Charla en Pamplona
Gabilondo pide "contundencia" ante los últimos casos de corrupción
El Defensor del Pueblo estuvo este martes 24 de junio en Pamplona para participar en un encuentro organizado por la asociación Co.Ciudadana


Publicado el 26/06/2025 a las 05:00
El Defensor del Pueblo, Ángel Gabilondo, participó este martes 24 de junio en un encuentro organizado por la asociación Co.Ciudadana que se celebró en la sala Pinaquy del edificio de Las Salesas de Pamplona. Presentado por el presidente de Co.Ciudadana, Aladino Colin, y por el Defensor del Pueblo en Navarra, Patxi Vera, Gabilondo abrió su intervención con una referencia directa a la actualidad política y a los casos de corrupción. “Toda la sociedad estamos impactados”, afirmó antes de pedir una respuesta institucional clara y comprometida: “Es imprescindible una actitud contundente, una voluntad esclarecedora y una determinación para abordar los efectos y las causas de la corrupción”.
El Defensor del Pueblo puso el foco en la necesidad de una democracia que se vincule directamente a la dignidad y a la convivencia. “Sin democracia no hay convivencia. Y sin convivencia no hay calidad democrática”, aseguró. Subrayó que el Defensor del Pueblo es una institución de derechos humanos con reconocimiento internacional, y recordó que los derechos no pueden jerarquizarse ni seleccionarse según preferencias ideológicas. Reivindicó la Declaración Universal de los Derechos Humanos como un “plan global de acción” para evitar las causas de la guerra, no como un texto retórico. Criticó una visión del éxito basada en el mérito individual que olvida las condiciones de partida: “Hay quien cree que su éxito es señal de virtud, y el fracaso ajeno, culpa del otro. Eso es empobrecedor”.
TERRORISMO DE LA VOLUNTAD
Gabilondo apeló a una ética de la responsabilidad compartida y pidió no caer en el cinismo ni en el narcisismo político. Rechazó tanto la ingenuidad como el nihilismo. “Ni todo da igual, ni todo es posible”, sentenció. Frente a quienes confunden voluntad con acción inmediata, alertó del peligro del “terrorismo de la voluntad”, que desprecia las instituciones y niega la necesidad del acuerdo. Durante su exposición, el Defensor del Pueblo insistió en el valor de los derechos humanos como marco de acción colectiva. Reivindicó los clásicos derechos civiles y políticos, así como los sociales, económicos y los que denominó “nuevos derechos”, vinculados al medioambiente, la inteligencia artificial o el envejecimiento de la población.
Alertó también sobre el riesgo de que conceptos como la paz, la libertad o la justicia social hayan pasado a ser considerados palabras “sospechosas”. “Las palabras están enfermas”, dijo. Defendió el valor de la palabra como herramienta para expresar lo justo y lo injusto, y como base para la convivencia: “La convivencia se sostiene sobre el acuerdo. Y el acuerdo necesita coraje”. El acto concluyó con una reflexión sobre la necesidad de recuperar una escala de valores donde los derechos humanos estén en el centro, junto a la justicia, la libertad y la seguridad, “no como compartimentos estancos, sino como pilares interdependientes”. Reclamó, finalmente, que la fraternidad vuelva a ocupar un lugar central en el discurso público. “Fraternidad no es un lujo. Es la base de la democracia”.