Salud

Un recorrido por el camino del cáncer de mama de todo corazón: "Por todo lo que me ha ocurrido soy una persona muy positiva"

Regina Blanco tiene 46 años, el corazón trasplantado, un cáncer de mamá triple negativo y un gran optimismo vital. Vecina de Loza, subraya la importancia de recaudar dinero para investigar

Regina Blanco
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Regina Blanco, de 46 años, es vecina de Loza, municipio de BerrioplanoSERGIO MARTÍN
Regina Blanco

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Sonsoles Echavarren

Publicado el 19/10/2025 a las 05:00

Regina Blanco Alonso transmite fragilidad y fortaleza a partes iguales. Su cuerpo menudo sonríe las palabras y los movimientos. Y al gesticular, sus pendientes largos y su pelo corto enmarcan un rostro muy vital. A pesar de las circunstancias. O precisamente, por ellas. Regina Blanco (Roquetas de Mar, Almería, 1979) pasea con su perro Tor, una mezcla de teckel y labrador, por los campos de cereal de Loza y nadie diría que es una paciente oncológica (aunque pueda sospecharlo al comprobar que los dibujos de su camiseta rosa representan distintos tipos de mamas y cicatrices). Ni mucho menos añadirían que el corazón que brinca en su pecho, al ritmo de los pasos del animal que la acompaña, no nació con ella sino en otro cuerpo. El de un donante ya fallecido que le regaló vida. Nadie lo pensaría aunque es la realidad.

Regina Blanco, vecina de esta localidad de 70 habitantes y a nueve kilómetros de Pamplona, tiene cáncer de mama triple negativo (la modalidad menos frecuente, más agresiva y que aún no cuenta con una terapia específica) desde el año pasado y un corazón trasplantado hace una década. La andaluza llegó a la Comunidad foral en 2007 cuando se casó con un vecino de esta población del municipio de Berrioplano.

Y aquí han transcurrido algunos momentos más relevantes de su biografía: su trasplante de corazón en la Clínica Universidad de Navarra (CUN) y su diagnóstico de cáncer. Ahora forma parte de la asociación ‘Las triples’, un colectivo creado a nivel nacional por pacientes con este mismo tipo de tumor. “¿Nuestro objetivo? Darlo a conocer pero, sobre todo, recaudar fondos para la investigación. Ahí está nuestra salvación y nuestro futuro para mejorar la supervivencia”. 

Con motivo de la celebración hoy del Día Internacional de la Lucha contra el Cáncer de Mama, comparte su testimonio de vida, al tiempo que pide ayuda económica para la entidad (www.asociaciontriplenegativo.org) La vida de Regina, recuerda, era “totalmente normal”. A pesar de la medicación crónica que tiene que tomar por su condición de trasplantada, alternaba su trabajo como administrativo en el Hospital Universitario de Navarra con su vida familiar y sus amigos. Hasta que, en mayo de 2024, ella misma se descubrió un bulto en la mama izquierda. “Hay que concienciar a las mujeres para que vayan a las revisiones pero, sobre todo, para que se toquen. ¡Hay que tocarse! Yo misma me lo encontré”, relata esta mujer, con antecedentes de cáncer en su familia, aunque ninguno de mama.

Una operación, sesiones de quimio y radioterapia concluyeron su tratamiento. “Como estoy inmunodeprimida por el trasplante, no pude terminar las sesiones de quimio. Me dieron cinco en lugar de las doce previstas”, recuerda. Pero el pasado febrero ya recibió el alta médica y regresó al trabajo. Sin embargo, el respiro duró poco. No había transcurrido ni un mes desde su alta laboral cuando en marzo comenzó a notar muchas molestias en la mama operada. “Llamé al oncólogo porque me encontré un bulto en la axila y tras la biopsia se comprobó que era malo”. Otro jarro de agua fría y una nueva intervención quirúrgica el pasado 8 de abril. “Me extirparon todos los ganglios y tuve que hacer rehabilitación. Pero he recuperado la movilidad completa en el brazo”, demuestra con movimientos de la articulación. 

Una vez recuperada de la cirugía, comenzó la radio y a continuación, la quimioterapia. “En esta ocasión, son pastillas y no se me cae el pelo. No verte calva en casa te ayuda”, se ríe y recuerda que durante su primer tratamiento con quimio, perdió el cabello y se compró una peluca para salir a la calle. “Aunque ahora no lo volvería a hacer. He preferido cortarme el pelo”. 

ENTRE EL 15% y el 20%

El cáncer de mama triple negativo (llamado así porque no tiene receptores de estrógenos, progesterona y la hormona HER2), insiste, es el más agresivo y el menos frecuente entre las mujeres. Y afecta a entre el 15% y el 20% de las féminas con este tipo de tumor. Además, añade, resulta el más difícil de tratar porque la mayoría de terapias hormonales se dirigen a los receptores que no tiene este tipo de cáncer.

Regina toma ahora seis pastillas diarias, que le están provocando algunos efectos secundarios (problemas de estómago, malas digestiones, síndrome de mano y pie por el que se le levanta la piel...) “Aunque intento llevar una vida lo más normal posible. Salgo a pasear con mi perro, voy a hacer recados a Pamplona, a ver a mis compañeras de trabajo...” Las pastillas de quimio, en esta ocasión, tiene que tomarlas una semana sí y otra, no. “La frecuencia es menor que en otras mujeres pero, en mi caso, al estar inmunodeprimida (tiene pocas defensas por el trasplante) debe ser así. Lo llevo bien”. 

El cansancio, la fatiga, las llagas en la boca y el dolor en la mano forman parte también de su rutina diaria. Aunque intentar solventar estos problemas con un triple ataque: físico, psíquico y nutricional. “Todo suma”, recalca. Así, acude a la psicóloga de la asociación Saray de cáncer de mama de Navarra y ha contratado los servicios de un entrenador personal y un nutricionista. 

“Los ejercicios de fuerza son fundamentales para paliar los efectos secundarios de la quimio porque la medicación te come el músculo. Tienes que estar lo más activa posible. Cuanto más descansas, más parada quieres estar”. Respecto de la dieta, cuenta que le ha cambiado la vida saber qué comer en este momento vital. El nutricionista le ha pautado una dieta hipercalórica (“tomo batidos con muchas calorías”) y otros alimentos que le sientan bien. “Ha sido un antes y un después”. El corazón de Regina, confiesa, “está perfectamente”. “A pesar de los disgustos que le doy”, bromea. De momento, sigue su relato, todas las revisiones están “saliendo bien”.

 “Pero los días tristes también existen. Y esto hay que contarlo”. Si todo transcurre según lo esperado, la vecina de Loza terminaría su tratamiento con quimio antes de Navidad. “Aunque eso dependerá de cómo vayan saliendo las analíticas y si puedo seguir tomando las pastillas. Ojalá que sí”, apunta esperanzada.

DINERO PARA LA INVESTIGACIÓN

Trasteando un día en Internet, un amigo suyo se encontró con la página de la Asociación Cáncer de Mama Triple Negativo ‘Las triples’, se lo contó a Regina y ella no dudó en hacerse socia (paga una cuota de veinte euros anuales). “El objetivo principal es recaudar dinero para investigar una diana terapéutica específica contra este tipo de tumor”. Durante este mes de octubre, el del cáncer de mama, se están desarrollando a nivel nacional diferentes actividades (desfiles de moda solidarios, venta de camisetas y bolsas de tela, triples retos de actividades deportivas...” La entidad forma parte de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM). “Tenemos un grupo de ‘wasap’ que está muy bien porque todas hablamos el mismo idioma y nos ayuda mucho. Comentamos nuestros casos, resolvemos dudas prácticas...” El dinero recaudado, declara, se otorgará una beca (de 150.000 euros) a algún investigador. En este caso, se destinará al Centro de Investigación Médica Aplicada (CIMA) de la Universidad de Navarra

Recientemente se dio a conocer que el equipo de Fernando Lecanda, de este centro, ha logrado erradicar en el laboratorio la recaída de este tipo de cáncer de mama, el más agresivo. “Esto sería fundamental. La metástasis en este tipo de cáncer no tiene cura”. El trabajo del Centro de Investigación Médica Aplicada (CIMA) forma parte de un proyecto financiado por el Gobierno de Navarra y abre la puerta a un ensayo clínico con pacientes. Los resultados conseguidos- apuntaron en su día los expertos- demuestran que el bloqueo de la molécula ENPP1 aumenta la eficacia de la radioterapia en el cáncer de mama triple negativo, tanto en el tumor primario como en las metástasis. 

Por todo ello, Regina tiene una gran confianza en la ciencia y la medicina. “Por eso lo estoy llevando bien. Si no creyera, ¿qué iba a hacer?” Además de la investigación, su familia y amigos constituyen las otras patas de su apoyo diario. “Me ayudan muchísimo. Mi marido, sobre todo. Siempre me dice: ‘Lo vamos a superar’ ‘ Saldremos de esta’. Habla en plural porque es algo que vamos a hacer juntos. Su apoyo es fundamental. No existe en todas las parejas y, a veces, estas enfermedades ponen a prueba las relaciones”. Los amigos y el resto de la familia, insiste, resultan un soporte fundamental. “Me siento muy apoyada, lo que es muy importante para la recuperación”.

Como ahora dispone de más tiempo libre, ha aumentado su vinculación con la otra asociación a la que pertenece: Atehna (de trasplantados y enfermos de hígado y corazón en Navarra). Recientemente salió a la calle para concienciar a la población de cómo hay que cuidar el corazón y, además, está organizando también las charlas en colegios e institutos para favorecer la donación y que se dirigen a alumnos de 3º de ESO (14-15 años). Sin embargo, el mayor deseo de Regina es volver a recuperar, una vez más, su vida. Como ocurrió tras el trasplante de corazón hace diez años y tras haberse recuperado del cáncer hace unos meses. Mientras tanto, seguirá frágil y fuerte, según los días, caminando por esta senda triple (cuádruple en su caso) acompañada por su perro Tor. Con su cuerpo menudo y vital recortándose entre campos de cereales. 

UN NUEVO CORAZÓN QUE LATE CON FUERZA DESDE 2015

Un nuevo corazón bombea la vida de Regina Blanco Alonso desde hace una década. En abril de 2015, recibió en la Clínica Universidad de Navarra el órgano trasplantado de una persona fallecida y “todo fue genial”. “No experimenté ningún rechazo y retomé mi vida”, recuerda diez años después esta mujer de 46, que trabaja como administrativa en el Servicio Navarro de Salud. En su caso, cuenta, desde niña sufrió “soplo” al corazón y estuvo más protegida que sus compañeras. Al tiempo, le detectaron un lipoma (bulto de grasa en la pared del corazón), siempre estaba cansada y “algunas personas pensaban que era una vaga”.

El punto de inflexión llegó en 2014, cuando Regina sufrió un infarto. “Ya presentaba una insuficiencia cardiaca grave y mi calidad de vida se mermó mucho”. Después de pasar tres meses en la lista de espera de trasplantes, recibió su nuevo corazón en abril de 2015. “Por todo lo que me ha ocurrido soy una persona muy positiva y doy gracias al donante por esta oportunidad”.

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