Tu bolsillo
De céntimos a millones: estos objetos de colección que podrías tener abandonados en el trastero ahora alcanzan cifras astronómicas
En el ranking de los objetos más cotizados hay cosas tan mundanas como una copia de Súper Mario Bros, una carta de Pokémon y unas zapatillas Nike


Actualizado el 25/08/2025 a las 20:52
Seguro que en algún rincón del trastero o ático tienes objetos guardados “por si acaso”: videojuegos, cómics, zapatillas deportivas o relojes que puedan estar acumulando polvo… y, sin saberlo, podrían ser auténticas minas de oro. Por sorprendente que parezca, en el ranking de los objetos más cotizados hay cosas tan mundanas como una copia de Súper Mario Bros, una carta de Pokémon y unas zapatillas Nike.
Raisin, la plataforma líder mundial en productos de ahorro e inversión, ha recopilado en una publicación los objetos de coleccionismo más valiosos vendidos recientemente en subastas que acumulan cifras de vértigo. Aunque en su día costaron céntimos o unos pocos euros ahora se disputan entre coleccionistas e inversores con carteras millonarias.
“En España tenemos una relación emocional con los objetos. Guardamos cosas por apego, por nostalgia o simplemente por costumbre. Lo que estamos viendo ahora es que ese apego puede transformarse en rentabilidad si se dan las condiciones adecuadas”, remarca Marta Pinedo, directora de Raisin España. Un fenómeno que se potencia, según analiza la plataforma, por varios factores. Desde la globalización del mercado de segunda mano, a la profesionalización de las subastas online o la cultura pop convertida en tendencia mainstream.
Entre los objetos que más rápido pueden incrementar su valor están los cómics donde ediciones clásicas y primeras apariciones de superhéroes legendarios se han convertido en auténticos objetos de culto. Una copia original del primer Superman que en 1939 costaba tan sólo diez céntimos se ha llegado a vender por más de 5 millones de euros. Una diferencia de precio que se explica, sobre todo, por lo exclusivo del objeto: se calcula que quedan menos de 100 copias en todo el mundo, y muchas están en mal estado por el paso del tiempo. Con todo, tener una primera edición de Superman, con independencia de cuál sea su estado, sigue siendo un tesoro para cualquier coleccionista. Y no es un caso aislado. Otros cómics también han alcanzado cifras altísimas. Amazing Fantasy, donde aparece Spider-Man por primera vez, se vendió por más de 3,5 millones de euros.
También el mundo de los videojuegos cotiza al alza. No hablamos solo de nostalgia sino de cartuchos precintados, tiradas limitadas y títulos que marcaron generaciones. En el mercado actual, un videojuego bien conservado puede superar el millón de euros. El Super Mario Bros original para NES ha aumentado sustancialmente su valor, con una versión aún en su envoltorio original que se vendió por 1,8 millones de euros. Un Super Mario 64 de 1996 ha llegado a alcanzar 1,4 millones de euros desde su lanzamiento en los años 80, con los personajes protagonistas que han definido toda una generación.
También hay beneficios más pequeños en el mundo de los videojuegos. Una edición limitada del primer lanzamiento de World of Warcraft habría costado unos 70 € en 2004, pero ahora podría venderse por más de 600 euros, o incluso más de 3.000 si nunca se ha abierto.
Entre las cartas coleccionables que mueven millones hay de Pokémon, béisbol, NBA… y algunas se han vendido por más de 12 millones de euros. El trabajo de Raisin destaca la carta de béisbol de Mickey Mantle (Topps 1952), que se vendió por más de 12 millones de euros, a pesar de que su precio original fue de apenas 0,05 €. Un rendimiento difícil de igualar. Otra caso paradigmático está en la carta de Honus Wagner (de la serie T206, entre 1909 y 1911), vendida por 7.080.000 €. Su valor se ha disparado con los años: en 1993 se subastó por solo 37 €, y desde entonces no ha parado de batir récords. El fenómeno no se limita al deporte. Las cartas de Pokémon también se han convertido en objetos de deseo para coleccionistas de todo el mundo. Un ejemplo es la carta Pikachu Illustrator (1998), considerada una de las más raras que existen. Su precio original rondaba los 24 €, pero en subasta ha llegado a alcanzar los 4.200.000 €. Quizá en futuras subastas los que terminen disparando su precio sean alguno de los viejos transistores a pilas que el lunes más de uno tuvo que rescatar del trastero de sus padres.