Homenaje al latido de 226 donantes de sangre

La asociación de donantes Adona celebró este domingo su fiesta anual y reconoció la labor de quienes han donado en más de 50, 100 y 150 ocasiones

Los donantes de sangre homenajeados, junto a las autoridades, en la sala principal de Baluarte, en Pamplona.
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Los donantes de sangre homenajeados, junto a las autoridades, en la sala principal de Baluarte, en Pamplona.J.C.CORDOVILLA
Los donantes de sangre homenajeados, junto a las autoridades, en la sala principal de Baluarte, en Pamplona.

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Sonsoles Echavarren

Actualizado el 16/03/2026 a las 08:33

Vida, solidaridad y generosidad. Fueron las tres palabras que más resonaron ayer en la sala principal de Baluarte. Junto a los aplausos y la música coral. La Asociación de Donantes de Sangre de Navarra (Adona) organizó ayer su fiesta anual para recordar a las personas que a diario regalan su sangre para infundir vida y una segunda oportunidad a otros. 226 navarros que superaron en 2025 más de medio centenar de donaciones: 50 (169 donantes), 100 (43) y 150 (catorce) recibieron una insignia conmemorativa y el reconocimiento de responsables políticos y sociales.

 El acto contó con la presencia del presidente del Parlamento de Navarra, Unai Hualde y del consejero de Salud del Gobierno foral, Fernando Domínguez. Y estuvo amenizado por el coro Valle de Elorz de la Escuela de Música de Noáin, dirigido por Laura Álvarez e Isabel Álvarez, al piano. 

NUEVAS GENERACIONES

El presidente de Adona, Juan Antonio Castro, recordó que donar sangre no es solo “un gesto altruista” sino “un testimonio de humanidad”. “La sangre no se obtiene pulsando un botón. Nace del corazón. De una comunidad que late con fuerza”. Castro agradeció la “humanidad y el compromiso” de los donantes a quienes recordó que “pueden cambiar la vida de alguien para siempre”. Y concluyó su discurso con una petición a las nuevas generaciones. “Os necesitamos para recoger un testigo hecho de ilusión”.

 Tras su intervención se proyectaron dos vídeos. Uno protagonizado por escolares de 1º de Primaria (6 años) del colegio Sagrado Corazón de Pamplona, en el que los alumnos agradecen, en clave de humor, la labor de los donantes. Y otros, en el que aparecen un donante y una mujer que recibió varias transfusiones de sangre tras el parto de su tercer hijo. Tras contar su testimonio, ambos se funden en un abrazo.

Como el que sintieron las personas que más donaciones acumulan al darse cuenta de su ayuda desinteresada. Así lo cuentan Xabier Idoate Irigoyen, nacido en Lekaroz (Baztan) hace 55 años y que trabaja en un ayuntamiento. “Empecé a donar en 1992 porque me animó un compañero de trabajo. Nadie en mi familia lo hacía pero me pareció bonito poder ayudar”. Ahora dona sangre y plasma cada mes. “Donantes deberíamos ser todos”. Sus dos hijos, Unai (23 años) y Naroa (21) están siguiendo sus pasos. 

Más de 156 donaciones acumula el tudelano Raúl Mediavilla Ayala, de 54 años y que trabaja como vigilante. “Mi padre tuvo cáncer y me sensibilicé. Dono para echar una mano a quien lo necesita. A mí no me cuesta nada y me hace sentir muy bien”. A su hijo de 17 años también le gustaría donar pero tiene un problema de coagulación de la sangre que se lo impide.

También de la Ribera, de Buñuel, viajó a Pamplona para recoger su insignia Pilar Pórtoles Ornad, de 62 años. En su caso por haber sumado 111 donaciones desde que cumplió 26. “En mi familia no había ningún donante y yo empecé a hacerlo por ayudar a la gente. Lo seguiré haciendo mientras pueda, mientras tenga salud”, cuenta esta mujer que trabaja en una cooperativa agrícola. Una de sus primas enfermó recientemente de leucemia y una hermana suya y ella pudieron donarle plasma sanguíneo. “Me hizo mucha ilusión porque entonces vi la utilidad real y concreta”.

MÁS DE LA MITAD, DONANTES DE ENTRE 18 y 29 AÑOS

 Antes de finalizar el acto tomó la palabra el consejero de Salud, Fernando Domínguez, que calificó esta fiesta anual como “un momento de enrome satisfacción”. “La sangre es un fluido que siempre ha tenido una gran importancia en la magia, la religión, el linaje, la herencia... Pero, al margen de esta carga simbólica, la sangre es un regalo de salud porque salva vidas”, relató. 

Y recordó la labor de Karl Landsteiner, el biólogo austriaco que descubrió los grupos sanguíneos en 1901 y que recibió el Premio Nobel de Medicina en 1930. “Las transfusiones salvan vida, lo que debe servir para recordar a la sociedad que la sangre es un bien insustituible”. Y ofreció algunos datos de la Comunidad foral, a la cabeza del país.

 En Navarra, hay casi 50.000 donantes, un 7,2% de la población. En 2025, subrayó, se hicieron 19.600 donaciones de sangre, 5.557 de aféresis y 332 de médula ósea. Más de la mitad de los donantes (53%), añadió, tienen entre 18 y 29 años. Pero el 40% de los actuales cumplirá 65 años dentro de diez. “Por lo que es importante el relevo generacional. Apelamos a la solidaridad de los hombres y mujeres de esta tierra”.

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