Medio ambiente
La chinche apestosa está de vuelta en Navarra
Al primer golpe de frío, aparece en ventanas y rendijas de persianas revoloteando una especie voladora de origen asiático. Ya está aquí


Actualizado el 02/10/2025 a las 09:53
No es ninguna novedad por esta época del año, con la pérdida de fuerza del sol y el primer temblor de los termómetros. Cercano los ecos del verano, el arranque del otoño coincide con el regreso de la chinche marrón hedionda o apestosa. Cuelgan de su nombre popular unos adjetivos no precisamente atractivos por la segregación maloliente que produce como sistema de defensa a la mínima sospecha de amenaza.
Si se acerca a los hogares, se posa en repisas de ventanas pendiente de cualquier resquicio por el que colarse por la atracción que despiertan en sus sentidos todo foco de calor. Buscan refugios en los que afrontar los rigores del invierno.
Como en otras ocasiones ha señalado el zoólogo, director departamento de Biología Ambiental de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Navarra, Enrique Baquero, “no pica”. Es, en ese sentido, inofensivo para el ser humano. Ora cuestión es el incordio que produce su vuelo en el interior de una habitación alrededor, por ejemplo, de una lámpara.
El propio experto aclara que no tiene que ver con el Nysius cymoides que meses atrás fue reconocido en Gorraiz por la proximidad de su polo de alimentación en campos de colza cercanos.
La chinche marrón hedionda o apestosa atiende al nombre oficial de Halyomorpha Halys. Es originaria de China, Japón, corea y Taiwán.
Así como para el ser humano es inofensiva, resulta dañina para el campo. Como en años anteriores ha señalado el zoólogo Enrique Baquero, “pica un pimiento o un tomate y lo machaca. Coge una hoja y la estropea”.
Ahí radica su mayor amenaza de la que es ya considerada una especie invasora. Su conservación, puesta de manifiesto en su regreso anual a la primera bajada de la temperatura, se debe en parte por carecer de los depredadores de su hábitat natural en parajes asiáticos.
Siendo así, y vistos ya los primeros ejemplares en barrios pamploneses, como el de San Jorge, tiene visos de ser parte este tiempo del paisaje urbano.
17 milímetros. Mide el cuerpo adulto, identificado por su color marrón.
Forma de escudo. La chinche marrón maloliente adquiere una forma de escudo. Posee antenas con franjas blancas.
Desprende un olor a hierba fuerte y amargo. Se trata de un mecanismo de defensa, que utiliza cuando siente amenaza.
No pica al ser humano. Accede en esta época del año a los hogares, atraída por fuentes de calor. Eso sí, produce daños en la agricultura donde encuentra su fuente de nutrición.