Navarros globales

Un diseñador gráfico de Pamplona viviendo la pura vida en Costa Rica

Iván Lasheras Zubiate lleva más de doce años residiendo en Costa Rica donde trabaja como diseñador gráfico en la provincia de Guanacaste, conocida por sus playas y parques naturales

ccc
AmpliarAmpliar
Iván Lasheras junto a su esposa Mhairi y su perro Bubbs en Playa Ocotal, conocida por su arena negra, en GuanacasteCedida
ccc

CerrarCerrar

Diana de Miguel

Actualizado el 02/02/2026 a las 10:10

Hace 70 años la comedia mexicana Pura vida dio un sentido único a Costa Rica convirtiendo el eslogan que recitaba su protagonista Melquiades, en el lema no oficial del país pero, posiblemente, también en el más fiel. Son dos palabras de gratitud que oirá sin parar si lo visita como respuesta a un “cómo estás”, reemplazo de un sincero “de nada”, o, incluso, como una explosión de emoción. Dos palabras que conoce bien el pamplonés Ivás Lasheras Zubiate tras más de 12 años residiendo en el país. Se trasladó allí junto a su esposa costarricense, Mhairi, a la que conoció en Glasgow (Escocia) durante un programa de intercambio y asegura que además de la espectacularidad de un territorio que reúne el 5% de la biodiversidad mundial, de naturaleza exuberante y donde no hay que ir a ver a los animales porque “están ahí”, lo que más le gusta es la amabilidad de su gente y cómo tratan de ver el lado positivo ante las dificultades, como hacía el protagonista de la comedia mexicana. Los ticos, como se les conoce cariñosamente, son la encarnación del lema pura vida que parece ser el motor de su día a día, una filosofía que se refleja en su forma de relacionarse, su hospitalidad y su manera de vivir. “Dicen mucho gracias, permiso y disculpe y es recomendable hacer el esfuerzo por decirlo también y ser especialmente amables”, aconseja.

Aunque se licenció en Derecho en la UPNA, fueron los cursos de diseño que estudió después en Barcelona los que terminaron marcando su devenir laboral. Tras once años residiendo junto a su mujer en la ciudad condal no querían vivir en una gran urbe. Así, aunque su primer destino en Costa Rica fue la capital, San José, donde nació Mhairi y recogieron de la calle a su perro Bubbs, tardaron apenas cuatro meses en trasladarse a Guanacaste, una provincia del noroeste que limita con el Pacífico y es conocida por sus playas y sus parques de gran biodiversidad. Allí trabaja como diseñador gráfico para diferentes clientes de la zona desde su casa en Playa Ocotal y entre sus hobbies, además de pasear por la playa, hacer caminatas por el bosque y la agricultura regenerativa, están los partidos de fútbol con su equipo Tormenta Tropical. La terraza de su apartamento de dos habitaciones da directamente a la playa de arena negra y aguas tranquilas y transparentes, “perfectas para nadar y hacer snorkel”.

Los dos tenían claro que querían vivir en la playa y aunque Guanacaste es una zona rural, está muy desarrollada por el volumen de turismo que soporta y cuenta “con servicios de ciudad, desde buenos supermercados, a buen internet, restaurantes y ocio”, además de un clima cálido pero más seco que el del resto del país donde llueve mucho más. “Tengo coche porque a veces me tengo que desplazar y el transporte público en esta zona, al ser rural aunque muy turística, es escaso. Las calles no siempre están en buenas condiciones y los desplazamientos se dilatan”.

Admite que es un país “muy caro” y la costa en la que reside todavía lo es más aunque es posible comerse a buen precio un casado (plato típico que incluye arroz blanco, frijoles, plátano maduro frito, una proteína -carne de res, pollo, cerdo o pescado- y una ensalada fresca ) en una soda. “Ellos son poco estructurados a la hora de comer y si les apetece algo se lo comen y ya”. Echa de menos comer pan a diario y le cuesta acostumbrarse a la famosa hora tica de un país que no da importancia a la puntualidad. Aunque repleto de naturaleza, asegura que en zonas rurales escasea la educación ambiental y el respeto a los derechos de los animales que tanto le fascinan y protagonizan las anécdotas que le gusta recordar.

Como aquella en la que apareció en la playa un pelícano que no podía volar. “Asumí que era un pelícano viejo que había venido aquí a morir y empecé a comprar pescado para alimentarlo”. Pero para su sorpresa cuando una amiga que le acompañaba grabó un vídeo del animal y se lo mostró a un biólogo marino supo que no era un pelícano viejo sino un polluelo. “Me recomendó que siguiera alimentándolo porque en algún momento aprendería a volar y se iría. Y eso hice”. Tiene videos que atestiguan todo el proceso hasta que su pelicano desapareció. Ahora cuando ve pasar pelícanos por la playa se pregunta si alguno será Peli, como le bautizó. Iván se confiesa feliz en Costa Rica y de momento no piensa en regresar.

DNI

Iván Lasheras Zubiate nació en Pamplona el 17 de agosto de 1977. Es hijo de Santiago (78), jubilado, y Manoli (78), ama casa, y tiene un hermano mayor, Santiago, ‘Santi’, y una hermana más pequeña, María. Estudió en el Colegio San Cernin y se licenció en Derecho en la Universidad Pública de Navarra. Luego hizo diferentes cursos de diseño en Barcelona. Desde hace más de 12 años reside en Costa Rica junto a su esposa, Mhairi, y su perro Bubbs y trabaja como diseñador gráfico desde su casa en Playa de Ocotal situada en Guanacaste, en el Norte de la costa pacífica.

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora