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¿Con hipoteca o al contado? Así puedes calcular la opción más rentable para comprar casa, y la diferencia tiene varios ceros
Un consultor navarro explica los números que se deben hacer para saber qué opción es más eficiente desde el punto de vista financiero y fiscal


Publicado el 11/05/2025 a las 05:00
En medio de la vorágine inmobiliaria, el porcentaje de viviendas que se compran al contado sigue disparado. En Navarra el año pasado fueron un total de 3.190, el 41% del total, las viviendas que se adquirieron sin necesidad de recurrir a una hipoteca. Entre las personas que acuden a esta opción la casuística es muy diversa. Hay desde inversores, a grandes o pequeños ahorradores que optan por adquirir una segunda residencia en zonas turísticas ya sea por haber estado ahorrando durante años, recibido una herencia o un premio de lotería. También puede haber personas que lo hacen tras haber hecho una desinversión o haber vendido algún activo. "Comprar al contado evita endeudarse y pagar los costes asociados al préstamo y es una opción que suele aportar tranquilidad a quienes prefieren no tener ninguna carga financiera", asegura Carlos Taberna, socio y director de Abante en Navarra.
Pero entre los inconvenientes de comprar al contado está lo que los expertos llaman "coste de oportunidad". "Si se inmoviliza una cantidad elevada de capital en un único activo, se reducirá la liquidez y la capacidad de hacer frente a imprevistos o aprovechar otras oportunidades con las que potencialmente podría ganar una rentabilidad", explica Taberna antes de recordar que "la principal desventaja de la hipoteca y lo que más suele preocupar es el coste de los intereses y la posible variación de las cuotas en función de cómo evolucione el euríbor y el tipo de hipoteca que se tenga contratada.
Pero entonces, ¿es realmente una buena opción prescindir de la hipoteca a la hora de compra vivienda? Para el socio de Abante en Navarra, las dos opciones (comprar al contado o con hipoteca) tienen ventajas e inconvenientes y es necesario hacer una serie de números para ver qué es más eficiente por el lado financiero y fiscal.
Un caso práctico elaborado por el equipo de asesoramiento patrimonial de la consultora puede ayudar a tomar la decisión. Para hacer la estimación económica de lo que supondrían las dos opciones, estos especialistas toman como ejemplo una vivienda con un coste de 360.000 euros. "Una familia que cuente con el dinero suficiente para pagar de golpe la casa y los gastos asociados a la compra, debe saber en primer lugar que si lo hace perderá la oportunidad de rentabilizar ese dinero a largo plazo", advierten antes de apuntar que si esa familia decide pedir una hipoteca, deberá poner una entrada que represente el 20% del precio de la vivienda más un 10% aproximado relacionado con los gatos asociados a la operación. "Es decir, pedirán una hipoteca para financiar 288.000 euros. Teniendo en cuenta el nivel actual del euríbor y contando con que firman una hipoteca a un tipo fijo del 2,2% a 30 años, pagarían una cuota mensual de 1.101 euros. Pasado todo el periodo, pagarían 108.465 euros en intereses".
Pero, ¿qué pasaría si esa familia decide invertir esos 288.000 euros en una cartera de fondos de inversión con una rentabilidad anual del 5% (tres puntos por encima de la inflación), y destinar dicha inversión a cubrir las cuotas mensuales de la hipoteca durante 30 años? El equipo patrimonial de Abante calcula que de optar por esa opción, esa familia habría acumulado un capital de aproximadamente 276.698 euros. "En términos de valor actual, descontando una inflación media del 2% anual, esto equivale a unos 152.757 euros. Si es algo más conservadora e invierte en una cartera al 4% (2 puntos por encima de la inflación), obtendría 132.427 euros, 73.109 euros actuales", detallan desde el equipo de Abante.
Para hacer los cálculos se ha valorado el impacto fiscal y, en ambos supuestos, las proyecciones de rentabilidad se han considerado teniendo en cuenta que la familia en cuestión no hace ninguna aportación adicional a su cartera de fondos. "Simplemente mantiene el capital inicial invertido a largo plazo, va pagando la hipoteca con el dinero que va retirando y se beneficia del interés compuesto, ya que, con el fondo de inversión, y sin necesidad de incrementar el esfuerzo de ahorro anual, la cartera va creciendo exponencialmente porque se reinvierte periódicamente la ganancia. Es decir, cada año, el capital que invertimos es mayor porque los intereses que se van generando se suman al capital inicial para producir más intereses y así, sucesivamente. En cualquiera de los dos casos, la rentabilidad supera los intereses que pagarían por financiar la hipoteca", concluyen estos especialistas.
Su recomendación pasa por hacer unos números adaptados a cada situación y teniendo en cuenta distintos escenarios de rentabilidad y distintas proyecciones -en función de la hipoteca y de la previsión de tipos-. "No hay una única respuesta válida para todos. La decisión debe tomarse en función del perfil, los objetivos y el contexto de cada persona. Lo relevante es que esté bien pensada y que se alinee con el conjunto de decisiones financieras que configuran su proyecto vital".