Navarros globales
De Estella a Ohio: un joven navarro se hace hueco en la liga universitaria de fútbol
Marcos Vidán Santesteban, de 18 años, estudia Business en la University of Northwestern Ohio (UNOH) gracias a una beca deportiva


Actualizado el 18/05/2025 a las 23:33
De jugar a fútbol en Navarra, La Rioja y País Vasco a hacerlo en Ohio, Michigan o Illinois. El estellés Marcos Vidán Santesteban cruzó el Atlántico para estudiar y mejorar su rendimiento deportivo. En su primer curso y temporada en la University of Northwestern Ohio (UNOH), se muestra más que satisfecho. Los UNOH Racers han quedado quintos en la liga universitaria, formada por 14 equipos. “Mi idea es seguir aquí, terminar el grado de Business y continuar en los Racers”, expone.
Marcos Vidán ha jugado toda su vida de medio centro, desde infantiles en el C.D. Izarra y con 17 años en el U.D.C. Txantrea. Estuvo tres temporadas en la División de Honor sub-19. “Al principio era el más joven del equipo”, recuerda. Su pasión por el fútbol, las ganas de viajar y de formarse le llevaron a interesarse por las becas deportivas en Estados Unidos, a través de la empresa AGM. Después de enviar su currículo, hubo media docena de universidades interesadas.
“Elegí la UNOH porque me gustaba su proyecto deportivo, el equipo de fútbol, su entrenador y sus instalaciones”. La universidad está en Lima, ciudad de 34.000 habitantes pero muy extensa porque la gente vive en unifamiliares. Para llegar hay coger un avión en Madrid o Barcelona hasta Atlanta o Chicago y luego otro vuelo hasta Dayton.
Marcos aterrizó en agosto para el inicio de la temporada de fútbol universitario, que dura hasta noviembre. El motivo es que el invierno es duro, con heladas persistentes, lo que hace inviable la práctica deportiva. “Fueron cuatro meses intensos, con dos partidos por semana, miércoles y sábado, con viajes en el día de 4 o 5 horas. A veces volvíamos a las dos de la madrugada y a las ocho había clases”, recuerda.
Terminaron los quintos de 14 equipos. Se quedaron a las puertas de pasar a la fase nacional. “Mejoramos bastante respecto a la temporada pasada. Además, esta temporada se renovó mucho la plantilla y entramos 18 personas nuevas. Había que conocerse, compenetrarse y coger ritmo. Pero ahora hay un buen equipo y afrontamos la próxima temporada con grandes expectativas”. No metió ningún gol pero dio tres asistencias.
Marcos ya tiene prácticamente decidido quedarse los cuatro años del grado en Ohio. Hace Business con marketing. “Lo más complicado fue el inglés. Yo tenía un B2 y al principio me costaba entender”, admite. Al ser miembro del equipo de fútbol, los profesores lo tienen en cuenta a la hora de ser flexibles con los trabajos y pruebas. Marcos tiene clase por las mañanas, hasta las tres de la tarde. Vuelve a casa, come y se marcha a entrenar. “Durante la temporada entrenamos todos los días, primero de preparación física en gimnasio y luego en campo. A partir de noviembre, entrenamos tres días a la semana más dos de preparación física”, detalla.
En el equipo de fútbol hay otros cinco españoles, además de dos chilenos y un mexicano. El grupo más numeroso es el de ingleses, una decena. “Me llevo muy bien con los ingleses aunque sobre todo he hecho amistad con los españoles. Hemos hecho varios viajes, a Toronto y las cataratas del Niágara, y a Chicago”, señala. Con el equipo de fútbol ha conocido estados como Kentucky y West Virginia y ciudades como Cincinnati y Columbus.
Los deportistas de la UNOH viven en unas casas grandes de cuatro habitaciones en grupos de ocho personas. “Nos organizamos bien y la convivencia es muy buena”, expone. Su objetivo es dedicarse profesionalmente al fútbol. “Voy a intentar jugar en algún equipo de segunda división de Estados Unidos. En primera división lo veo más difícil”. Y cuando termine la universidad, regresar a España. “Queda tiempo y nunca se sabe qué te va a deparar el futuro. Aquí el fútbol es más físico porque los entrenamientos son muy intensos. Mis amigos españoles, cuando regresaron en Navidad, estuvieron con sus antiguos equipos y se les notaba la buena forma física”.
Ferviente osasunista, Marcos admite que echa de menos a la familia y a la cuadrilla de Estella. “Fuera de casa valoras esas cosas a las que estás acostumbrado”, admite. Lima es la típica ciudad americana, como las que salen en las películas, con diseño en cuadricula, calles largas y rectas, casitas con mucha zona verde y árboles, sin vallas y con caminos de cemento para hacer running. Lo peor es el frío. “Hemos estado todo el invierno bajo cero. Un día llegamos a los -25. Ahora en primavera se está mucho mejor. Estos días hace 23-24 grados y se disfruta”.