen 65 años es algo negativo? No. Pero nos tenemos que dar cuenta de la necesidad de examinar la realidad de una manera más pormenorizada y ajustada a las capacidades y potencialidades que tienen las personas. El envejecimiento por si mismo, como fenómeno, es positivo. A nivel individual puede ser muy bueno o difícil, depende de cada persona.
¿Qué es envejecer con sentido?
Reconocer que llegar a la vejez es un éxito y que todas las etapas de la vida tienen un componente de crecimiento personal. Es reconocer que las personas viven con mejor estado de salud o no y están en condiciones de participar, ser escuchadas, de dar.
Abandonar la idea de que el mayor es un receptor de cuidados por...
Por la idea de que son miembros activos de la sociedad. La fragilidad, la vulnerabilidad no se asocian solo con una mayor edad. Cualquiera en un momento de la vida puede atravesar una situación difícil y no por eso perdemos la capacidad de participar, de estar. Nunca hasta ahora ha habido tantas personas mayores y nunca hasta ahora el edadismo ha adquirido un papel tan importante.
¿Contradictorio?
Sí, porque responde a momentos diferentes. Una persona con 65 años en los años 60 se veía mayor porque conllevaba una manera determinada de vestir, de moverse... Hoy la vida ha cambiado para todos y a los 65 o 70, en muchas ocasiones, ni se viste ni come como antes. A veces es como si se hablase de un bloque compacto vulnerable y frágil.
Y afirma que es muy heterogéneo.
Sí, aunque llega un momento en el que, biológicamente, aumentan las situaciones de fragilidad, en torno a los 80 años. Hay un umbral en el que aparecen de forma clara necesidades de salud o dependencia. Se empieza a requerir más atención. Pero no por eso no merecen ser escuchados.
¿Habría que reevaluar qué se considera tercera edad?
Claro. La cuarta edad sería a partir de los 80. Habría que ajustar mejor las políticas sociales a la situación vital de las personas. No se puede hablar de vejez como si fuera un único grupo de población, no tiene ningún sentido. Ni las necesidades ni intereses son los mismos. Por ejemplo, el movimiento de las ciudades amigables para las personas mayores les favorece pero también a las mamás que llevan silleta.
¿El envejecimiento es un problema o una oportunidad?
¿Es un problema que haya más personas mayores pero que también pueden aportar? Depende de cómo tengamos las estructuras económicas, sociales, políticas que respondan o no a esa población. Hay una transferencia.
Está en boga la silver economy.
Es curioso. Por un lado se dice que es un problema que tengamos más mayores porque cuesta mucho dinero pero, a la vez, sobre todo en la empresa privada, ven un componente de mercado importantísimo. Hay empresas que están pasando de producir pañales de bebés a pañales para mayores. Vivimos en un mundo caótico, se dice una cosa y la contraria y las dos, con sus matices, pueden tener un componente de verdad.
¿Estamos preparados para este envejecimiento?
No, aunque llevamos décadas hablando y no cabe la sorpresa. Hay ámbitos donde se están preparando desde hace tiempo, como enfermería. Aunque se ha avanzado y hay parámetros para avanzar, ha llegado tarde. Hay que centrarse en potenciar la vida de las personas mayores y en que aunque tengan más años sigan estando más tiempo en buenas condiciones.
¿Cuáles son los pilares del envejecimiento activo?
Cuatro. Uno tiene que ver con la salud, es obvio. El segundo es la participación, no quitar la voz por el hecho de ser mayor. El tercero es la seguridad: económica, que no haya barreras, protección sociosanitaria...Y, por último, el aprendizaje. Estamos en una sociedad basada en el conocimiento y quien no entiende se queda atrás. Se trata de que la edad no sea impedimento para usar medios tecnológicos, pero también es aprendizaje en autocuidado o financiero.
¿El envejecimiento activo conlleva calidad de vida?
Se complementan. La idea es envejecer bien. Hay una parte de cuestiones de envejecimiento activo que necesitamos que estén social y políticamente implementadas pero luego necesitamos también calidad de vida.
¿Por qué destaca que el entorno es esencial en este aspecto?
Tiene un impacto muy grande. Las personas quieren vivir en sus casas, con sus recuerdos. Forma parte de su identidad. Da sentido de pertenencia y seguridad. Pero no siempre las condiciones del entorno son positivas. Por eso hay que actuar tanto en el hogar como en el barrio: transporte, tiendas... Cuando se vacía un barrio y hay dificultades de movilidad las personas se pueden quedar circunscritas a un radio muy estrecho. Da calidad de vida sentir que en el barrio hay ‘vidilla’. Y ese radio debe reunir las mejores condiciones.