Navarros globales

De Zizur Mayor a Irlanda para vivir junto a otros navarros: “Es estar casi como en casa”

Iker Erviti Lazcano Educador infantil en Irlanda, suma casi dos años en su segunda estancia en Galway, esta vez en una guardería y con la ventaja de que encontró una vivienda en la que la mayoría de sus compañeros son navarros

Excursiones por la naturaleza irlandesa. Desde la izquierda Marina Martínez; Khadim Fall; Iker Erviti Xabier Garralda; Manuel Enciso; Pablo Izco y Mikel Carmona. Abajo, Aitor Redín.
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Excursiones por la naturaleza irlandesa. Desde la izquierda Marina Martínez; Khadim Fall; Iker Erviti Xabier Garralda; Manuel Enciso; Pablo Izco y Mikel Carmona. Abajo, Aitor Redín.CEDIDA
Excursiones por la naturaleza irlandesa. Desde la izquierda Marina Martínez; Khadim Fall; Iker Erviti Xabier Garralda; Manuel Enciso; Pablo Izco y Mikel Carmona. Abajo, Aitor Redín.

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Myriam Munárriz

Actualizado el 16/02/2026 a las 08:40

Sólo dos horas de avión le separan a Iker Erviti Lazcano desde Galway (Irlanda) hasta su casa de Zizur Mayor. “Parece un gran cambio pero con un poco de valentía y preparación, es bastante sencillo y si las cosas no salen como se quiere, siempre hay un vuelo que en 2 horas te trae de vuelta”, insiste para quitar el miedo. Además, afirma que hay bastantes posibilidades de empleo para los españoles en su sector, en el educación infantil. Es perfecto añade, para aprender inglés mientras se intenta ahorrar un dinero y/o preparar oposiciones.

En su caso, se encarga , junto a un chico cántabro (Pablo) y una chica irlandesa (Abbie) de una clase de niños entre 2 y 3 años en el centro Teddy House. Es su segunda estancia en esta ciudad de 80.000 habitantes al oeste del país a la que arribó en 2019. “Con la llegada del covid en 2021 se nos hizo un poco bola porque Galway estaba muy apagada y no podíamos viajar”. Regresó en septiembre de 2024 porque quería cambiar de aires y, además, le surgió la posibilidad de alquilar una habitación a un precio razonable -500 euros, el arrendamiento oscila entre este coste y los 720 euros. Y era una casa muy especial. Porque si ya es muy difícil encontrar un lugar medio decente por ese dinero, encima lo era en un sitio donde vivían navarros. Ahora ya son cuatro y, dice Iker, que eso es hace sentirse como si de su hogar se tratase.

Sobre su lugar de acogida, no tiene quejas, al revés. “Es conocida por su ambiente, pubs espectaculares y música en vivo y callejera. Es también una ciudad universitaria en la que se convive con mucha gente inmigrante como nosotros. La realidad es que hay una población muy alta de españoles y navarros”. Ni tampoco hay críticas a los irlandeses. “Su personalidad puede ser similar a la nuestra, fría a primera vista, pero luego son gente muy generosa y hospitalaria”. Además, el campo le retrotrae a Navarra. “La zona rural “countryside” es muy parecida a la nuestra, tanto como en el paisaje como en a lo que se dedican; a lo largo del país puedes encontrar mucha ganadería extensiva”.

Y más cosas positivas: “La calidad de vida es buena hablando en general; las posibilidades de conocer y conectar con gente nueva; los sueldos; la facilidad para encontrar un puesto de trabajo; un país muy bonito para ver y el ambiente particular y especial que tiene esta ciudad de la que muchos nos enganchamos”, desgrana.

TIEMPO Y GASTRONOMÍA

“Como parte negativa, diría que el tiempo y la gastronomía son nuestros mayores enemigos. Es una ciudad fría, lluviosa y con mucho viento, que bastantes veces es peor que las anteriores. La combinación de estos tres con que en invierno se hace de noche sobre las tres y media de la tarde hace que los planes al aire libre se vean muy reducidos y la falta de sol llega a desmotivar cuando se prolonga en el tiempo”.

Iker, en el capítulo de gastronomía, dice que los productos de la cesta de la compra -a un precio similar al de aquí- no son de la mejor calidad en cuanto a verduras, hortalizas y frutas. “A la hora de salir a comer también te encuentras muchas limitaciones, nada de pintxos y fritos por supuesto, los horarios son muy diferentes a los nuestros y las cartas/menús de los restaurantes casi siempre tratan de los mismos platos”.

Pero, volvamos a otras cosas que le reenganchan con Irlanda, como la rutina del día a día. “No dista mucho cómo puedes vivir en Pamplona. Trabajo de lunes a viernes de ocho a cinco de a tarde, después hago deporte, correr en mi caso para desconectar. Y me encargo de las cosas comunes como compra, lavadoras, cocinar y limpieza; y de vez en cuando, sacas tiempo para tomar un par de cañas, ver un partido de fútbol o acudir a algún evento especial”.

“En cuanto al fin de semana”, continúa, “variamos entre pasarlo en la ciudad con los amigos haciendo diferentes actividades (fútbol , rutas , eventos, salir un rato por la noche a charlar o bailar) o disfrutar viajando por el país y conociendo nuevos sitios como ciudades, paisajes y naturaleza”.

DNI
Nombre: Iker Erviti Lazcano
Fecha y lugar de nacimiento: 1 de diciembre de 1996 en Pamplona. Es vecino de Zizur Mayor 
Hermanos: Mikel, 26 años, ingeniero agrónomo
Padres:  Lourdes Lazcano Jauregui , de 64 años, e  Iñaki Erviti Azpiroz, de 63. “Mi madre regenta una asesoría y mi padre tiene una empresa de sistemas eléctricos y automatismos”
Estudios: Ikastetxe Público Erreniega para luego cursar la Secundaria y Bachillerato en el IES Zizur. Grado superior de Educación Infantil Bilingüe en el Politécnico de Tafalla. Prácticas en la guardería Anjos , de Iturrama de donde guarda un gran recuerdo. Al final del curso, prácticas con el programa Erasmus eligiendo Parma (Italia)
Trabajo: Teddy House en Galway

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