Fermín, su txapela y un mastín
La residencia Francisco Joaquín Iriarte de Elizondo celebró con júbilo el hallazgo en buen estado de uno de sus internos, de 95 años, que pasó la noche al raso sentado en un prado, abrazado a un perro


Publicado el 09/05/2025 a las 05:00
La buena noticia llegó sobre las 10 de la mañana. Sentado en la hierba de una finca, con la txapela puesta, consciente y en aparente buen estado, dos auxiliares de la residencia geriátrica Francisco Joaquín Iriarte de Elizondo fueron las primeras en avistar a Fermín. No tenían noticias de él desde que este miércoles, sobre las 16 horas, saliera a dar un paseo. A sus 95 años, autónomo y con buen estado de salud, no regresó a la hora de cenar, lo que elevó las alarmas. La desaparición se denunció en la Policía Foral y desde las 21.13 horas del miércoles se organizó ya un primer dispositivo de búsqueda compuesto por bomberos de los parques de Oronoz y Cordovilla, el Grupo de Rescate Técnico (GRT) y efectivos de la Policía Municipal de Elizondo, la Policía Foral, la Guardia Civil y vecinos de la zona. Desde la residencia de Elizondo se elaboró asimismo un cartel con una fotografía de Fermín, en el que se pedía la colaboración ciudadana en caso de que alguien diera con él. Sin que hubiera novedades, ya en la mañana del jueves se sumaron bomberos del Grupo de Rescate Acuático de Bomberos, un helicóptero y Guardas Forestales de Medio Ambiente. Fueron finalmente estas trabajadoras de la residencia quienes lo encontraron. Estaba con su boina y su bastón, sentado en un prado que se encuentra en las inmediaciones del caserío Leku Eder, próximo al punto kilométrico 51 de la carretera N-121-B, en Baztan. Pasó la noche abrazado a un mastín blanco, de tamaño considerable que le dio calor. Fue trasladado para un chequeo preventivo al centro de salud de Elizondo.