Seguridad vial
"Un camionero se distrae tres segundos y está muerto"
El transportista navarro Alberto Lasa y el rumano Marius relatan la dureza de un oficio marcado por el agotamiento, los robos y la precariedad, donde se trabaja siempre contrarreloj y con la vida en juego en cada trayecto


Actualizado el 28/08/2025 a las 07:52
La misma mañana del accidente mortal en la AP-15, otro transportista rumano, Marius, de 44 años, hacía una parada de 17 minutos en un área de descanso cercana. Con el camión cargado de dulces rumbo a Inglaterra, señalaba el cansancio y los robos como dos de los principales enemigos en la carretera. Este miércoles, la tragedia volvió a poner en primer plano una realidad tantas veces silenciada. Ser camionero significa trabajar bajo presión constante, con jornadas interminables, sin descanso de calidad y en condiciones de precariedad que ponen en riesgo tanto a los conductores como al resto de usuarios de la vía.
"NO PUEDES VIGILAR DE DÍA Y CONDUCIR DE NOCHE"
“El amanecer es el peor momento si no has descansado bien antes. Son horas muy peligrosas para un camionero”, admitía Marius en el área de descanso donde se había detenido después de haber pasado frente al accidente de su compatriota. “Seguramente el sueño le venció al compañero...”. Este miércoles, a las diez de la mañana, Marius, casado y padre de dos hijos de 16 años, ya llevaba varias horas de ruta desde Toledo rumbo a Inglaterra. Y su jornada se prolongaría hasta las nueve de la noche y, al día siguiente, volvería al volante. “No conocía al fallecido, pero somos muchos chóferes rumanos en España haciendo este trabajo tan duro”.
El cansancio, sin embargo, no es el único obstáculo. Dormir tampoco garantiza seguridad. “Con el calor no descansas. Hay ruido en la calle. Y si paras de noche, tienes que vigilar que no te rajen las lonas y te roben”, lamentaba, mientras mostraba los cortes que le hicieron en la tela del remolque el viernes. “Ese es el mayor problema, los robos. No puedes vigilar por la noche y conducir por el día”. Su realidad es la de otros muchos conductores: pasar meses fuera de casa, ver a la familia apenas unas semanas por trimestre y convivir con la amenaza constante de un accidente. “Se paga bien, pero cada día expones tu vida”.


“NO FIGURAMOS COMO ACCIDENTES LABORALES"
Al camionero navarro Alberto Lasa le sorprendía la noticia de lo sucedido en la AP-15 mientras cargaba en Bélgica. La semana anterior había sido testigo directo de la colisión entre un camión y una furgoneta en la N-113. Con 35 años de oficio, su testimonio reflejaba crudeza: “Morimos más que en otros gremios, pero solo se habla de nosotros cuando un camionero mata a cuatro en la carretera. En las estadísticas no figuramos como accidentes laborales, solo de tráfico. Si se contaran de otra forma, nadie querría trabajar aquí”. Lasa insistía este miércoles en que ser camionero es vivir con miedo. “Miedo a los robos, a los asaltos, a no llegar a tiempo, a quedarse dormido. El compañero de cabina en un camión es el cansancio. Siempre a tu lado, mirándote. Son muchas horas, con frío, con calor, de día y de noche. Antes se aguantaba por dinero, pero ya no merece la pena. Hoy ser camionero es condenarse”. A esta denuncia añadía carencias estructurales: “Las empresas van a lo mínimo. No se respetan convenios, no se pagan las extras ni las dietas. ¿Por qué hay tantos extranjeros? Porque son trabajos que nadie quiere. Solo quedamos los viejos, que no sabemos hacer otra cosa”.
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El navarro concluía con una denuncia contundente: “Un camionero se distrae tres segundos y está muerto. Y esto no va a mejorar. La sociedad no le da la importancia que se le debería dar. Quizá no es del todo consciente de que las familias se cruzan a diario en sus coches con camioneros dormidos, agotados y cabreados”.

