Salud
Las diagnosticadas en Navarra de cáncer de mama ya rondan las 500 al año: "Cuando bailas con el miedo, la que vuelve es una persona diferente"
La Asociación Española contra el Cáncer (AECC) lanza una campaña que aboga por dar espacio a “las emociones” de las pacientes a lo largo de todo el proceso


Actualizado el 02/10/2025 a las 07:21
El cáncer mama es el que más incidencia tiene en las mujeres. En Navarra, el año pasado se diagnosticó a 486, de las cuales 116 tenían menos de 50 años. Gracias a la investigación, la supervivencia media es del 85%. Con motivo del Día Internacional contra esta enfermedad, que se conmemora el 19 de octubre, la Asociación Española contra el Cáncer ha puesto en marcha la campaña 'Nos lo tomamos a pecho'. Es la primera en la que las pacientes y sus familias han participado como cocreadoras, tal y como explicó este miércoles la gerente de la asociación en Navarra, Silvia Azpilicueta. Para ello se han desarrollado 'focus group' en los que se ha dado espacio a que las personas afectadas compartan cómo han vivido el proceso. “Nos transmiten una serie de emociones muy mezcladas”. La incomprensión del entorno, la sensación de que los médicos minimizan el impacto y que las campañas mediáticas simplifican o romantizan la enfermedad son algunas de las impresiones compartidas.
Inma Serrano Quesada, Itziar Gallego de Miguel, Paloma Pérez Miguel y Ana Alzueta Calvo, cuatro pacientes, pusieron ayer voz a las mujeres afectadas.
Ana Alzueta Calvo: "No se trata sólo de vivir o morir, son muchas cosas, muchos grises"
El primer diagnóstico de cáncer de mama le llegó con 34 años, “a una edad en la que aún crees que eres inmortal”. Le supuso un “auténtico tsunami”. “No cuentas con ello y pasas una etapa en la que físicamente, en lo femenino, te afecta muchísimo”. Se recuperó, aunque “psicológicamente cambia mucho la filosofía de vida”. Hace cosa de un año, una molestia en la zona del esternón hizo saltar las alarmas: el cáncer había vuelto. “Fue un triple jarro de agua fría”. Alzueta reivindica la investigación “desde el punto de vista de la esperanza”, a la que se aferra “después de muchos vaivenes”. “Estoy con un tratamiento en pastillas y está yendo muy bien”. Enfatiza también la importancia de la coordinación entre todas las unidades médicas que intervienen en el proceso (atención primaria, oncología, mujer). Y pide no olvidar que el cáncer “no se trata sólo de morir o vivir” ni la cosa se termina “cuando vuelve a crecer el pelo”. “Son muchas cosas más, se entremezcla lo físico y lo emocional y hay muchos grises, muchas zonas intermedias”.
Paloma Pérez Miguel: "Cuando bailas con el miedo, la que vuelve es una persona diferente”
Los antecedentes familiares la hacían consciente de que tenía “más papeletas”. Pero aun así, la noticia llegó cuando ella, a sus 50 años, se sentía “mejor que nunca”. En lo laboral, en lo familiar, en lo personal. “Lo que más me costó fue interiorizar que estaba enferma aunque no me doliera nada. No sólo eso, sino que iba a tener que pasar por una quimio, que sí me iba a hacer sentir enferma, para curarme”. En su caso, además, se sometió a una mastectomía bilateral tras realizarse un estudio genético. “Ha sido un proceso terriblemente duro, pero te sorprendes a ti misma. Lo hacemos todas. Más aún si tienes hijos”, como es su caso.
Pérez ha vuelto a trabajar hace un mes y quiere reivindicar “el valor” de las personas que han superado un cáncer, por todo lo que tienen que “aportar” a nivel laboral, social, familiar. “Cuando bailas con el miedo y la incertidumbre, la que vuelve es una persona diferente. Y para bien. Nosotras sabemos priorizar, aportamos una calma que no tiene el resto, porque sabemos que eso que al resto le parecen problemas, no lo son”.
Inma Serrano Quesada: "Siento un desamparo terrible en el ámbito laboral"
No fue un bulto, sino una secreción por el pezón lo que la hizo alarmarse este pasado verano. “Hay que conocer también estos síntomas menos habituales”. Como auguraba lo que se le venía encima, primero se marchó unos días de viaje y a la vuelta llegaron todas las pruebas. Mamografía, ecografía, resonancia. “Creo que hay que agradecer el sistema de salud que tenemos en esta comunidad y lo humano que es todo el personal”. Para ella, lo más duro emocionalmente fue contárselo a sus hijos y a su madre. “Yo sabía que me iba a curar, pero no sabía cómo transmitirles esa tranquilidad”. Considera clave el apoyo del entorno, pero también recibir ayuda psicológica, un paso que ha sido “fundamental” en su proceso de recuperación, que aún no ha completado. En el ámbito laboral no ha tenido suerte. “Me he encontrado con un cúmulo de complicaciones que me hacen sentir un desamparo terrible y mucha angustia”. Ante casos como el suyo, reclama “más ayuda” para la reincorporación al mercado laboral.
Itziar Gallego de Miguel: "Echo en falta información médica más pausada"
Para ella, el de mama no fue el primer cáncer, pese a que llegó con tan sólo 44 años. Antes había tenido uno de tiroides. Cuando se palpó el bulto, le entró miedo. “Me imaginé lo que podía ser”. Primero le intervinieron y después llegó el turno de la quimioterapia y la radioterapia. Ahora está recibiendo sesiones de anticuerpos. “Parece que todo va bien”. Dice que la enfermedad es dura, pero que le ha permitido toparse con “sorpresas muy bonitas”. “La familia, el entorno, la calle... han sido una gozada”. Sí ha echado en falta “más información” sobre las secuelas de la enfermedad y de los tratamientos. “Cada vez que entras a la consulta te topas con algo nuevo. A mí cuando me hablaron de la menopausia me dio un poco un shock. Echo en falta que te cuenten un poco más despacio qué te puede suceder, de una manera un poco menos formal, con más detalle”.
Si tuviera que aconsejar a una mujer recién diagnosticada, animaría a “no cerrarse en casa”. “Es mejor que no todo gire sobre esta rueda. Ayuda seguir con tu pequeña rutina, no dejarlo todo”.