Discapacidad
¿Una noche de ensueño o de pesadilla?
El pamplonés Íñigo Juango, de 51 años, y la zaragozana Raquel Machín, de 43, se casaron el 7 de junio. Ambos son ciegos casi totales. Uno de sus regalos de boda fue una caja para reservar dos noches de hotel por Internet. Aún no lo han logrado


Publicado el 29/07/2025 a las 05:00
Que el amor es ciego resulta un tópico. Pero en ocasiones, esa frase se convierte en realidad. Así ha sido la historia que han vivido en los últimos tres años el pamplonés Íñigo Juango Arteaga, de 51; y la zaragozana vecina de Sos del Rey Católico Raquel Machín Lacuey, de 43. Ambos, invidentes casi totales, se enamoraron por teléfono a través de un programa de voluntariado de la ONCE y se casaron el pasado 7 de junio. Hasta ahí, todo muy romántico. De historia de cuento de hadas. Y aunque el final está siendo muy feliz se han encontrado con algunas piedras en el camino. Como el obstáculo con el que han tropezado al intentar activar uno de sus regalos de boda: una “maravillosa” caja en la que podían elegir dos noches en un hotel de cualquier lugar de España. Ahora bien, ese ensueño se está convirtiendo en una pesadilla para ellos. Su discapacidad visual les impide hacer la reserva por Internet (los programas con los que leen las pantallas no reconocen esas fotos ni esos mapas). Han pedido ayuda al centro comercial en el que sus amigos compraron el regalo pero no les han brindado apoyo, ya que, alegan, deben respetar la ley de protección de datos. “Estamos muy molestos porque no nos ayudan. A mí me encanta la tecnología pero en este caso, resulta compleja”.
Íñigo Juango nació con cataratas congénitas, ya que su madre contrajo la rubeola cuando estaba embarazada de él. Tras dos operaciones para corregir las cataratas y el estrabismo, se quedó con un 10% de visión. Alumno de los colegios Vázquez de Mella, El Redín y San Francisco, estudió FP de Auxiliar Administrativo en Donapea y trabajó desde 1995 a 2012 en el campo de los seguros. “Entonces, empeoré y ya me dieron la incapacidad”. Ahora, pensionista, se dedica a sus aficiones: la música, la radio (participa en el programa El Cofre del Capitán Morgan de Attica FM) y el voluntariado en la ONCE.
Precisamente fue en el proyecto ONCE Cerca, en el que conoció a Raquel. “Teníamos que hablar con personas afiliadas y preguntarles qué tal estaban. Nos conocimos en 2018, empezamos a hablar más durante la pandemia y nos hicimos novios el 1 de octubre de 2022”, cuenta Íñigo. Raquel es ciega casi también de nacimiento. Vino al mundo con una cardiopatía congénita y tras la operación, a los tres días de vida, sufrió un ictus que le dañó el nervio óptico. “Vemos los dos muy poco pero juntos somos un equipo. A donde no llega ella, llego yo; y al revés”.
El problema que han tenido con su regalo de hotel es una anécdota que pone de manifiesto las dificultades que atraviesan los invidentes con la tecnología. “Para los programadores es difícil ponerse en nuestra situación. El problema no es Internet sino que algunas páginas son accesibles para nosotros (porque un programa las lee) y otras, no”.