La ruta de los tomates que eran personas: "Que no se trituren al menos hasta España"

La Guardia Civil de Navarra ha desarticulado una organización de inmigración irregular internacional que traficó con cientos de marroquís a cambio de miles de euros. Seis víctimas residen en la Ribera. Les llevaban a Rumanía y, después, a España

Imagen del registro de uno de los centros de operaciones en Cartagena (Murcia) por parte de la Guardia Civil
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Imagen del registro de uno de los centros de operaciones en Cartagena (Murcia) por parte de la Guardia Civil
Imagen del registro de uno de los centros de operaciones en Cartagena (Murcia) por parte de la Guardia Civil

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Lucas Domaica

Actualizado el 14/04/2025 a las 08:20

En la provincia de Taourirt, en Marruecos, a unos 130 kilómetros al sur de Melilla, el boca a boca causó hace unos tres años que cientos de personas interesadas en llegar a España acabaran integrándose en una red de inmigración irregular internacional con centros de operaciones repartidos entre Marruecos, Cartagena (Murcia) y Timisoara (Rumanía).

En la zona citada del país norteafricano, la red contaba con captadores que dedicados a seleccionar a los candidatos. El primer paso que daban los interesados era conocer que podían llegar a España pasando una temporada previa en Rumanía con visado de trabajo. Para subirse a ese viaje inicial a la tierra de los Cárpatos, que era vía avión con escala en Turquía y se les promocionaba como un escenario favorable para dar el salto a Europa, los interesados debían abonar unos 6.000 euros en efectivo al grupo por el permiso y el contrato falso.

Tras recibir la oferta y una vez que el captador —habitualmente alguien que ya había recorrido antes esa ruta— verificaba que el candidato podía afrontar el pago, le autorizaban a viajar a Rumanía. Mientras tanto el líder coordinaba desde Cartagena las comunicaciones entre Marruecos y Timisoara, al oeste de Rumanía, y transmitía las instrucciones al resto del grupo.

A cambio de ese dinero les ofrecían un visado de trabajo. La organización disponía de infraestructuras en la zona y visados en el sector de la construcción y en el de labores agrícolas”, explican desde el Grupo de Información de la Guardia Civil de Navarra, que asumió un papel clave a la hora de desarticular esta red a partir del caso de seis hombres marroquís de entre 20 y 40 años residentes en la Ribera de Navarra. “El visado les permitía residir en Rumanía entre tres y seis meses y trabajar”, añaden.

TRATADOS COMO 'TOMATES'

El siguiente paso consistía en aterrizar en Rumanía y alojar a todos los migrantes en barracones vigilados durante los meses de visado. Durante esa temporada, ejercían trabajos y recibían remuneraciones cuya cuantía resulta desconocida.

“En el momento que se les acababa el visado pasaban a estar en situación irregular y la organización les ofrecía la opción de trasladarlos a Italia”, explican desde el grupo que ha trabajado y desarticulado la banda en apoyo de sus homónimos en Murcia, la Unidad Central Especial 3, USECIC Murcia y han contado con la colaboración de Europol y la Agencia Europea de Fronteras (FRONTEX).

Para las víctimas, alcanzar Italia representaba una oportunidad de avanzar hacia su destino final en España. Pero para continuar tenían que abonar otro pago más. “Ese viaje era en torno a 4.000 y 5.000 euros. Les decían: si queréis, os podemos trasladar a Italia y desde allí vosotros os movéis a donde queráis”, relatan desde la Guardia Civil sobre un movimiento económico que ya sumaba más de 10.000 euros en dos pagos.

Este tramo figuraba entre los más complicados del recorrido, ya que este viaje lo realizaban dentro de camiones de carga, ocultos entre la mercancía. La red introducía hasta medio centenar de personas en el semirremolque.. “Cruzaban vía Serbia, Croacia, Bosnia… y llegaban a Italia”, relatan, apuntando que evitaban en todo momento la Hungría del ultraderechista Viktor Orbán.

Imagen del momento del registro de la casa de uno de los cabecillas
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Imagen del momento del registro de la casa de uno de los cabecillasguardia civil
Imagen del momento del registro de la casa de uno de los cabecillas

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“Existía en el viaje el riesgo de asfixia, deshidratación o aplastamiento por un movimiento de la propia carga”, enumeran los investigadores los peligros existentes. En las conversaciones entre los integrantes de la red se utilizaba el concepto de “tomate” para referirse a los migrantes. “Se mofaban, les trataban como mercancía”, detallan los agentes encargados del caso que prosiguen reproduciendo una frase de excesiva dureza y desprecio hacia las víctimas grabada en una llamada: “Que los tomates no se trituren al menos hasta España, que si se hacen zumo ya sea en España”.

En el marco de esta investigación no tienen constancia de fallecidos durante las rutas, pero existe la referencia de un caso ocurrido en febrero de 2023 a 25 kilómetros de Sofía (Bulgaria) con 18 personas muertas por asfixia dentro de un camión organizado por otra red criminal. Viajaban 40 inmigrantes ocultos.

Si el viaje por carretera con origen Timisoara, al oeste de Rumanía, se completaba, el chófer dejaba a los migrantes cerca de la frontera italiana. “Los trasladaban hasta las inmediaciones de las fronteras y les dejaban a su suerte”, comentan los agentes sobre ese viaje hasta el país transalpino. Ya en suelo italiano, les daban de nuevo la opción de ser trasladados a España por otra cantidad de dinero.

Según fuentes de la investigación, las seis víctimas residentes en Navarra decidieron cruzar hasta la Comunidad foral por sus propios medios desde Italia. Otros, sin embargo, contrataron el servicio completo. Murcia concentró buena parte de esos destinos

Otra imagen del registro de uno de los centros de operaciones de la red
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Otra imagen del registro de uno de los centros de operaciones de la redguardia civil
Otra imagen del registro de uno de los centros de operaciones de la red

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MARZO DE 2023, LAS DENUNCIAS

En marzo de 2023, el Grupo de Información de la Guardia Civil de Navarra recibió las denuncias de varias víctimas y puso en marcha una investigación que avanzó con sus testimonios, el rastreo de teléfonos y la colaboración de la Policía rumana y Europol. El grupo navarro incluso viajó a Bucarest para mantener reuniones con las autoridades.

Los investigadores destacan la complejidad de la operación Tashira, finalizada en 2024, debido al uso de múltiples canales de comunicación por parte de los miembros de la red y a su lenguaje codificado.

El punto de inflexión apareció en septiembre de 2023, cuando la policía rumana detuvo a seis personas del grupo y registró nueve domicilios. Toda esa información fue compartida con la Guardia Civil, que descubrió que la UCRIF de la Policía Nacional en Murcia investigaba a los mismos implicados por su implicación en rutas marítimas desde Argelia.

“Estaban asentados en Murcia y, además del traslado de migrantes vía aérea a Rumania desde Marruecos, también trasladaban desde Argelia en patera. Eran multinivel”, señalan describiendo que accedieron a todo el material incautado por la Policía.

El 17 de diciembre de 2024, este grupo solicitó registrar dos domicilios y detuvieron cuatro integrantes de la red, entre los que se encontraba el presunto líder.

Las investigaciones concluyeron que la organización realizó hasta cincuenta traslados a España en dos años, en grupos de entre 20 y 50 personas. Los cabecillas afrontan acusaciones por pertenencia a organización criminal y vulneración de los derechos de los ciudadanos extranjeros.

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