Sucesos
Crecen un 100% en 3 años los arrestos por robos y agresiones en Pamplona
Los detenidos de Policía Foral y Policía Municipal aumentan de 90 a 183


Actualizado el 23/01/2026 a las 07:50
El servicio policial conjunto de Policía Foral y Policía Municipal que entre jueves y sábado patrulla en las calles del centro de Pamplona ha visto cómo su trabajo se ha incrementado de forma muy significativa en los últimos tres años. El dispositivo, que se puso en marcha para conocer, prevenir y arrestar a los responsables de un tipo de delito que se estaba incrementado en los entornos de ocio nocturno de la ciudad ha pasado de practicar 90 arrestos en 2022 a 183 en 2025, un aumento del 100%. Teniendo en cuenta únicamente los investigados, su cifra también se ha disparado desde los 17 en 2022 a los 277 del año pasado.
Ambos cuerpos policiales dieron a conocer esta semana un balance de su actividad en 2025 a través de un comunicado de prensa, más escueto y que hace referencia solo a la actividad policial de este último año. Como explican Jesús Mendinueta, subinspector de Policía Municipal de Pamplona y Miguel Ángel Vicente, comisario responsable de Seguridad Ciudadana de la Policía Foral, las cifras vistas en su proyección, comparadas con años anteriores, evidencian que el trabajo policial está dando sus frutos. “Desde hace 5-6 años comenzamos a observar la dinámica delictiva de ciertos grupos integrados por hombres jóvenes y varones que protagonizaban de forma recurrente agresiones físicas o hurtos de forma indiscriminada”, describe Vicente. También actuaban de forma violenta hacia perfiles vulnerables de otros jóvenes de origen extranjero, varios en situación de desprotección social, sin arraigo o residencia, o en situación irregular, para obtener cualquier objeto de valor: dinero, cadenas, móviles, bicicletas, patinetes... En muchos de ellos coincide también un patrón de consumo e incluso tráfico de medicamentos y otras sustancias.
“Los números están ahí”, continúa Vicente. “Para conocer y prevenir este tipo de delincuencia se creó este grupo compuesto en sentido amplio por unos 60 policías forales y 40 policías municipales. Desde 2022 hemos vivido un aumento exponencial de las actuaciones”. Jesús Mendinueta, subinspector de Policía Municipal de Pamplona y responsable del equipo desplegado por parte de este cuerpo en el dispositivo nocturno de jueves, viernes y sábado concreta el plan semanal de trabajo. Cada jueves, viernes o sábado por la tarde-noche, un equipo de 7 policías municipales y 7 policías forales se reúnen en un ‘briefing’ (sesión conjunta, una charla previa al operativo en la calle) con los perfiles o las zonas más conflictivas. Mantienen además un canal conjunto en la emisora, por la que van trasladando informaciones, denuncias, avisos... Las franjas horarias en las que trabajan suelen implicar mayor incidencia de distintos tipos de delitos. “Al principio predominan los hurtos, casi todos al descuido, a personas o en establecimientos. Conforme pasan las horas, se agravan los hechos y hay más robos con intimidación”.
El hecho delictivo prototípico, matiza Mendinueta, es la agresión para luego robar. “No centramos la acción solo en el casco antiguo, sino también en las vías de regreso desde el centro a barrios periféricos como San Juan, Iturrama, la Milagrosa o la Rochapea”. También en los entornos del antiguo convento de Aranzadi o de la antigua ikastola Jaso, en Echavacoiz, donde se han sucedido actuaciones por agresiones, robos o incendios. En ambos asentamientos residen algunos de los perfiles más reconocidos por los agentes. En ambos han practicado arrestos y atendido a víctimas. La gran mayoría, de origen magrebí. De los 183 detenidos, el 80% son originarios de Marruecos y Argelia.
“Los policías desplegados en estos dispositivos se han especializado muchísimo en el conocimiento de estas personas. Los resultados son positivos por una colaboración intensa y estrecha. Con un fotograma, muchos agentes reconocen al autor del robo de un patinete, quién es, dónde se mueve...”. En este despliegue, Policía Municipal de Pamplona aporta el hecho diferencial del control de las cámaras ubicadas en las calles, mientras que la Policía Foral amplía el radio de acción investigadora a localidades de la comarca que ya no son ámbito de la Policía Municipal pero en las que también residen o por las que pasan y actúan estos grupos. Según la nota hecha pública esta semana por Policía Municipal de Pamplona y por Policía Foral, ambos cuerpos policiales han detenido o investigado este año a 460 personas en la capital navarra gracias a este operativo conjunto.
Por quinto año consecutivo, este servicio llevado a cabo por Policía Municipal de Pamplona y Policía Foral se ha centrado en la prevención de delitos cometidos por grupos juveniles violentos, con el objetivo de aumentar la seguridad en Pamplona, sobre todo en las zonas de ocio nocturno. Así lo han definido en su texto, donde añaden que la mayoría de los delitos cometidos por estos grupos juveniles violentos son hurtos o apropiaciones indebidas, robos empleando fuerza, violencia o intimidación, lesiones, amenazas, delitos contra la salud o tráfico de drogas, entre otros. En muchas ocasiones, añaden, estos jóvenes suelen cometer otros tipos delictivos realizados para mantener su reputación (ser temidos o respetados) frente a otros grupos, con el fin de conservar el dominio de sus territorios en la ciudad.
Por tipos delictivos se realizaron las siguientes detenciones: 44 por medidas judiciales (reclamaciones o quebrantamientos), 42 por robos con violencia, 24 por hurtos o apropiaciones indebidas, 22 por delitos relacionados con la integridad física (homicidios -en relación al acuchillamiento mortal ocurrido en una bajera en la Rochapea-, lesiones o amenazas), 17 por robo con fuerza, 13 por atentado, resistencia, desobediencia grave contra agentes de la autoridad, 11 por delitos contra la salud pública, 2 por delitos contra la integridad e indemnidad sexual, y 8 por otros tipos delictivos, como violencia de género, pertenencia a grupo criminal, tenencia de armas, daños o delitos contra la seguridad vial. Asimismo, se investigó a 190 personas por hurtos y apropiaciones indebidas, 23 por delitos contra la integridad física, 17 por medidas judiciales en vigor, 17 por otros tipos delictivos como violencia de género, pertenencia a grupo criminal, tenencia de armas, daños o delitos contra la seguridad vial, 13 por robo con violencia, 11 por robo con fuerza, 4 por delitos contra la salud pública y 2 por atentado, resistencia o desobediencia contra agentes de la autoridad. “Para prevenir este tipo de hechos el primer paso fue identificar a los autores, conocerlos, y estos policías están con ellos continuamente, han acumulado mucho conocimiento acerca de este tipo de perfil”, cuenta Mendinueta.
Todos estos atestados se han abierto tanto durante los servicios semanales prestados, como derivados del conocimiento y experiencia adquirida sobre los miembros de estos grupos criminales. “Es la intervención continua con los grupos juveniles violentos más activos lo que permite un reconocimiento detallado de muchos de sus miembros, facilitando así el poder identificarlos en multitud de imágenes, sentencian en su comunicado. Gracias al citado conocimiento, al contenido obtenido en imágenes, así como a los datos aportados por las víctimas en sus denuncias permiten esclarecer un mayor número de investigaciones”, rubrica la nota policial conjunta.
Operación Karpi, la banda de Descalzos y el hartazgo de hosteleros y vecinos
Los policías consultados para este reportaje refieren el paso adelante que supuso para el dispositivo el desmantelamiento de una banda con sede en una bajera de la calle Descalzos, ‘explotada’ el pasado mes de junio. La operación Karpi se concretó en el arresto por parte de Policía Foral y Policía Municipal de Pamplona de cinco jóvenes, dos de ellos hermanos. Los arrestos se llevó a cabo en la Rochapea, casco antiguo y Echavacoiz. Tres de ellos ingresaron en prisión. La actividad policial imputa a los miembros de este grupo, todos de origen magrebí, casi 200 antecedentes violentos. Ellos lo negaron en su declaración ante la titular del Juzgado de Instrucción nº 2 de Pamplona, a la que indicaron que se conocían “de vista”, por ser todos argelinos, pero que hacía un tiempo que “no se hablaban”. Un sexto integrante de la estructura del grupo se encontraba en prisión provisional desde abril, acusado de acuchillar en Aranzadi a otro joven de origen magrebí que quería dejar la banda. Para Jesús Mendinueta resultó clave la implicación en las investigaciones de vecinos y hosteleros, “hartos” de las acciones delictivas llevadas a cabo en sus locales o calles. “El entorno de San Francisco o la calle Descalzos había sido escenario de continuas reyertas, en ocasiones con armbas blancas o palos de hierro. En los bares también estaban muy cansados de los altercados continuos con estas personas”. Tras su paso por los juzgados, de hecho, la juez impuso a siete de estas personas una medida de 300 metros de alejamiento para 7 hosteleros y establecimientos”. “Que dieran ese paso adelante de colaborar con la policía fue positivo para todos”. Desde el verano, la acción policial ha continuado alerta y se han sucedido algunas actuaciones en la zona de Paseo de Sarasate y Plaza del Vínculo. “Nuestro trabajo nos ha permitido detectar que las acciones de estos grupos ha ido a veces un poco por espacios: en la Plaza de San Francisco o la de los Burgos también se han sucedido varias actuaciones”.