Sociedad
Manu Mendoza, superviviente de suicidio: "¿Cómo explicas a tus hijos que su madre se ha matado?"
La asociación Besarkada, que atiende a 113 personas en Navarra, celebra el viernes un acto con testimonios como el de este hombre de 55 años cuya expareja se quitó la vida hace 3


Publicado el 18/11/2025 a las 05:00
El sentimiento de agradecimiento entre Manuel Mendoza Fernández, de 55 años, y Besarkada, es mutuo y profundo. Para Manu, como le conocen en la asociación, la guía profesional y psicológica que han ejercido con él, con su pareja y con sus dos hijos desde que su exmujer se suicidara en el otoño de 2022 ha sido determinante. Le ha dado amarre y algunas respuestas a las que asirse. Para el equipo de Besarkada, la valentía de Manu compartiéndolo con la sociedad es un gesto valiente y generoso que puede ser de ayuda para otros. “Soy superviviente y padre de dos supervivientes. Mis hijos tenían 14 y 16 años cuando su madre se quitó la vida. ¿Cómo no voy a implicarme si esta asociación me ha ayudado muchísimo? Faltan más como ellos. ¿Cómo explicas a tus hijos que su madre se ha matado? Necesitaba ayuda, estaba perdido. Sí, te atiende un médico, un psiquiatra de la Seguridad Social, pero te vuelven a citar a los meses... Yo necesitaba asesoramiento. Sentía mucha impotencia, no sabes qué contarles, qué decirles”.
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Estos tres años de recorrido de los tres en Besarkada, así como Lucía, la pareja de Manu, han sido “una montaña rusa”. “No sé si sacar el tema, si esconderlo... En Besarkada me han ayudado. Cuando se lo dije a mis hijos, uno lloró, otro se quedó callado, pero luego sabes que va a llegar un momento en que va a aflorar, y tengo dudas. A un chaval de 17 años no le vale cualquier respuesta. Es complicado, me llegaban a verbalizar que querían estar con mamá...”. Él asegura que son momentos muy complicados, en los que la ‘prisa’ por superarlos no ayuda. “Hay gente que se sorprende y me dice: ah, pero todavía estáis mal. A ver, no nos vamos a curar nunca, vamos a vivir con ello. En este camino, Besarkada ha sido brutal”. También se detiene absolutamente conmovido en el apoyo de su pareja, Lucía García, y pide unión a las parejas desgarradas por un suicidio. “Hay que unirse y apoyarse mutuamente, no echarse en cara. He visto otros casos en los que la pareja acaba rompiendo porque se culpan de lo que ha pasado. Creo que es un error. Yo a mi pareja solo puedo estarle agradecido por su respuesta y cómo se ha implicado con nosotros”.
Una jornada "contra el aislamiento" y que invita a la esperanza "sin culpa"
Vivir un suicidio durante la juventud implica un dolor todavía más acentuado si cabe, “por la edad en la que se tiene esa experiencia vital, una etapa de configuración de la identidad” que se ve desbordada por esa muerte. Con estas palabras lo indica Sara Pérez, psicóloga de Besarkada y superviviente ella misma del suicidio de su padre. “El tema que hemos escogido para la jornada del viernes es la de cómo acompañar a los jóvenes en su duelo, reconocer su dolor y su fortaleza, que también tienen y mucha para, entre comillas, superarlo”.
Este viernes por la tarde a las 18.30 horas, en Civivox Iturrama, Besarkada lo abordará en una sesión abierta al público, gratuita hasta completar aforo, con la intervención de Manuel Mendoza y Lucía García, dos supervivientes que hablarán acerca de cómo están realizando el acompañamiento de los hijos de Manuel tras el suicidio de su madre. “Los jóvenes son un colectivo de riesgo cuyo dolor y emociones, a veces, nos resultan difíciles de entender y eso provoca una carencia, una falta de acompañamiento sobre la que queremos llamar la atención. Nuestra propuesta es centrarnos en el ‘cuidar en el después’ , la posvención, el apoyo a los que nos quedamos”, relata Pérez. Si el golpe es increíble para cualquiera, en caso de sufrirlo en la adolescencia y juventud implica un impacto “tan desestructurante” que va a necesitar toda la generosidad y valentía de quien intente acompañar a esos menores. “Cuando la pérdida es del adulto de referencia, como en el caso de Manu y de Lucía, que hablarán el viernes, se produce una ruptura abrupta de esa sensación de seguridad en la que el joven vivía hasta entonces. El adulto implica estructura, hábitos, estabilidad emocional... El suicidio hace explotar todo esto y te sacude por dentro y por fuera. Cuando la figura de apego se quita la vida te quedas sin referencia, sin brújula, y vivir desde ahí es muy complicado”.
Posteriormente, durante el desarrollo de su identidad, llegará el momento de las preguntas. “Cómo has podido hacerte daño a ti mismo y hacérnoslo a nosotros, se plantean. No se entiende la relación que hay entre el sufrimiento y la conducta suicida, hay una dificultad muy importante para integrar esa narrativa, para procesar ese dolor”. En estos perfiles las particularidades que destaca esta psicóloga son ese sentimiento tan fuerte de algo tan desgarrador y esa súper responsabilidad de pensar ‘qué he podido hacer yo para impulsar esta muerte’, el por qué, el ‘y si’, la confusión y el miedo”. ¿Qué necesitan estos jóvenes? “Una verdad adaptada, filtrar información, seguridad y que sepan que no fue su culpa, estar rodeados de una sociedad y de adultos estables”. “No necesitan que juzguemos su dolor, que intentemos resolverlo. Deben sentirse acogidos, validados, escuchados...”. Por ello, este viernes está previsto que el acto planteado por Besarkada ofrezca esas vivencias sobre cómo acompañar, escuchar y cuidar. “La jornada invitar a la reflexión colectiva y a la esperanza. El aislamiento social es común, ya que el estigma cultural y social puede dificultar la expresión abierta del dolor o la búsqueda de apoyo emocional. El acto reconoce el derecho de los supervivientes a vivir su duelo sin culpa ni silencio. A través de la unión, el apoyo y la sensibilización social, el Día Internacional del Superviviente al Suicidio de un Ser Querido busca transformar el dolor en comprensión”.
CLAVES
024 Teléfono gratuito de ayuda para personas con ideación suicida y supervivientes
MÁS RECURSOS DE AYUDA El teléfono de Emergencias (112), el Teléfono de la Esperanza (948 23 30 40) o Besarkada-Abrazo (622 207 743) para supervivientes.