Los psicofármacos, la adicción más frecuente en mujeres mayores

El proyecto MAGNA, impulsado por Antox, Lares y la Universidad de Navarra, busca “dar luz” sobre una realidad oculta y rodeada de estigmas

Desde la izda.: Beatriz Lacabe (secretaria técnica de Lares Navarra), Meritxell Rosa González (psicóloga y coordinadora de la unidad de psicogeriatria de la residencia San Isidro de Lumbier), Elisa Arbizu (técnica de Antox y coordinadora del proyecto), Blanca Martínez (psicóloga de Antox) y Elena Gutiérrez, profesora de Comunicación corporativa de la Universidad de Navarra)
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Desde la izda.: Beatriz Lacabe (secretaria técnica de Lares Navarra), Meritxell Rosa González (psicóloga y coordinadora de la unidad de psicogeriatria de la residencia San Isidro de Lumbier), Elisa Arbizu (técnica de Antox y coordinadora del proyecto), Blanca Martínez (psicóloga de Antox) y Elena Gutiérrez, profesora de Comunicación corporativa de la Universidad de Navarra)
Desde la izda.: Beatriz Lacabe (secretaria técnica de Lares Navarra), Meritxell Rosa González (psicóloga y coordinadora de la unidad de psicogeriatria de la residencia San Isidro de Lumbier), Elisa Arbizu (técnica de Antox y coordinadora del proyecto), Blanca Martínez (psicóloga de Antox) y Elena Gutiérrez, profesora de Comunicación corporativa de la Universidad de Navarra)

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Ainhoa Piudo

Actualizado el 18/09/2025 a las 23:39

Casi la mitad de mujeres mayores de 65 años dicen tomar tranquilizantes y somníferos a diario, frente a un 27% de hombres. En los hombres de edad avanzada, en cambio, el alcohol y el tabaco son las sustancias más consumidas. 

Son algunos de los datos más relevantes del proyecto MAGNA, que busca arrojar luz sobre las adicciones en personas mayores, un fenómeno “real aunque invisibilizado” en el que, según la voz de las propias personas mayores, la soledad tiene un gran peso.

Detrás de MAGNA está la alianza entre tres agentes. La asociación Antox, con más de 40 años de experiencia en el ámbito de las adicciones; Lares Navarra, asociación especializada en la atención a personas mayores, con 43 centros residenciales; y la Universidad de Navarra, a través de las facultades de Medicina, Enfermería, Farmacia y Comunicación. La iniciativa cuenta con el respaldo del programa Innova, de Fundación Caja Navarra y Fundación la Caixa.

MAGNA nace ante una necesidad: hablar sobre las adicciones en personas mayores. Es una realidad que apenas abordan los grandes estudios a nivel nacional, más centrados en otras franjas de edad. 

“Queremos que se abra diálogo y conversación en el territorio navarro, porque hay una falta de conocimiento real”, explicó este jueves Elisa Arbizu, coordinadora del proyecto. A ello contribuyen los estigmas que la sobrevuelan, mucho más pronunciados en el caso de las mujeres, más aun de edad avanzada y todavía más en el ámbito rural. “Se entiende que una mujer que consume está desatendiendo a su familia, a su trabajo. No está cumpliendo con el mandato de género”, recordó ayer Blanca Martínez, psicóloga de Antox.

Pero no sólo los estigmas inciden en la invisibilidad. Los resultados de los grupos focales realizados para el proyecto denotan que los mayores tienden a considerar las adicciones como “un problema de otros”. No se identifican como parte de la población afectada y, sin embargo, la mayoría de los profesionales sociosanitarios que han participado coinciden en que las adicciones son frecuentes y tienen un impacto significativo en las personas mayores.

129 PERSONAS MAYORES Y 34 PROFESIONALES

En el estudio, que se ha elaborado a través de cuestionarios y de grupos focales, han participado 129 personas mayores institucionalizadas en centros de Lares repartidos por toda la geografía foral, con una media de edad de 82,5 años. El 65% eran mujeres. Se dejó fuera de la participación a personas con deterioro cognitivo. También han tomado parte 25 familiares, 17 mujeres y 8 hombres, y 34 profesionales sociosanitarios (97% mujeres), con una edad media de 41,8 años.

El proyecto, que tiene visos de continuidad, constata también la “despreocupación social” frente a este problema y aboga por avanzar en la formación de los profesionales para que sean capaces de identificar y abordar los casos de adicciones.

José Ángel Andrés, Presidente de Fundación Caja Navarra, valoró que Magna se trata de un proyecto que contribuye a la prevención de este tipo de adicciones y a la sensibilización social.

La soledad, un factor que pesa a ojos  de los mayores que de los profesionales

La mirada de las personas mayores y la de los profesionales que los acompañan no siempre coincide. Así ha quedado de manifiesto en los grupos focales que incluye el estudio, en los que han participado 33 personas.

Para los primeros, el mayor factor de riesgo en el ámbito de las adicciones es la soledad, la falta de apoyo afectivo (un 42,6% la señala). A juicio de los profesionales, sin embargo, pesan más acontecimientos vitales estresantes o de impacto, como pueden ser la muerte de un familiar, una ruptura de pareja o incluso momentos críticos, como la jubilación. “Estos datos nos hablan de la necesidad de profundizar, de abordar esta percepción diferenciada”, expuso Blanca Martínez, de Antox.

Respecto a los tipos de adicciones, tanto los profesionales como las personas mayores coinciden en identificar alcohol y tabaco como predominantes en hombres y el consumo de medicamentos en mujeres, aunque los profesionales subrayan con mayor intensidad el peso del consumo farmacológico femenino. A este respecto, la psicóloga de Antox ofreció alguna pista para detectar cuando un consumo se ha convertido en adicción. 

“Un indicador claro es cuando las recetas no alcanzan, cuando se acude al médico para medir con la excusa de que se ha perdido la medicación”. “En este punto, Miren Idoia Pardavilla, profesora de Enfermería en la Universidad de Navarra, llamó a los profesionales sanitarios a “revisar”. “No podemos dejar pautados hipnosedantes y desentendernos. Habrá que ver si hay que ajustar la pauta, si se puede bajar o ir retirando poco a poco. Es nuestra responsabilidad revisar”.

PERFILES QUE CONVIVEN

Martínez resaltó la convivencia de “perfiles distintos” entre las personas con adicciones. El primero, personas que las desarrollan una vez cumplidos los 60, por alguna vivencia que impacta en su estado emocional. Por otro lado, los que llaman “supervivientes”: son aquellos que arrastran el consumo de sustancias durante décadas, pero van cumpliendo años.

 “Son personas con gran deterioro físico y mental, muchos sin recursos familiares. Estas personas también están llegando a las residencias, y eso implica formación de los profesionales. Porque no es lo mismo acompañar a un anciano que se conforma con ver la tele que a una persona con adicciones de 55 años que está ahí porque no tiene a dónde ir”, ahondó la psicóloga de Antox.

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