Navarros Globales

La tudelana que ejerce la diplomacia científica en Berlín

Katia Tabuenca Ustárroz trabaja desde noviembre en la Embajada de España en Alemania gracias a una beca de la Agencia Española de Cooperación Internacional al Desarrollo (AECID)

La tudelana, con una panorámica de la ciudad de Berlín, la capital de Alemania.
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La tudelana, con una panorámica de la ciudad de Berlín, la capital de Alemania
La tudelana, con una panorámica de la ciudad de Berlín, la capital de Alemania.

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Ainhoa Piudo

Actualizado el 31/03/2025 a las 09:27

¿Qué mejor escenario para poner a prueba su vocación diplomática que una embajada española? Con ese espíritu, la tudelana Katia Tabuenca puso rumbo a Berlín en noviembre gracias a una beca en el programa CULT de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID). Lo hizo tras finalizar el grado y un máster en Estudios Internacionales, y con curiosidad por uno de los ámbitos menos conocidos de la diplomacia: la diplomacia científica.

“Aún no cuenta con una definición universalmente aceptada. Para algunos, es una estrategia política; para otros, una herramienta de cooperación internacional. También se le asocia con el concepto de ‘soft power’ de los países”, explica. En cualquier caso, es un campo que utiliza la ciencia como puente para las relaciones internacionales. “Científicos y diplomáticos colaboran para abordar desafíos globales, fortalecer la cooperación y promover la paz y el desarrollo”.

DNI
Nombre: Katia Tabuenca Ustárroz (Tudela, 3 de julio de 2000)
Familia: es hija de Carlos Tabuenca Clemente, ingeniero mecánico y director de la planta Mecacontrol en Cascante, y de Ana Isabel Ustárroz Martínez, autónoma y dueña de la correduría Ustárroz Seguros de Tudela. Su hermano Rubén es ingeniero y director de obra en Nordex, en Pamplona.
Estudios: colegio bilingüe Elvira España e IES Benjamín de Tudela. Hizo el grado universitario de Estudios Internacionales en la Universidad de Castilla- La Mancha y un máster en la Universidad del País Vasco. Hizo un Erasmus en Banská Bystrica (Eslovaquia). 

Katia Tabuenca y su madre, con la emblemática Puerta de Brandeburgo de fondo
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Katia Tabuenca y su madre, con la emblemática Puerta de Brandeburgo de fondo
Katia Tabuenca y su madre, con la emblemática Puerta de Brandeburgo de fondo

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Tabuenca se postuló para los seis destinos en los que se ofrece este puesto y el adjudicado fue Berlín. “ Nunca había estado, pero no lo dudé ni un segundo. Cursé alemán durante ESO y Bachillerato, lo que me permitió obtener un título en el idioma y eso me abrió la puerta a esta oportunidad”. Tampoco le hubiera importado irse más lejos: “También me interesaba Pekín porque había comenzado a estudiar chino mandarín años atrás”.

Su trabajo consiste en “crear y fortalecer vínculos entre España y Alemania en el ámbito científico”. Eso pasa por organizar distintos eventos y conferencias, priorizando siempre a profesionales españoles de distintos campos que residen en Alemania. “Por ejemplo, estamos en contacto con el hospital público Charité para organizar un simposio sobre donación y trasplante de órganos, algo en lo que España es un referente mundial”. También mantienen “una estrecha colaboración” con CERFA, la Asociación de Científicos Españoles en Alemania.

La tudelana, en una recepción en la embajada española en Berlín.
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La tudelana, en una recepción en la embajada española en Berlín 
La tudelana, en una recepción en la embajada española en Berlín.

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Describe Berlín como una ciudad “vibrante y llena de oportunidades”, con precios “similares a los de Madrid”. Vive en el barrio de Prenzlauer Berg con otra española, una francesa y una alemana. “Encontrar piso fue todo un reto, pero tuve suerte. La demanda es altísima y muchos recién llegados deben alojarse en hostales mientras buscan vivienda”.

Su rutina comienza a las 7 de la mañana. Trabaja hasta las 15.30 y come en casa. Le gusta pasar un rato con sus compañeras de piso antes de ir al gimnasio o quedar con amigos. “La vida aquí no es muy distinta, salvo en invierno, cuando anoche a las 15.30 horas”. Admite que la climatología de estos meses atrás se le ha hecho “muy dura”. “Mi recomendación es visitar esta increíble ciudad en primavera o verano”. Aun con todo, la experiencia le está suponiendo “un gran crecimiento, tanto a nivel profesional como personal. Me considero afortunada de poder vivirla”.

De los alemanes, “aunque hay de todo”, destaca que “valoran mucho la puntualidad y la organización”, algo que se nota especialmente “en la administración pública”. Lo que no acaba de llevar bien es gastronomía. “Lo que más echo de menos es la comida, sin lugar a dudas. Los alemanes son expertos en automoción, pero nosotros lo somos en agricultura”, recuerda. Añora también a su familia, su novio y sus amigas, “aunque la tecnología ayuda a suavizar la distancia”.

La tudelana no tiene claro su futuro. “Estoy en periodo de reflexión”. Cuando termine esta beca, que tiene una duración de un año aproximado, tendrá que decantarse. “No descarto prepararme para la carrera diplomática, aunque sé que es un camino largo y exigente. Si finalmente opto por otro camino, supongo que buscaré trabajo en alguna multinacional”.

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