'El 'caso Cerdán' en Navarra

Cerdán no necesitó el paraguas

Ante Esparza decidió que la mejor defensa es un ataque, con PP y Vox optó por el silencio y el PSN y sus socios no llegaron a incomodarle.

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Santos Cerdán se cruzo en su salida del Parlamento, con el presidente de Anvite, José Ignacio Toca, y Paz PrietoIñigo Salvoch
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Iñigo Salvoch

Actualizado el 12/02/2026 a las 10:10

Que en una temporada en la que se han sucedido hasta 14 borrascas de gran impacto Santos Cerdán saliera este miércoles a la calle sin paraguas fue la declaración de intenciones de alguien que no parece temer los desafíos. Pero se acabó mojando. Cuando el exsecretario de organización del PSOE y exdiputado por Navarra abandonó a las 14: 25 horas la sede del Parlamento tras cuatro horas largas de comparecencia en la comisión que investiga la adjudicación de los túneles de Belate, caían chuzos de punta. Cerdán se fue solo -del mismo modo que había llegado al Parlamento poco antes de las diez de la mañana-, sin nadie que le ofreciera el cobijo de un paraguas.

En su marcha se cruzó con el presidente de la Asociación Navarra de Víctimas del Terrorismo de ETA (Anvite) y Paz Prieto, exconcejal y víctima, quienes lo miraron en silencio. Cerdán pareció no advertirlos. Rodeó la sede del legislativo hasta alcanzar la calle Padre Moret, junto al Baluarte, donde le esperaba el conductor de un Volvo XC60 gris, vehículo al que se subió con prisa. 

Este miércoles, Santos Cerdán no necesitó el paraguas en la calle y tampoco en el interior del legislativo, cuyo atrio se ve salpicado estos días de numerosos cubos que recogen las goteras del techo. Quizás cuando bordeó el atrio poco antes de las diez de la mañana, acompañado por un ujier y rodeado por la carrera loca de unos 30 periodistas y cámaras de televisión entre locales y llegados de Madrid, como un equipo del programa de Ana Rosa, Cerdán pudo pensar en tiempos más felices. Porque este miércoles volvía para ser preguntado por sus antiguos compañeros y rivales políticos en una comisión de investigación. Y lo hacía nada menos que tras haber sido acusado de los delitos de cohecho, organización criminal y tráfico de influencias y tras haber probado la reclusión en la cárcel de Soto del Real. 

Quizás por ello, mientras se encaminaba hacia el ascensor que le debía llevar a la tercera planta, pudo pensar en el día de 2014 en el que adquirió por primera vez el acta de parlamentario foral en sustitución de Román Felones. O mejor aún, cuando a partir de 2019 empezó a regresar al legislativo foral como diputado y, posteriormente, como ‘número 2’ de Pedro Sánchez. Los tiempos en los que su poder era casi absoluto en Madrid y en Navarra, en los que fue muñidor de pactos y en los que hasta la mismísima presidenta de Navarra, María Chivite, se cuadraba con el saludo militar a su llegada.

Tal vez siguió con esos pensamientos durante los cinco minutos de soledad en el despacho aledaño a la sala donde la comisión celebra sus sesiones, a la espera de ser llamado. Es posible que no pensara en el paraguas, que si no le hizo falta fuera, menos lo iba necesitar dentro.

TENSIÓN CON ESPARZA Y RELAJO CON EL PSN Y SUS SOCIOS

No. No lo necesitó con Javier Esparza, que comenzó su interrogatorio preguntando a Santos Cerdán “cómo se encuentra” y este le respondió con un agrio “no creo que le importe cómo me encuentro”. Desde allí, como ya se ha relatado en las páginas de este periódico, el careo se deslizó en un cruce de acusaciones, en el que Santos Cerdán llegó a decir que la Comisión de Belate es la “comisión de la venganza y del rencor” por aquello de que Esparza “no consiguió ser presidente de Gobierno”. Cerdán, como era de esperar de alguien que está siendo investigado por la justicia, evitó dar cualquier respuesta que le pudiera incriminarle durante el intenso interrogatorio de Esparza acerca de su relación con Servinabar, la presencia de familiares en esa empresa y su posible injerencia en la adjudicación de los túneles de Belate. 

Para Cerdán fue ese el peor momento de la mañana. Porque luego apenas entró a responder a las preguntas que le hizo Javier García (PP) acogiéndose a su derecho a no declarar y alegando que este estaba construyendo un “relato” falso. Tampoco lo hizo con Emilio Jiménez (Vox)

Había expectativa por ver cómo afrontaba el interrogatorio su excompañero del PSN Javier Lecumberri. Y este lo orientó a demostrar que desde la "derecha" se ha montado un "relato” en torno a la adjudicación de los túneles de Belate. Preguntó a Cerdán si tiene constancia de que esté siendo investigado por alguna obra que haya sido adjudicada en Navarra y pareció satisfecho con su respuesta: “No sé si estoy investigado o no estoy investigado por esta obra, lo que sí puedo decir es que no van a encontrar nada de nada”

Tampoco pasó apuros Cerdán cuando los portavoces de EH Bildu, Adolfo Araiz, y Contigo Navarra, Miguel Garrido, este en un tono casi fraternal, dieron alas a la teoría de que si Cerdán no hubiera llevado a cabo diversas negociaciones con EH Bildu y Junts no habría estallado el caso judicial en el que se le sitúa como presunto partícipe de una trama de corrupción. Pablo Azcona (Geroa Bai) estableció un interrogatorio serio, en el que se encargó de subrayar que la UCO “no apunta a adjudicaciones o presuntas irregularidades en adjudicaciones en Navarra”.

Y así, pasados 20 minutos de las dos de la tarde, acabó la comparecencia de Cerdán. La despedida fue fría, pese a que se llevó algún apretón de manos como saludo. El primero, el de Adolfo Araiz. Le siguieron Pablo Azcona, Miguel Garrido y Javier Lecumberri. La socialista Ainhoa Unzu rehuyó ese encuentro. Cerdán se vistió el abrigo, cogió su mochila al hombro, hizo una breve visita al baño y salió a la calle. Sin paraguas.

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