El 'caso Koldo' en Navarra
El asesor contable del bar Franky confiesa que emitió facturas falsas a nombre de Acciona Construcción por orden de Koldo García
“Hice mal y me arrepiento”, ha señalado Miguel Moreno Purroy, que ha negado formar parte o haber conocido una trama delictiva


Actualizado el 04/03/2026 a las 07:03
“Todo lo que cuenta la UCO sobre el bar Franky y las facturas ficticias es cierto”, admitió este martes el asesor contable que elaboró dichas facturas “a petición de Koldo García”. En su comparecencia en la comisión de investigación del Parlamento de Navarra Miguel Moreno Purroy confirmó que el restaurante se utilizó entre 2016 y 2018 para el lavado de dinero procedente de Acciona Infraestructuras, que terminaba en manos de Koldo.
Miguel Moreno detalló la operativa que supuestamente acordaron cuatro personas: Koldo García; el entonces gerente de Acciona en Navarra, Fernando Merino; el dueño del bar Franky, Francisco Javier Lorente, y el propio Moreno. De forma periódica, Koldo le pedía al dueño del Franky que le facturara a Acciona comidas o cenas ficticias. El dueño del Franky le pedía a su asesor contable que elaborara las facturas. Este se las enviaba a Merino, que a su vez se las remitía a las oficinas de Acciona para que las validaran y abonaran. Una vez que la constructora hacía la transferencia al bar Franky, el hostelero sacaba el dinero del banco y se lo entregaba en metálico a Koldo. En total, según Moreno, fueron unas cinco o seis facturas que sumaban unos 8.000 euros.
Al inicio de su comparecencia, Miguel Moreno confesó haber participado en esta práctica ilícita de blanqueo de dinero - “hice mal y me arrepiento de ello”, dijo-, pero negó haberse lucrado personalmente y aseguró desconocer si detrás de esta operativa había una trama de cobro de comisiones procedente de obra pública o privada. “Nunca le pregunté a Koldo por qué lo hacía”, aseguró.
Los grupos parlamentarios no supieron cómo encuadrar esta práctica dentro de las investigaciones en torno a la trama Koldo-Ábalos-Cerdán. El asesor contable admitió su amistad con el exconcejal socialista, pero negó haber tratado con Merino - “sólo le enviaba correos”, señaló-, ni con Santos Cerdán ni con el dueño de Servinabar, Antxon Alonso. Es más, dijo que no sabía que Koldo trabajaba en esas fechas para Geoalcali en el proyecto de Mina Muga. “Yo sólo quería ayudarle a Koldo, que estaba pasando dificultades a raíz de un accidente laboral en su labor como escolta”, señaló Moreno en el Parlamento.
Las facturas se emitieron entre noviembre de 2016 y febrero de 2018. En esas fechas, Koldo y Antxon eran socios en la cooperativa Noran, sospechosa de canalizar comisiones de Servinabar. Además, ambos tenían fuertes vínculos con Merino, sobre todo para el proyecto de Mina Muga. En la primavera de 2017, Koldo colaboró activamente en la campaña de Pedro Sánchez para ganar las primarias del PSOE. En octubre de 2017, Acciona y Servinabar se adjudicaron en UTE la primera obra pública en Navarra, el acondicionamiento del pabellón Navarra Arena, con Uxue Barkos (Geroa Bai) como presidenta.
De forma paralela, Cerdán, Antxon y el entonces presidente de Acciona Construcción, Justo Vicente Pelegrini, mantenían intensas y discretas relaciones en Madrid sobre posibles adjudicaciones.
¿Dónde encajan las facturas del Franky en este entramado? Hay un dato que podría ser significativo. Dos facturas no se cargaron a Acciona Infraestructuras sino a la UTE Recajo. Esta unión de empresas, formada por Acciona e IC Construcción, se adjudicó en 2015 unas obras en la ronda de Logroño por 11,2 millones. Servinabar fue subcontratada para algunos servicios, por los que percibió 165.000 euros.
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Lo relatado por Moreno echa por tierra la versión ofrecida la semana pasada por Fernando Merino, que declaró que las facturas correspondían a comidas “reales” de trabajadores de Acciona. Moreno también deja en mal lugar al dueño del bar. Francisco Javier Lorente negó haber entregado dinero en efectivo a Koldo García. También dijo que le encargaba a Moreno hacer las facturas y que para ello le proporcionaba los tickets. No aclaró por qué Koldo se encargaba de pedir las facturas.
Miguel Moreno señaló ayer que no fue testigo de ninguna entrega de dinero por parte del dueño del bar a Koldo. Sin embargo, hay una factura, a nombre de la UTE Recajo, en la que se puso al propio asesor contable como emisor. Moreno admitió que la UTE le ingresó 2.750 euros. “Le avisé a Koldo de que ya tenía el dinero e inmediatamente vino su mujer (Patricia Úriz) a recogerlo a la oficina que tenía entonces en la calle Estafeta”, relató Moreno, que afirmó que le entregó la cantidad íntegra y que no se quedó nada.
Moreno señaló que todos los mensajes de Whatsapp y correo electrónico que figuran en el informe de la UCO son reales. “Es muy difícil mejorar el informe a este respecto”, destacó. Preguntado si conserva esos mensajes en su móvil o en su cuenta de correo, señaló que misteriosamente le han desaparecido. “Yo no los he borrado, pero alguien lo ha hecho, sin mi conocimiento y mi consentimiento”, señaló.